30 marzo, 2015

CANDIDATURAS UNITARIAS DE TRABAJADORES: EL PODER POLÍTICO DEL PODER SINDICAL





LAS CANDIDATURAS UNITARIAS DE TRABAJADORES: EL PODER POLÍTICO DEL PODER SINDICAL.

Néstor Salvador Galindo

Introducción
La historia social se ha fijado principalmente en los cambios políticos, centrando su enfoque en los movimientos sociales urbanos, ya que el mundo rural se ha visto preterido por tesis que lo han caracterizado como retrasado. Así ha sucedido, por una parte, en las teorías del marxismo ortodoxo o del liberalismo, que consideraban al mundo agrario como algo retrasado, y al campesinado como un elemento subordinado del proletariado[1].
Frente a esta visión, comparto la de autores como Antonio Herrera y John Markoff[2], quienes defienden que la imagen estática de una democracia, entendida en términos políticos, asociada a una seria de reglas y fórmulas, ha quedado obsoleta. Por contra, hoy sabemos que la democracia no se impone, no se concede; más bien, se construye. La asociación entre mundo rural y atraso político ha penetrado en buena parte de los debates historiográficos, como apuntan en su artículo estos autores. La lectura de la democracia como la suma progresiva de derechos, reflejo de una lectura jerárquica del concepto de progreso social, sigue construyendo los relatos en términos comparativos y acepta la superioridad moral del capitalismo y la modernidad industrial.
De otra parte, surge una cuestión economicista y desarrollista: la de plantear que una economía retrasada equivale a una sociedad retrasada y, además, la de analizar los cambios políticos o las elecciones sólo en clave estatal o andaluza, con lo cual se pierde el principal medidor de la participación política rural, que son las elecciones municipales. En efecto, el movimiento jornalero andaluz está más preocupado por el municipalismo que por la política de Madrid, ya que donde se juega sus intereses es en los municipios. En esta comunicación abordaré la transformación y creación de candidaturas municipalistas a partir del SOC, analizando un tema tan importante para entender la política en el mundo rural como es el municipalismo.
En el caso que nos ocupa, el Sindicato de obreros del campo generó su propio movimiento sindical, su propio partido político, las Candidaturas unitarias de trabajadores, y, además, impulsó iniciativas ecologistas y pacifistas, participó y dinamizo luchas andaluzas como la de la autonomía o la de la reforma agraria, siendo actor principal de dinamización social y política en las zonas donde estaba radicado.
La originalidad del caso del SOC se conformará a partir de un movimiento jornalero “sui generis”. Desde el principio, todas las formas de lucha que ha desarrollado han sido de masas; lo que le ha atribuido una característica fundamental, que le diferencian del movimiento jornalero de su época. Es la de ser un movimiento popular en el que puede participar todo el que lo desee. Hay dos aspectos en ese carácter popular. De un lado, es popular, en el sentido de que toda la familia jornalera participa: los ancianos, las mujeres, los niños. En ese aspecto se diferencia de los otros sindicatos, porque tradicionalmente sólo los hombres adultos participan en las asambleas sindicales. El SOC, al incluir a todos los miembros de una familia, adquirirá una característica particular que, a la vez, le dotará de una potencialidad increíble.  
La primera etapa. Los orígenes
En 1979 nace la CUT, teniendo como origen un núcleo muy influido por contenidos cristianos y siendo un producto genuino de la Sierra Sur de Sevilla, relacionado con el SOC. En efecto, la gran mayoría de las personas que pertenecían a la CUT militaban a la vez en el Sindicato, a pesar de lo cual la CUT no era una mera extensión del Sindicato. De hecho, en los primeros tiempos, el partido que más influencia tuvo sobre el sindicato fue el PTE.
Su vocación fue exclusivamente municipal, hasta su entrada en el proyecto “Izquierda Unida-Convocatoria por Andalucía”, y tenía que ver con la idea de la gestación de un contrapoder político que complementara el poder sindical, como explica el propio Sánchez Gordillo: “En Marinaleda no existen partidos políticos y no existe mas sindicato que el Sindicato de Obreros del Campo. La clase obrera no depende por tanto más que de su propia voluntad.(…)
Por eso, que, ante las elecciones municipales, nos reunamos una y otra vez para encontrar la manera de no perder ni la unidad ni la independencia que hasta ese momento nos estaba dando tan buenos resultados
Esta inquietud era compartida por otros pueblos de la comarca como Los Corrales, Osuna, Pedrera, Gilena, Aguadulce… y por eso comenzamos a reunirnos una vez en Martin de la Jara, otra en Osuna, otra en Pedrera, hasta que al fin nace la C.U.T (Candidatura Unitaria de trabajadores). Tras muchos papeles y dificultades hemos encontrado la solución”[3].
Al contenido estratégico para la toma de los ayuntamientos que se confería a las candidaturas unitarias de trabajadores hay que unir la concepción política de los curas obreros y de los dirigentes de la Sierra Sur, los cuales recelaban mucho de los partidos instituidos, especialmente del Partido Comunista, y de las ideologías codificadas.
Como ha analizado Rafael Morales en su estudio sobre el SOC, en la primera época (1977-1980), además de la CUT, el partido que tendrá influencia sobre el SOC será el PTE. Los principales dirigentes, como Paco Casero y González Sánchez, eran de este partido. El autor citado plantea que en esos años había un modelo “partido sindicato” que caerá en crisis: “Después de la crisis “partido-sindicato” es cuando podemos hablar de lo que podíamos denominar como fase más característica del SOC, lo que va desde 1980 (II Congreso) hasta principios de los 90, donde comienzan a desarrollarse nuevos cambios en el Sindicato, que parecen situarlo de una manera incipiente, en una tercera etapa que podríamos denominar la de “ampliación al medio rural”” [4].  Frente a esta tesis, la mía es que no se puede hablar de crisis a nivel general sino de crisis en algunos pueblos (así se recoge en el estudio citado) como Villamartín, Lebrija o El Coronil, a nivel municipal, ya que militantes del PTE pasaron al PSOE. Pero, respecto a los militantes más destacados del SOC (como en el caso del El Coronil), serían Diego Cañamero que será durante años su portavoz nacional, que estaba en la Joven Guardia Roja; Manuel Lara, miembro posteriormente de la dirección nacional del sindicato y responsable de la revista tierra y liberta, que militaba en el Partido del Trabajo; o Mari Carmen García responsable de las relaciones internacionales del SOC y miembro de la Permanente nacional durante los años 90 y 2000, quienes no sólo no dejarían el SOC sino que serían parte fundamental de la dirección. Un caso parecido será el de Paco Casero, como él mismo explica:
Hubo un intento o una decisión, en un momento determinado, en el Partido del Trabajo, porque no le gustaba mi comportamiento de independencia o de no supeditación al Sindicato Obreros del Campo, a su opción partidista, se da la consigna de intentar darme un escarmiento personal, explícito, precisamente porque de alguna forma no obedezco. Entonces, no pasa nada, pero es para contarte un poco el sentido que nosotros teníamos de que antes estaban nuestros intereses, los de los hombres y mujeres del campo, y después los intereses partidistas. Si coincidían, divino, pero si no coincidían, yo no me supeditaba, eso siempre lo he tenido muy claro y, por esos años, decido dejar el partido [5].
Es más, en los pueblos mencionados se darán importantes luchas, tanto en relación con las ocupaciones y con el empleo comunitario como en lo relacionado con la represión, con la detención y encarcelamiento de ocho militantes[6] del SOC del Coronil, después de un encierro en el ayuntamiento que desencadenará la campaña por el indulto a Diego Cañamero.
