09 noviembre, 2009

LOS PIRATAS" SOMALÍES SON PESCADORES EN HUELGA



Los “piratas” somalíes son pescadores en lucha contra el saqueo occidental de la pesca de arrastre y la descarga de basura tóxica

Los barcos IUUs arrasan anualmente, con un monto estimado en 450 millones de dólares, mariscos y peces de las aguas somalíes

La evidencia de descarga de basura tóxica en aguas somaliés emergió cuando el tsunami de 2004 azotó el país

En sus bien nutridos informes los periodistas Najad Abdullahi (Al Jazeera English), Johann HariMohamed Abshir Waldo Según cuentan, la comunidad internacional condenó con fuerza y declaró la guerra a los piratas-pescadores somalíes, mientras protege discretamente las operaciones de sus flotas dedicadas a la Pesca Ilegal No Declarada y No Reglamentada (IUU, por su sigla en inglés) procedentes de todo el mundo, que pescan furtivamente y, además, descargan basura tóxica en aguas somalíes desde que cayó el gobierno de ese país hace 18 años. Cuando colapsó el gobierno de Somalia, en 1991, los intereses extranjeros aprovecharon la oportunidad para comenzar a saquear las fuentes alimentarias del mar del país y a utilizar las aguas sin vigilancia como vertedero de basura nuclear y tóxica. Según el Grupo de Trabajo de Alta Mar (HSTF, sigla en inglés), en 2005 más de 800 barcos pesqueros IUU operaban al mismo tiempo en aguas de Somalia, aprovechándose de la incapacidad del país de vigilar y controlar sus propias aguas y zonas de pesca. . Así roban una fuente inestimable de proteína a una de las naciones más pobres del mundo y arruinan el sustento de vida legítimo de los pescadores. Las reclamaciones contra la descarga de basura tóxica, así como la pesca ilegal, han existido desde principios de los años 90, pero las pruebas físicas emergieron cuando el tsunami de 2004 azotó el país. El Programa del Ambiente de Naciones Unidas (UNEP, por su sigla en inglés) informó que el tsunami reventó la herrumbre de los contenedores de basura tóxica que se vararon a orillas de Puntland, en el norte de Somalia. Nick Nuttall, portavoz del UNEP, dijo a la cadena árabe Al Jazeera que cuando los envases fueron rotos y abiertos por la fuerza de las olas, los contenedores expusieron a la luz una “actividad espantosa” que se había estado llevando a cabo por más de una década. “Somalia está siendo utilizada como vertedero para desechos peligrosos desde comienzos de los años 90, y continuó con la guerra civil desatada en ese país”, dijo. “La basura es de muy diversas clases. Hay desechos radioactivos de uranio, la basura principal, y metales pesados como cadmio y mercurio. También hay basura industrial, desechos de hospital, basuras de sustancias químicas y lo que se desee nombrar”. Nuttall también dijo que desde que los contenedores llegaron a las playas, centenares de residentes han caído enfermos, afectados por hemorragias abdominales y de boca, infecciones en la piel y otras dolencias. “Lo más alarmante aquí es que se está descargando basura nuclear. La basura radiactiva de uranio está matando potencialmente a los somalíes y está destruyendo totalmente el océano”, dijo. Ahmedou Ould-Abdallah, enviado de la ONU para Somalia, dijo que en la práctica el petróleo contribuyó a la guerra civil de 18 años en Somalia, pues las compañías pagan para descargar su basura a los ministros del gobierno y/o a los líderes de la milicia. “No hay control gubernamental… y sí hay pocas personas con alta base moral…, están pagándole a gente encumbrada, pero a causa de la fragilidad del “gobierno federal transitorio”, algunas de estas corporaciones ahora ni siquiera consultan a las autoridades: simplemente descargan su basura y se van”. En 1992 los países miembros de la Unión Europea y otras 168 naciones firmaron la Convención de Basilea, sobre el control de movimientos transfronterizos de desechos peligrosos y su almacenamiento. El convenio prohíbe el comercio de basura entre los países signatarios, así como también a los países que no hayan firmado el acuerdo, a menos que haya sido negociado un acuerdo bilateral. También prohíbe el envío de desechos peligrosos a zonas de guerra. Asombrosamente, la ONU ha desatendido