06 enero, 2012

LA ECOLOGÍA REAL ES INCENDIARIA

Fuente: Libro de A. Muñoz Molina


Lo que piensa la ballena del arponero
Antonio Orihuela
Este es el sugerente título del nuevo libro de poesía escrito recientemente por nuestro compañero Antonio Orihuela, historiador y poeta, que cuenta ya con una decena de libros publicados, algunos traducidos a más de seis idiomas.
Desde Perros muertos en la carretera (Sevilla, Crecida, 1995), o el antológico Edad de Hierro publicado por el Ateneo Obrero de Gijón (Colección Zigurat, 3, 1997), o Comiendo tierra (en Internet: www.babab.com Madrid 2000), vuelve Antonio Orihuela a la carga con estos poemas, con mucho sentido e intenciones incendiarias. No destaca el autor únicamente como poeta, sino también como artista gráfico en esa especialidad que han venido en llamar «poesía visual», donde ha participado en más de 100 exposiciones y en 32 países diferentes. A destacar de sus últimas publicaciones está Teoría del bricolaje que en formato periódico entremezcla con creatividad y originalidad el ensayo y la imagen.
También es maestro, así lo consideramos los que lo conocemos y hemos leído, como ensayista y articulista, donde se muestra con contundencia y pensamiento claro, siempre crítico pero con argumentos y reflexión. Incluso ha tenido el «honor» de ser censurado recientemente, cuando invitado a participar en el IV Ciclo de Arte Contemporáneo de la Rábida 2001, su ensayo Ingeniería patrimonial y medio ambiente: La Rábida como proyecto fue eliminado del catálogo oficial (más información y el texto censurado en www.cnt.es/merida). Una joya de investigación lo constituye su tesis doctoral Historia de la Prehistoria.
Antonio forma parte de esa cuadrilla de artistas que andan por debajo, que no se casan ni chanchullean con el poder, que pululan por pequeños locales intoxicando las mentes con sus subversivos recitales. Un «auténtico» intelectual, de los que dicen que hacen falta en este país, y de los que curiosamente hay bastantes pero que no forman fila en la sociedad del espectáculo. Es Antonio Orihuela de esos compañeros estudiosos y sesudos, pero que cuando se pone a poetizar improvisa con mucha soltura, con frescura y exigencia crítica. Hace poesía social y libertaria porque él es así, es de los preocupados, de los anarquistas sin bandera ni dogma, no es un «vocero de la revolución», es un revolucionario.
Y si «el estilo es el hombre» como decía Felipe Alaiz, estos poemas hablan como Antonio, a veces burlón y siempre irónico, con ese humor del andaluz del suroeste, y caña, mucha caña. No encontrarás en su poesía preciosismo ni decadencia. Sin romanticismo, sin reglas, sin rimas, huyendo de la podredumbre dogmática, no es académica, pero es poesía, auténtica poesía, poesía hablada, constantemente autobiográfica pero nada personal. De su vida, de su experiencia, de sus palabras nace este libro de poemas. Para ser hablados, para ser compartidos, para ser reídos o llorados están los poemas de Lo que piensa la ballena del arponero.
De temática variada pero con hilo conductor se leen estos poemas, verás desfilar maestros, amores de juventud, pensionistas, opositores, niños, obreros... y hasta una soleá. Pequeños poemas, pequeños relatos, algunos con dulzura, otros con amarga ironía, siempre bien tejidos, enmarañándote el cerebro con el corazón. Para hacer pensar y sentir, y como dice el poeta en Escarbando en dirección contraria: «Poniendo / en tus manos / esta rosa negra, te digo / mejor que rendirse / es escarbar hacia el cielo», recomendable es escarbar en este libro.
Y, cómo no, un pequeño aperitivo. Encontrarás los poemas distribuidos en cinco «capítulos»:

«Animales domésticos»
Cuando nacimos,
ya habían traducido el mundo
en un lenguaje equivocado.
«Trabajando para el enemigo»
No confíes en los perros de los cazadores
... no corras a besar sus colmillos
Tú eres la presa
«Jaula dentro de pájaro»
Hemos venido a caer
en el lado cerrado del espejo,
no esperamos sino resistir.
Si el puzzle encajara
Alguien a sueldo lo desbarataría
«Cuchillos romos afilados»
Un camino derecho
veo al frente salir
¿Y cómo se anda por ahí?
«Jardines vigilados»
Un día llegará un viento
que arrancará de cuajo todas las veletas

Y para aquellas gentes que deseen escuchar estos poemas, pueden pedir el libro a nuestra querida y eficiente Fundación Anselmo de Lorenzo.
Manuel Rodríguez