Por otra parte, en la zona de la Sierra Sur, donde la influencia del Partido del Trabajo casi no se notó, salvo en pueblos como Gilena, en los años de 1977 en adelante se producirá un amplio desarrollo del SOC y de la CUT, que no se verá frenado hasta la subida al poder del PSOE, en las elecciones municipales de 1983. Como recoge Manuel Flores en su obra, será el momento en que los curas obreros recibieran con confusión las primeras derrotas electorales. En cierta medida, era el veto y la desautorización a la propuesta de sociedad que predicaban. Por contra, el PSOE ofrecía un proyecto más moderado, menos voluntarista, apoyado en el poder autonómico y estatal, que también había conseguido. Ejemplo de estos resultados será Pedrera, cuya primera alcaldía, desde 1979 a 1983 será de la CUT y, desde esa época hasta 1999, el ayuntamiento será del PSOE. Es en estos momentos, de 1984 en adelante, por diferentes motivos, como veremos, en los que podemos hablar de crisis en el Sindicato, pero no antes.
Modelo municipalista de las Candidaturas unitarias de trabajadores
Las bases políticas de la CUT eran las siguientes: el establecimiento de un régimen de participación política muy flexible y con gran polifonía, en el que el motor fundamental fuera la lucha por la mejora de las clases más castigadas por el reparto socioeconómico; un régimen asambleario muy desarrollado, con programas electorales poco elaborados y pérdida de peso de la delegación, frente a la democracia directa. La CUT tenía, entre sus características, un intento de socialización en los valores ascético-morales de herencia cristiana o en la concepción comunista del hombre nuevo, desde una visión guevarista. Veremos cómo en este punto convergerán  las teorías de los que podemos considerar los dos teóricos y dirigentes de la  Sierra Sur, Diamantino García y Sánchez Gordillo. Es más, con el avance de las luchas en Marinaleda, éstas serán el ejemplo a seguir en los otros pueblos. Así lo recoge Diamantino García en un artículo, en el Correo de Andalucía:
Nosotros sabemos que  Marinaleda es una experiencia cargada de vida, de honradez y de futuro. Y que, en lugar de aplastarla, hay que cuidarla, respetarla y ponerla de ejemplo para que otros pueblos la imiten. Apoyar en estos momentos, de cualquier forma, la lucha concreta de los jornaleros de Marinaleda es una obligación de todo andaluz de conciencia [7].
Así la organización de Marinaleda constituye una novedad en su organización como analiza Tomas Villasante: “La organización política de este municipio se basaba en los orígenes del experimento en varias instituciones: la asamblea municipal de debate y decisión en toda clase de asuntos, el pleno ejecutor de los acuerdos de la asamblea, el senado popular, formado por representantes de las calles del pueblo, dedicado a la reflexión sobre los problemas de la comunidad, y los grupos de acción, a un tiempo dinamizadores y vertebradores de la vida política. Pero Marinaleda no es sólo un ensayo de democracia directa, sino de democracia social, como muestran los llamados domingos rojos, en los que el pueblo dedica esta jornada festiva a tareas sociales solidarias: construcción de viviendas, conservación de infraestructuras, atenciones a los ancianos, etc[8].
Veamos cómo se concibe la organización de las CUT, a través del programa electoral de Los Corrales, uno de los bastiones de la CUT, donde ganaría tanto en 1979  como  en 1983 y a través del programa marco elaborado para las candidaturas de 1984 en Casas viejas.
Las Candidaturas de unidad de los trabajadores (C.U.T) son una alternativa municipal que agrupa a los hombres y mujeres de izquierda de Andalucía, que pretende servir desde los ayuntamientos a los explotados, haciendo que el poder municipal sea repartido entre el pueblo para que sea protagonista de su propia liberación.
Las C.U.T. surgen de la experiencia de poder popular tenida en estos cuatro años en Marinaleda y en otros pueblos de la Sierra Sur sevillana, así como en otras zonas de Andalucía.
Las C.U.T. se forman a partir de asambleas populares en cada localidad que tienen autonomía plena para decidir su actuación en sus respectivos municipios. No obstante, para enriquecer las diferentes experiencias y dar lugar a una política unitaria, las C.U.T. funcionarán coordinadamente a través de una secretaría, elegida desde las asambleas de los pueblos.
Las C.U.T. no son un conglomerado de partidos políticos sino un movimiento en torno al cual se aglutinan todos los hombres y mujeres que estén dispuestos a luchar desde los ayuntamientos por una Andalucía libre y socialista”[9]
Lo Primero que muestra el documento es la importancia de lo local. Como recoge Carasa, el ámbito local constituye ”el núcleo primigenio, el origen primario y manantial donde se produce la experiencia histórica del sujeto consciente y que, por tanto, es la que condiciona las posteriores creaciones de espacios más amplios. Será esta primera experiencia del espacio la que luego generará los demás espacios construidos, que darán lugar a creaciones políticas, sociales o mentales de comunidades más o menos imaginadas[10]. Es, pues, en lo local, al igual que sucede en el SOC, donde se desarrollan las principales políticas y acciones. De hecho, la CUT será una herramienta para presentarse a las elecciones municipales, colocando en la candidatura a los principales militantes del SOC de los pueblos. No sería hasta su entrada en Izquierda Unida, a finales de los 80, y su transformación en  Colectivo Unitario de Trabajadores cuando podemos hablar de su función como partido. El referente, como muestra el documento, será Marinaleda. Al igual que el Sindicato, se define más como movimiento de hombres y mujeres que como un partido.
Veremos a continuación cómo en el programa político de las CUT y en su puesta en práctica había elementos democratizadores de derechos de la mujer, de los gays y lesbianas, de democracia directa, muy avanzados no sólo para el mundo rural y urbano de la época sino que algunos, como la democracia directa, aún son un problema político en nuestros días.
En unos pueblos, habitados principalmente por viejos y niños, pues los más jóvenes y emprendedores estaban en la emigración, en unos pueblos, gobernados -en Ayuntamientos, Hermandades de Labradores, Cámaras Agrarias, etc.- durante 40 años de franquismo, se abrió un proceso de democratización, en el que el SOC-CUT será un elemento fundamental en el mundo rural. Logros de esta democratización serán los siguientes:
-Participación de la mujer en los ayuntamientos:
Aún cuando la opresión de la mujer tiene unas causas económicas, sociales e ideológicas, que van mucho mas allá de lo que una política municipal democrática puede resolver, entendemos que los ayuntamientos deben poner en pie las siguientes medidas:
-Derecho, en igualdad de condiciones, al puesto de trabajo
-Servicios colectivos para la mujer trabajadora (guarderías, comedores, lavandería…)
-Lucha por una enseñanza no sexista
-Creación de centros de planificación e información sexual, sobre anticonceptivos, aborto…, locales y comarcales, bajo el control de asociaciones feministas
-Subvención a las asociaciones feministas por los ayuntamientos
-Nuestras candidaturas han de tratar de que en sus listas haya un número suficiente de mujeres trabajadoras, especialmente feministas[11].
Dentro de los derechos sexuales, la CUT introducirá en el punto 12 de su programa político: “Los ayuntamientos se comprometerán a reconocer la homosexualidad como una forma sexual más y a luchar contra todo tipo de discriminación[12].
Hay que recordar que en el Estado Español, bajo el franquismo, la encarcelación, la tortura, vino, primero, con la “ley de vagos y maleantes” y, más tarde, con la “ley de  peligrosidad y rehabilitación social”.
En cuanto a los candidatos, se introduce que asumen los siguientes compromisos: a) “Ser revocables por la asamblea de las candidaturas (ante notario); b) Hacer declaración de bienes, a la entrada y a la salida  de concejal o alcalde”. Por tanto, en el  funcionamiento de la candidatura estos compromisos son un elemento reseñable de transparencia democrática.


