25 noviembre, 2006

VEINTE GOTAS DE SANGRE POR UNA DE ESPERMA: PARTIDOS QUE SE DICEN ANDALUCISTAS

Una cosa es llamarse Fulanito (o "el Fula"),o ser periodista yupi de corte internacionalista que nunca fue a una mala manifestación cuando tocaba, y otra es vivir de un ideal que otros inventaron, como el término andalucismo, sin que haya visto ni tan siquiera su significado plasmado en un librito de 1931, por ejemplo.
La falta de cultura de un periodista es una realidad. Son superficiales con la información, amantes del cortar y pegar, adictos a la reciente alejandría de la Web, dueños del sentido que se les de a las cosas y muy perezosos. Todos los que fueron fotógrafos o redactores en la transición porque estaban contratados para ello, viven de las fotos que los políticos le pagaron y de los discursos que le escribieron... aún en nuestros días.
Por otro lado, la falta de cultura de un andalucista de partido, es otra realidad. Estos personajes, como están usando un término con más antigüedad, ahora en vez de ser como aquellos yupis, son masones de la Rotary Club, de Lion o de las logias de cualquier pueblito, compran grandes marcas o fábricas, especulan por el nombre de sus hijos o practican pilates con compañeros del partido opuesto.
Ambas direcciones son las que verdaderamente acaban con la identidad. Ambos, aunque lo niegen, mantienen que los nacionalismos son los destructores de la sociedad; siendo precisamente, el caso contrario. Señalo a continuación un ejemplo de la ciudad de México, muy ilustrativo para pensar que las posturas "regionalistas", "federalistas", "cantonalistas", "nacionalistas", y otras, conservaron tierra y conciencia en su sentido original y fueron (son) beneficiosas y no exclusivas.
*Referido a los Años 20 al 40: equiparables al ejemplo Andalucía.
Para mediados del siglo, la manipulación, la demagogia y la consolidiación de los estereotipos nacionales habían minado la base popular de esa introspección, convirtiéndola en un discurso político hueco y con fuertes visos de agotamiento. La dimensión filosófica, histórica y antropológica de esa 'mexicanidad', en cambio, siguió preocupando a una facción importante de la intelectualidad mexicana hasta bien entrados los años setenta, y podríamos afirmar que sigue preocupando sobre todos a académicos y a uno que otro político.

Si bien el país se transformó radicalmente en esos veinte años que van de 1920 a1940, es posible observar, en aquel período, un desarrollo muy particular en la expresión del discurso nacionalista mexicano. Apareció como recurso fundamental entre las élites políticas, económicas y culturales; aunque también fue tema predilecto de los espacios populares, tanto urbanos como rurales. Como justificación de proyectos y posiciones políticas o culturales el nacionalismo permitió tal cantidad de matices que en no pocas ocasiones sirvió para intereses contrarios, e incluso dio pie a confrontaciones que fueron más allá del simple intercambio de argumentos.
Es un texto muy ilustrativo. Procede de Prodiversitas. Si los partidos tuvieran una ideología definida y formada el nacionalismo no lo venderían como algo excluyente. Lo excluyen ellos para incluirse en la lista de partidos decentes. Eric Hobsbawn dice " no puedo por menos de añadir que ningún historiador serio de las nacionales y el nacionalismo puede ser un nacionalista político comprometido (...). Los historiadores están profesionalmente obligados a no interpretarla mal, o , cuando menos, a esforzarse en no interpretarla mal. Ser irlandés y estar apegado orgullosamente a Irlanda - incluso enorgullecerse de ser irlandés católico o irlandés protestante de Ulster- no es en sí mismo incompatible con el estudio de la historia de Irlanda" (Naciones y nacionalismo desde 1780, Ed. Crítica, Barcelona p. 20 y ss.). O sea que todo cabe.
Concluyo en que cierto purismo en nuestro pasado histórico es beneficioso; no ya como se trata el sentido "purista" en el flamenco , sino ni más ni menos como se trata en Euskadi: donde hacen política hasta siendo de un partido anónimo. Una figura política (valen también medios de comunicación), siempre usan términos vacuos, desvirtuados y adaptados a sus intereses, sin nisiquera dar la posibilidad de profundizar. ¿A dónde quería llegar Rovira
cuando citó a Miguel de Cervantes en la frase "los perros ladran, luego cabalgamos"?, ¿y Neruda cuando dijo "me gusta cuando callas porque estás como ausente"?. No hay menos de tres sentidos para cada una ...
Especular con términos decimonónicos no está bonito.
Si andalucismo (verdadero) es nacionalismo y nacionalismo a su vez es independentismo e independentismo es terrrorismo, no es en absoluto mi problema... es de usted.