sus propios principios y ha ignorado súplicas somalíes e internacionales para detener la devastación continua de los recursos marinos somalíes y la descarga de basura tóxica. Las violaciones también han sido largamente ignoradas por las autoridades marítimas de la región. Éste es el contexto en el que aparecieron los hombres que estamos llamando “piratas”. Hay acuerdo en que al principio los pescadores somalíes ordinarios fueron quienes usaron lanchas rápidas para intentar disuadir a los barcos descargadores y rastreadores, o por lo menos aplicarles un “impuesto”. Se llamaron a sí mismos “Guardacostas Voluntarios de Somalia”. Uno de los líderes de los piratas, Sugule Ali, explicó que su motivo fue “poner alto a la pesca ilegal y a las descargas en nuestras aguas… No nos consideramos bandidos del mar. Consideramos que los bandidos del mar [son] quienes pescan ilegalmente y descargan basura, y portamos armas pero en nuestros mares”. El periodista británico Johann Hari observó en el Huffington Post que, mientras nada de esto justifica la toma de rehenes, los “piratas” tienen, de manera aplastante, el apoyo de la población local que les da la razón. El sitio web independiente WardherNews , de Somalia, condujo la mejor investigación que tenemos sobre qué está pensando el somalí ordinario. Encontró que el 70% “apoya fuertemente la piratería como una forma de defensa nacional de las aguas territoriales del país”. En vez de tomar medidas para proteger a la población y las aguas de Somalia contra las transgresiones internacionales, la respuesta de la ONU a esta situación ha sido aprobar resoluciones agresivas que dan derecho y animan a los transgresores a emprender la guerra contra los piratas somalíes. Un coro de países que demanda endurecer la acción internacional condujo a una precipitación naval multinacional y unilateral por invadir y tomar el control de las aguas somalíes. El Consejo de Seguridad de la ONU (algunos de cuyos miembros pueden tener muchos motivos ocultos para proteger indirectamente a sus flotas pesqueras ilegales en aguas somalíes) aprobó las resoluciones 1816, en junio de 2008, y 1838, en octubre de 2008, que “invitan a los estados interesados en la seguridad de las actividades marítimas a participar activamente en la lucha contra la piratería en alta mar fuera de las costas de Somalia, particularmente desplegando buques de guerra y aviones militares…” La OTAN y la Unión Europea han publicado órdenes al mismo efecto. Rusia, Japón, India, Malasia, Egipto y Yemen se han unido a la batalla, junto con un número cada vez mayor de países. Durante años, las tentativas realizadas para controlar la piratería en los mares del mundo a través de resoluciones de la ONU no pudieron aprobarse, en gran parte porque las naciones miembro sentían que tales acuerdos afectarían a su soberanía y seguridad. Los países son poco proclives a ceder el control y patrullaje de sus propias aguas. Las resoluciones 1816 y 1838 de la ONU, a las que se opusieron algunas naciones de África Occidental, del Caribe y Sur América, por consiguiente fueron acordadas para aplicarse solamente a Somalia, un país que no tiene ninguna representación en las Naciones Unidas con fuerza como para exigir enmiendas destinadas a proteger su soberanía. Igualmente, fueron ignoradas las objeciones de la sociedad civil somalí al proyecto de resolución, que no hizo ninguna mención a la pesca ilegal ni a los peligros de la descarga de basura. Hari preguntó: “¿Esperamos que los somalíes hambrientos permanezcan masivamente en sus playas, remando entre nuestra basura nuclear, y nos observen cómo les arrebatamos sus peces para comérnoslos en restaurantes de Londres, París y Roma? No hemos actuado contra esos crímenes. Pero cuando algunos pescadores respondieron interrumpiendo el tránsito por el corredor marítimo del 20% del suministro de petróleo del mundo, comenzamos a chillar sobre esta “maldad”. Si realmente queremos ocuparnos de la piratería, necesitamos extirpar la raíz que la causa -nuestros crímenes-, antes de enviar a las cañoneras a despejar la ruta de criminales somalíes”. El informe verdaderamente no tiene desperdicio; tampoco