La construcción de identidad andaluza en el mundo rural andaluz.
A nivel político, el SOC nace en medio de la lucha por la autonomía andaluza. Aquélla se inicia en 1977,  a la muerte del dictador Franco y el resurgir de las diferentes luchas sociales y nacionales que se darán en el Estado Español. La lucha por la autonomía y el andalucismo contará, por primera vez, con una movilización popular que no se había dado anteriormente: la lucha por la autonomía andaluza. En esta recuperación del andalucismo influirán diferentes factores, como creadores de identidad: económicos, de subdesarrollo y de emigración. Como lo analizara Isidoro Moreno: “Los catalizadores de la autoconciencia de identidad y de la conciencia nacionalista.
Las luchas por la tierra, como ya expusimos anteriormente, las luchas jornaleras por la reforma agraria y, en general, el problema de la tierra, ha constituido históricamente, y todavía lo son hoy, uno de los principales catalizadores de la autoconciencia de identidad. De todos modos, en muchas ocasiones este factor catalizador ha sido en parte neutralizado por acción de varios factores de bloqueo.
Se trata, de profundizar en la relación entre ambos factores.
La emigración: consideramos que la gran emigración forzada hacia el exterior a que se vieron abocados los andaluces, principalmente a partir de 1959, ha sido el factor catalizador de máxima importancia para la cristalización de la autoconciencia de etnicidad,  Se trata entonces, de investigar, la experiencia misma de la emigración y su directa influencia en la aparición o consolidación de la autoconciencia de identidad andaluza por parte de los emigrantes, estudiando:
Las distintas variables en función de los lugares de emigración, tipo y duración del trabajo, experiencias anteriores, etc.
Los centros formales e informales de interacción social de los emigrantes andaluces en otros lugares del Estado, con culturas diferentes a la andaluza, y en otros estados europeos, y las acciones simbólicas en ellas desarrolladas.”[13] .
El SOC y la CUT serán un ejemplo de estos tres elementos. Así, en su propuesta de reforma agraria, sintetiza las líneas generales que  conformarán sus argumentos sobre estas bases: la historia andaluza, el subdesarrollo, la lucha contra la emigración y la solución económica para Andalucía. “El problema de la tierra es un reto histórico del pueblo andaluz. El origen de la situación actual de la estructura agraria andaluza puede situarse en la llamada “conquista castellana”. Históricamente se pretendieron llevar a cabo varios proyectos de reforma agraria (las acciones desamortizadoras del siglo XIX, el de la Segunda República, etc.), pero sin embargo este vital tema ha quedado pendiente de solución, constituyendo la clave central del subdesarrollo andaluz. Ahora es precisa una respuesta definitiva. En las condiciones actuales de crisis económica mundial, la posibilidad de eliminación de desempleo en Andalucía debe centrarse básicamente en la agricultura, ya que ni los otros sectores productivos andaluces ni la ahora cerrada, y siempre injusta e inhumana emigración, son capaces de absorber mano de obra[14].
Para la consecución de la reforma agraria se teoriza sobre la consecución de un poder andaluz que sirva como herramienta de contra poder al sistema vigente y permita estos cambios:

Muchas reivindicaciones de los jornaleros/as, y del medio rural en su conjunto (como pudiera ser la Reforma Agraria, el enfrentarse a la actual PAC, o el defenderse mediante una renegociación inmediata y urgente de la entrada del Estado Español en el Mercado Común, o la elaboración de unas políticas industrial y agraria que aprovechen verdaderamente nuestros recursos naturales) no podrán alcanzarse jamás si no conseguimos ir fabricando entre todos(incluido el SOC) un Poder Andaluz que, nacido desde abajo, sea capaz de contraponerse con la suficiente fuerza como pueblo.”[15]

El Sindicato y los ayuntamientos de la CUT  también se implicaron  en la huelga de hambre de Rafael Escuredo. El presidente de la Junta de Andalucía iniciará una huelga de hambre, de 72 horas de duración, denunciando que el Gobierno Central obstaculizaba el referéndum andaluz del día 28 de febrero[16]. El pueblo de Marinaleda se pondría en huelga de hambre[17] y organizaría una marcha en apoyo a la autonomía: “Luego celebramos una asamblea, en la que se decide hacer una marcha hasta Sevilla, para hacerle aún más patente nuestra solidaridad al Presidente y a Andalucía. Treinta y tantos coches y un autobús. Muchos se quedan protestando por no poder ir, por falta de sitio. Llegamos a la sede de la Junta de Andalucía. Son las nueve de la noche. El presidente sale del pasillo y dice unas palabras. Nos saluda. Nosotros le exigimos: “No basta con este gesto; Andalucía necesita compromisos aún más serios de sus políticos”. “Hay que quemarlo todo por Andalucía, incluso los votos y las siglas”. Le pedimos que reúna a la asamblea de alcaldes andaluces. Movilizaciones para el 29 de febrero… El nos escucha, pero todos nos damos cuenta de que no nos está oyendo[18].
Este descontento genera una radicalización de la postura, como analiza Rafael Morales en su estudio: “Aquellas organizaciones que, como el SOC, quedaron al margen del consenso institucional, por lo general, siguieron defendiendo posiciones más radicales en cuanto a la cuestión nacional, argumentando, entre otras razones, sus posibilidades anti sistema”[19]. Así lo recogerá la resolución de la ponencia del II Congreso del SOC: “En resumen, y para no concretar más, cuando en el Sindicato de Obreros del Campo de Andalucía hablamos de nacionalismo, entendemos que el nacionalismo no es un fin, sino un instrumento que puede ser utilizado bien para perfeccionar la explotación o, por el contrario, como una palanca revolucionaria que nos ayude a conquistar una sociedad socialista[20].
La segunda  etapa. El modelo Sindicato-Partido

