23 septiembre, 2008

REY SEGUNDA A ZAPATERO EN MOMENTOS FRÁGILES




Ante el rechazo de la gobernanza de ZP a las propuestas del gobierno vasco, es presumible que las dos visitas de Juan Carlos a Euskadi, sean para "echarle un cable" a José Luis Rodríguez Zapatero. Las FORMAS de realizar estas apariciones, también pueden suponer un atrevimiento contra el pueblo. La necesidad de aparecer de pronto para la inauguración de una exposición puede interpretarse como un acto "provocador" que suscita diferentes puntos de vista.


CRÓNICA Juan Carlos I, en Iruñea Alde Zaharra, acordonado para una visita real «improvisada»

Hace dos semanas se sabía que los monarcas españoles iban a visitar ayer Nafarroa, pero nadie conocía que estarían también en el centro de Iruñea, en su Calle Mayor, para visitar la exposición «El legado de Sarasate» en el Palacio del Condestable. Fue ocultado a los periodistas hasta la mañana de ayer, y los vecinos sólo se enteraron cuando vieron el increíble dispositivo policial.


Los vecinos de Alde Zaharra de Iruñea no se explicaban ayer a qué se debía el inusual despligue policial que ocupó las calles del corazón de la ciudad desde primeras horas de la mañana y hasta pasadas las 16:30. «Hoy por la mañana han estado rebuscando en las papeleras con una especie de palos, supervisando que no hubiese nada raro. Yo creo que debe venir alguien muy importante, pero me extraña que no haya salido nada en los periódicos», comentaba un vecino de Alde Zaharra, que como el resto de los iruindarras, todavía no tenía conocimiento de la «improvisada» visita de los monarcas españoles a la capital navarra.

El Gabinete de Prensa del Gobierno navarro había anunciado hace dos semanas que los reyes españoles asistirían a la inauguración del Laboratorio de Ensayo de Aerogeneradores (LEA) de Zangotza y visitarían la planta Ecoíntegra de Agoitz, pero ocultaron hasta ayer mismo su visita al Palacio Condestable de Iruñea, donde estas semanas se muestra una exposición dedicada a la vida del compositor Pablo Sarasate.

Ni los periodistas lo sabían. A primera hora de ayer, el Gabinete de Prensa del Gobierno navarro anunciaba la «modificación» y precisaba que la visita sería sólo para medios gráficos. No cabe imaginar una visita tan real... y tan clandestina.

Policías y guardaespaldas

Según iba avanzando la mañana, decenas y decenas de poli- cías de todos los colores fueron ocupando las calles del centro de la capital, dentro de un dispositivo de vigilancia que contó incluso con un helicóptero que sobrevoló incesantemente Alde Zaharra. Poco antes de la 13:00, varias dotaciones de la Policía Municipal cortaron el tráfico en la calle Mayor, tras lo que comenzó a intensificarse el movimiento policial; policías españoles, forales, guardias civiles y guardaespaldas rodearon la zona. Ante ese inusitado despliegue, decenas de curiosos fueron congregándose tras las vallas.

Finalmente, sobre las 13:50 los reyes españoles hicieron su entrada en el palacio, donde fueron recibidos por la alcaldesa de UPN, Yolanda Barcina, y por el polémico jefe de la Policía Municipal, Simón Santamaría. Apenas veinte minutos después abandonaban el lugar para asistir a una comida con las autoridades en el Hotel La Perla de la Plaza del Castillo, que se convirtió de nuevo en el punto de reunión de unas pocas decenas de curiosos y de ociosos.

Pasadas las 16.30, Miguel Sanz cruzaba a pie la Plaza del Castillo camino del Palacio de Diputación. Poco después, los reyes españoles se iban por donde habían venido con su séquito de asistentes y policial, de nuevo en medio de la indiferencia general. A lo que se ve, es lo que prefería la Casa Real.

Fuente: Gara
Asier VELEZ DE MENDIZABAL