sus conclusiones. Por otro lado ya en abril de esta año el líder del autoproclamado estado somalí de Puntland, Abdirahman Mohamed Mohamud, conocido como Farole, acusó a la flota pesquera española de sumarse “al robo de nuestros recursos marítimos al pescar ilegalmente”. Farole aseguró que esta práctica ilegal ha sido “el origen de la piratería”. “Somalia ha denunciado en muchas conferencias internacionales que hay que detener la pesca ilegal sin que se haga nada. Los pescadores somalíes han sufrido mucho a manos de estos navíos. Se armaron para atacarles”, indicó. “Hay muchos barcos de propiedad española que están operando de forma ilegal en nuestras costas. No les hemos otorgado ninguna licencia”, añadió el dirigente del territorio somalí. Farole incidió en el escaso resultado que está generando el amplio despliegue naval de las flotas militares extranjeras -en el que participa España- frente al elevado coste que supone tal operativo. “¿Cuántos barcos tienen los españoles, ingleses y americanos y no pueden parar a los piratas? La solución se encuentra en tierra. Lo hemos repetido mil veces”, precisó el general Abdi Hassan Xajar, recientemente nombrado jefe máximo de la Fuerza Especial anti-piratería de Puntland. ”A todas esas naciones les hemos pedido que, en vez de gastar tanto dinero, gasten menos ayudándonos a luchar contra los piratas”, dijo Farole. La opinión de la cúpula dirigente de Puntland coincide con la de la mayoría de los expertos y los mismos responsables militares desplazados a la zona. “No podemos escoltar todos los barcos”, admitió en abrilo el capitán español Juan Garat, jefe en aquellas fechas de la misión naval de la UE que lucha contra este flagelo. Farole también insistió en que el pago de rescates una práctica común entre los propietarios de los buques capturados es el principal acicate que está fomentando la expansión de esta actividad. “Al principio eran sólo los pescadores, pero en cuanto han comenzado a recibir rescates se les ha unido todo tipo de gente, incluso algunos ex militares”, dijo. Tras un periodo en el que se registró una significativa reducción en la acción de los piratas somalíes “relacionado en gran parte con la climatología en la zona”, éstos han vuelto a reactivar sus razzias desde hace semanas y casi no hay jornada en la que no protagonicen una intentona. El dinero que están obteniendo estos grupos armados ha propiciado una espiral que ahora se ha extendido también a tierra, donde cualquier occidental se ha convertido en una cotizada pieza para los milicianos. Los responsables del rapto, tamién en abril de 2009, de un ciudadano belga y otro danés miembros de la ONG Médicos sin Frontera exigieron 1 millón de dólares por su liberación. Analistas y somalíes inciden en que bajo este caos cualquier acción antipiratería internacional está dirigida al fracaso. “Si quieren pueden traer portaaviones y matar a cientos pero los piratas seguirán activos. La desesperanza es ingobernable”, declaró Abdulahi Daib, un activista de derechos humanos de Puntland. (Huffington Post) y (WardheerNews), que Ernesto Carmona tradujo para Argenpress, puede leerse otra “versión” acerca de los aborrecibles piratas somalíes que la que suelen ofrecer con escenografía de dibujito animado los medios comerciales.
La misma confusión legal en la que se mueven las flotas extranjeras ha propiciado que en repetidos casos los bandoleros capturados sean puestos en libertad. “Eso les está dando ánimos. La amenaza a su vida es muy pequeña y lo mismo la posibilidad de que les arresten y les envíen a una prisión de Kenia”, manifestó Peter Lehr, autor de ‘Violencia en el mar: Piratería en la edad del terrorismo global’.

En este sentido, el gobierno federal somalí instalado en Mogadiscio exigió que este delito sea castigado con la pena de muerte. “Convertirse en pirata es un crimen y el Islam dice que si eres un pirata debes ser ajusticiado porque estás matando a tu gente”, precisó el vice primer ministro somalí, Abdurrahman Haji Adam.

Enlaces: Grupo de Trabajo de Alta Mar (HSTF "High Seas Task Force") Original de: Cuaderno de trabajo

Fuente: http://www.vistaalmar.es/content/view/800