A partir de 1983, se puede establecer una segunda etapa,  aunque ya anteriormente se irá generando lo que considero un proceso de Sindicato-Partido, frente a la tesis leninista. Como bien recoge David Molina en su estudio[21], de la subordinación del sindicato al partido, que defiende que el partido debe empujar a la masa obrera organizada, dada la pasividad y débil conciencia de clase de ésta.En concreto, será la elite del partido, la intelligentsia, la encargada de transmitir la ideología revolucionaria a los trabajadores. Está claro que, dentro de esta relación, el actor principal –activo– es el partido, mientras que el sindicalismo queda subordinado a los dictámenes de aquél. Pueden percibirse incluso lejanos ecos de esta relación en las más recientes teorías del “agente-principal”. Existe un agente principal, el partido, que confía ciertas funciones a su agente, el sindicato.

Habrá una visión más matizada en Rosa Luxemburgo y Antonio Gramsci. La primera defenderá: “La garantía de la verdadera unidad del movimiento obrero no se encuentra en la cumbre, entre los dirigentes de las organizaciones y su alianza federativa, sino en la base, entre las masas proletarias organizadas. Para la conciencia de un millón de sindicalistas, el partido y los sindicatos son una unidad, representan de distintas maneras la lucha socialdemócrata por la emancipación del proletariado[22].

De otra parte, Gramsci defenderá propugnar la creación de verdaderos órganos democráticos y representativos dentro del movimiento sindical: los consejos de fábrica. Aún así, defenderá que “la organización del Partido se ha de construir sobre la base de la producción y por ende, del lugar de trabajo[23] en estructuras de célula. Con lo cual, seguía estando cercano a la postura de Lenin, en cuanto al control del partido. En general, será la posición más frecuente, ya que las posturas clásicas comunistas defenderán al partido como el elemento de vanguardia. Experiencias posteriores, como la revolución cubana, mostrarán otras vías, como la guerrilla, en cuanto elementos de vanguardia que no son el partido.

Frente a esta teoría, las CUT se generan a partir de los principales dirigentes del Sindicato. Será el Sindicato el que genere la masa social que le lleve al poder en los ayuntamientos. Volviendo a Gramsci, “antes de conquistar el Estado el proletariado debe haber creado su hegemonía en la sociedad civil[24]. Este elemento es de vital importancia para entender la importancia del SOC en los pueblos en los que se consolida. La mayoría sindical en pueblos como Marinaleda, Pedrera o Los Corrales se traducirá posteriormente en mayoría política, que ganará en los ayuntamientos, y éstos serán una herramienta más en la generación de hegemonía, en términos gramscianos, entendiendo ésta como la describe Luciano Gruppi: “la hegemonía del proletariado representa la transformación, la construcción de una nueva sociedad, de una nueva estructura económica, de una nueva organización política y también de una nueva orientación teórica y cultural. Como tal, la hegemonía tiene consecuencias no sólo en el plano material de la economía o en el plano de la política, sino además sobre el plano de la moral, del conocimiento, de la "filosofía". Por tanto, la revolución es entendida por Gramsci y lo repite continuamente como reforma intelectual y moral”[25].

Esta construcción de una nueva sociedad, desde la hegemonía del SOC, tendrá como elemento y símbolo a Marinaleda. Esta reforma intelectual y moral será conceptualizada por Juán Manuel Sánchez Gordillo como revuelta cultural:

la cultura es un arma imprescindible para el caminar de los hombres y de los pueblos, que todo cambio está condenado al fracaso si no se produce una transformación profunda en quienes tratan de producirlo… y sobre todo, comprobamos la buena fe, el sacrificio y el coraje que ponía nuestra gente, pero la tremenda escasez de unos saberes mínimos que multiplicaran todos aquellos enormes esfuerzos (…). Desde aquí aparecerán las clases gratuitas de adultos; desde aquí, cada semana (en el pueblo no existe ningún cine), se proyectará una película; desde aquí, las obras de teatro programadas cada dos meses; desde aquí, se dará vida a las fiestas populares que había ahogado el franquismo; desde aquí, las conferencias, los rincones poéticos, los coloquios[26].

Estos cambios se dan en todas las esferas. Veamos como ejemplo la feria, que analiza Felix Talego en su estudio[27] de la feria antigua, que contaba con una caseta restringida, donde había que pagar un bono, con una separación elitista de los marinaleños, basada en la capacidad de gasto. Frente a ésta, con el nuevo ayuntamiento habrá una feria distinta, como explica el propio ayuntamiento.
Esta feria del pueblo nace como respuesta a las antiguas ferias del franquismo donde existía una caseta cercada con cañizos, con una entrada que no podían pagar los más humildes y donde sólo se divertían un puñado de familias de la pequeña burguesía, el boticario y la guardia civil.  
Esta feria de puertas abiertas gracias al trabajo gratuito de sus gentes, no sólo permite la entrada gratuita y la asistencia a espectáculos de gran valor artístico sino también la de servir una comida barata que pueda estar al alcance de todo el mundo
Es una feria autogestionada. Cada año se hace por un motivo, ya sea contra el V Centenario, por la Reforma Agraria, en honor a Ernesto Che Guevara o a favor del pueblo saharaui. Unas 200 mujeres y otros tantos hombres ejercen indistintamente de camareros/as y cocineros/as que en turnos de dos días trabajamos gratuitamente a fin de que la alegría sea un derecho real de todas las personas incluidas las que no tienen dinero[28].
En ella se recogen principios políticos, ya aplicados en las prácticas sindicales y políticas, como los trabajos voluntarios. A partir de entonces, como recoge Talego, no habrá ninguna ocasión ritualizada donde fuera posible descubrir la mínima separación, por razones de status. El propio Juan Manuel estuvo trabajando desde el primer año en la caseta, como uno más, siguiendo el lema que se les exige a los dirigentes del SOC, “los primeros en el compromiso, los últimos en los beneficios”. También se producen cambios simbólicos. Así, la feria deja de ser en honor a San Nicolás y se dedicará a una lucha o luchador, como hemos visto en el texto.
Los problemas de las vinculaciones entre Partido y sindicato
La vinculación Partido-Sindicato siempre ha conllevado unos problemas y ventajas, definidos por J. Samuel Valenzuela como La Teoría de los Juegos:
Para entender este enfoque, resulta de gran ayuda su visualización mediante un modelo sencillo. Pensemos que tanto un determinado partido político como un sindicato son dos actores individuales que tratan de maximizar sus preferencias de forma interesada. No sería arriesgado pensar que las preferencias del partido político pasan por alcanzar el poder. Para ello, contar con un grupo bien articulado supone una interesante fuente de apoyo político y recursos (financieros, humanos) que facilita en gran medida este fin. Por su parte, el sindicato desea obtener la mayor cantidad de recursos posibles para sus afiliados. De este modo, su relación con el partido le puede proporcionar normas propicias o concesiones desde el Estado si aquél llega al poder[29]
En el caso del SOC-CUT, este conflicto se resuelve, al ser los mismos dirigentes los que serán, en esta segunda fase, dirigentes del SOC y dirigentes de las CUT. La militancia de la CUT será de militantes del SOC. Pese a que se mantendrá, por parte del SOC, la decisión de no pedir el voto para ninguna sigla concreta, las CUT recogerán los votos de la militancia y obtendrán alguna alcaldía que tuvo el Partido del Trabajo; por ejemplo, la de Puerto Serrano, que será, junto a la de Marinaleda, los Corrales y los Molares,  las  cuatro alcaldías que ganarán en las elecciones de 1983, como se recoge en la carta[30] escrita por la candidatura de Los Corrales y la unión local del SOC de dicho pueblo. Este documento, escrito a los emigrantes en Navarra, sobre los resultados municipales de las CUT en el pueblo y en Andalucía, está firmado tanto por las candidaturas como por la unión local del SOC de ese pueblo, prueba de la ligazón, que cada vez tendrá más arraigo, sobre todo a nivel local. Anteriormente, ya se habría procedido a ese trasvase de poder en zonas como Los Corrales, donde  el PTE (Partido del Trabajo de España) aparecía, junto a otros grupos y colectivos, con el nombre de Frente Democrático de Izquierdas (FDI). En las elecciones generales de 1977 sacará 563 votos, siendo el partido más votado en el pueblo. En las elecciones municipales del 3 de abril de 1979, las CUT ganarían con 996 votos (ver cuadros 1 y 2, adjuntos).
                                                


                                                              Cuadro1

ELECCIONES GENERALES DEL 15 DE JUNIO DE 1977
Partido
N ° de Votos
Frente Democrático de Izquierdas (FDI)
563
Unión de Centro Democrático (UCD)
418
Unidad Socialista
160
Partido Socialista Obrero Español (PSOE)
72
Alianza Popular (AP)
51
Partido Comunista de España (PCE)
38

Fuente: Actas de elecciones. Archivo Municipal de Los Corrales, Sevilla. Elaboración propia.

Cuadro de texto: ELECCIONES MUNICIPALES  DEL  3 DE ABRIL DE 1979
PARTIDOS Votos  Porcentaje Concejales
Candidatura Unida de Trabajadores (CUT) 996 66,6 8
Unión de Centro Democrático (UCD) 390 26,6 3
Partido Comunista de España (PCE) 109 7,3 -


                                                     Cuadro2

                              
Fuente: Actas de elecciones. AMC. Elaboración propia.

Como podemos ver, no sólo en su declaración sino en los resultados electorales, la zona de influencia del PTE, la sierra de Cádiz y la campiña, pasarán a ser zonas de la CUT y sus principales dirigentes, como Diego Cañamero o Manuel Lara, a concejales e incluso alcaldes de la CUT. Así podemos hablar de la integración o unificación mayoritaria de los dirigentes y uniones locales en un proyecto político común. Habrá excepciones, como Paco Casero, y el SOC, a nivel oficial, mantendrá su política de no apoyo a ninguna candidatura, ya que no toda su afiliación será de la CUT. Sin embargo, a nivel municipal, la ligazón será obvia. Serán conocidos popularmente los pueblos donde gobierna la CUT  como los pueblos del SOC”.

Recogiendo la teoría de los juegos que hemos citado antes, el SOC será una  fuente de apoyo político y recursos (financieros y humanos). Como recoge Félix Talego en su estudio sobre Marinaleda, ”el sindicato- más que la agrupación local de una central sindical, en este caso el sindicato obreros del campo (SOC), es el brazo del poder popular, cuyo cometido es proporcionar la infraestructura necesaria y los medios económicos para hacer posible las actividades que éste lleva a cabo. Su papel principal es el de garantizar que ninguna acción  que se considere necesaria de llevar a cabo tenga que dejar de realizarse por falta de medios económicos, de locales o de medios de transporte.. etc. En esencia, el sindicato equivale a las arcas de la organización, que recauda fondos por varias vías que luego son empleados en diversos gastos, a) afiliación y cobro de cuotas b) depósito de los fondos que se obtienen del bar del sindicato, de los trabajos voluntarios en la caseta que montan en la feria y otras actividades o recaudaciones extraordinarias c) gestión de los papeles y del pago de las peonadas que dan lugar las tierras en alquiler, d) financiación de las actividades que decide la asamblea, especialmente de las luchas, pero también de determinadas actividades lúdicas o culturales, como excursiones, espectáculos de atracciones de feria[31].

Frente a esta opinión de Félix Talego  de que el sindicato es el brazo del poder popular (asamblea donde se decide lo que hará después el acalde y concejales, en este caso de Marinaleda) defiendo que el sindicato es la base del poder popular. Estas formas de financiación, como el bar, la feria, el cobro de cuotas, serán comunes y la base económica de las principales uniones locales (por ejemplo, que la sede del sindicato tenga también un bar se da en las principales uniones locales del sindicato, como El Coronil, Osuna, Los Molares). Las uniones locales del SOC se configuran, como hemos mencionado anteriormente, como  un movimiento o contra-poder que, en algunos casos, logra ganar el ayuntamiento, pero en los casos en que no lo logra, también  genera dinámica, como casetas de feria alternativas, organización de actividades culturales, , por ejemplo, en la actividad de los curas obreros y su trabajo con los jóvenes de los pueblos de la Sierra Sur. Por ejemplo, en Los Corrales, como recoge Manuel Velasco, “llegó la feria de agosto y por primera vez se hizo una caseta de una organización social, independiente de la municipal. Ésta permanecería, en los años siguientes, ya directamente organizada por el Sindicato de Obreros del Campo[32].

Incluso, puede aportarse como anécdota la organización de la cabalgata de Reyes Magos, como recoge la noticia de El País, de 1984: “El secretario general del Sindicato de Obreros del Campo (SOC) tendrá que actuar de rey mago para repartir un camión lleno de juguetes que le ha enviado el pueblo gaditano de Villamartín con el fin de que sean regalados a los hijos de los jornaleros andaluces. El problema es que siendo muchos los juguetes -con un valor superior al millón de pesetas- son muchos más los posibles destinatarios. Por lo pronto, la comisión del SOC, encargada de la distribución, ha elegido a los hijos de los heridos en los sucesos de Puerto Serrano como los primeros que recogerán los reyes de Villamartín,- que los ha recibido procedentes de una colecta realizada en el País Vasco”[33].

Otro ejemplo de la ligazón que se da entre las luchas y la propia vida del pueblo lo dará Marinaleda, en 1985, con la suspensión de sus fiestas. Sin alegría es imposible la fiesta. Sin trabajo todo sabe a desesperanza y tristeza... Sin futuro, con las bofetadas de las limosnas estatales sólo se puede acumular amargura. Por esta razón y después de llevar 35 días exigiendo tierra, agua, trabajo y el derecho a la vida y aún sin respuesta hemos decidido suspender las fiestas hasta que las condiciones sociales y las perspectivas de un futuro más digno puedan plasmarse en algo más concreto... Perdón a los que se sientan dañados en su interés. Esperamos que nos entiendan... estamos en lucha por una vida mejor que es la única manera de sentir la alegría colectiva necesaria para celebrar NUESTRA FIESTA[34].

Conclusiones

Las luchas más importantes que realizará el SOC no serán laborales sino sociales, lo que le impulsará a presentarse también como alternativa política, al estar inmerso en los diferentes problemas que tenían los pueblo, las lucha más importante no era por el convenio de la aceituna o por el convenio del campo, o por una reivindicación de mejores condiciones para el trabajo; las luchas más importantes que se dieron en los pueblos se dieron alrededor de la sanidad, alrededor de la falta de médicos, o la falta de maestros, o que faltara un transporte. Este tipo de luchas eran las más participadas porque, además, participaban sobre todo las mujeres, que eran una parte importante del movimiento sobretodo en las reivindicaciones de la educación y la sanidad. El sindicato se fue configurando como movimiento político y social que dará pie a las candidaturas unitarias de trabajadores.

Este arraigo en la vida de los pueblos y en reivindicaciones cercanas a la gente puede ser una de las explicaciones de que, frente al hundimiento del resto de la izquierda extra parlamentaria, véase el Partido del Trabajo de España, el posterior Partido del Trabajo de Andalucía, la Liga Comunista Revolucionaria, el Movimiento Comunista de Andalucía, o a nivel sindical la Coordinadora sindical unitaria de trabajadores o la anarco sindicalista Confederación Nacional del Trabajo, el Sindicato de Obreros del Campo y su brazo político las candidaturas unitarias de trabajadores se mantuvieran en sus zonas de influencia y se hayan mantenido en el tiempo como uno de los referentes de la izquierda andaluza.










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[1]              Sobe la cuestión: Vladimir LENIN “La cuestión agraria”.Ayuso.1975. Karl KAUTSKY “La cuestión agraria: análisis de las tendencias de la agricultura moderna…de la socialdemocracia” .Laia.1974
[2]              Antonio HERRERA  y John MARKOFF: “Democracia y mundo rural en España”, Revista de historia contemporánea  Ayer, Numero 89, 2013.
[3]  J.M Sánchez GORDILLO: “Andaluces levantaos”. Granada, Aljibe. 1980
[4]              Rafael MORALES: “Aproximación a la Historia del Sindicato de Obreros del Campo”, en  Historia de Andalucía a debate II, Barcelona, Editado por Manuel González de Molina, 2000.
[5]              Salvador RODRÍGUEZ BECERRA  y Clara MACÍAS SÁNCHEZ (Coords.): El fin del campesinado: transformaciones culturales de la sociedad rural andaluza en la segunda mitad del siglo XX. Sevilla. Fundación  Centro de Estudios Andaluces, 2009.
[6]                Francisco CORREAL y Atín AYA: “Décimo desalojo de El Garrotal”, Diario 16, 10 de septiembre de 1983.
[7]                Diamantino GARCÍA: Como un diamante: los escritos de Diamantino García. Madrid .Editorial Nueva Utopía, 1996.
[8]              Tomas VILLASANTE. “Las democracias participativas. De la participación ciudadana a las alternativas de la sociedad”, Madrid, HOAC. 1995

[9]              Programa electoral de la C.U.T de Los Corrales, para las elecciones de 1983. Archivo del ISEC
[10]             Pedro CARASA: “El giro local”, Alcores, 3.2007.
[11]             Programa para  las elecciones municipales de la CUT. Casas viejas. Archivo del SOC.1983
[12]             Programa para  las elecciones municipales….pp10
[13]             Isidoro MORENO: Etnicidad, conciencia de etnicidad y movimientos nacionalistas. Aproximación al caso andaluz. http://institucional.us.es/revistas/andaluces/5/art_1.pdf
[14]               A.M  BERNAL.: << Reforma agraria>>, Nación Andaluza, 2-3  (1984), p. 242.

[15]             Sánchez GORDILLO JM y Sevilla Guzmán. E: “El nacionalismo andaluz del sindicato obreros del campo”. Andalucía anuario de un pueblo. Asociación cultural La Luna.1994
[16]             José AGUILAR: <>,  El País, 21 de enero de 1980.
[17]               José AGUILAR: << Rafael Escuredo entra, con 38 grados de fiebre, en su tercera huelga de hambre>>, El País,  5 de febrero de 1980.
[18]             Juan Manuel SANCHEZ GORDILLO: Andaluces, levantaos…p.  61.
[19]             Rafael MORALES: << Aproximación a la Historia del Sindicato…., p. 195.
[20]             Rafael MORALES: << Aproximación a la Historia del Sindicato…., p. 195.
[21]             David MOLINA ROMO: Las relaciones Partido-Sindicato desde la ciencia política. Universidad Internacional de Andalucía. 2010.
[22]             Rosa LUXEMBURGO: Huelga de masas, partidos y sindicatos. http://www.marxists.org/espanol/luxem/06Huelgademasaspartidoysindicatos_0.pdf
[23]             Antonio GRAMSCI: La política y el estado moderno, Madrid, Público, 2009.
[24]             Antonio GRAMSCI: Nel mondo grande e terrible Einaudi, 2007
[25]             Luciano GRUPPI: El concepto de hegemonía de Grasmci. http://www.gramsci.org.ar/12/gruppi_heg_en_gramsci.htm
[26]             Juán Manuel SÁNCHEZ GORDILLO: Andaluces, levantaos…pp 53-54
[27]               Félix TALEGO: Cultura jornalera, poder popular y liderazgo mesiánico, Sevilla, Universidad de Sevilla, 1996.

[28]             Web del Ayuntamiento de Marinaleda  http://www.marinaleda.com/laferia.htm
[29]             David MOLINA ROMO: Las relaciones partido-sindicato desde las perspectivas de la ciencia política,  La Rábida, Universidad Internacional de Andalucía, 2010
[30]               Documento de la CUT Los corrales: A todos nuestros compañeros en la emigración. Los Corrales, 1983. Archivo del SOC. Sevilla
[31]             Félix TALEGO: Cultura jornalera, poder popular….,  pp.152-153.
[32]            Manuel VELASCO HARO: Los Corrales. Referencias históricas de un pueblo andaluz, Sevilla, Diputación de Sevilla,  2000

[33]             El País, 6 de enero de 1984. http://elpais.com/diario/1984/01/06/ultima/442191603_850215.html
[34]             “Marinaleda ha decidido suspender sus fiestas”,  Diario 16, 25 de julio de 1985.


Fuente: Néstor Salvador Galindo. Sobre la Tesis fin de carrera. Universidad de Granada