15 enero, 2014

VIVIR EN SEVILLA, DE GARCÍA PELAYO

 Creeme hijo, que sólo el amor importa(...) .




Fuente: Robberick. https://www.youtube.com/watch?v=ef_hiNjgt-M#t=36



-VIVIR EN SEVILLA (1978) Director: Gonzalo García-Pelayo Producción: Za Fotografía: José Enrique Izquierdo Intérpretes: Ana Bernal (Ana), Lolo Sordo (Teresa), Miguel Ángel Iglesias (Miguel), José Miguel Campos (Alberto), Guillermo Méndez (Luis) Música: Benito Moreno, Pablo Guerrero, Farruco Sinopsis: Miguel está enamorado de Ana. La relación no funciona del todo y deciden romper. Ana se enamora de un pintor sevillano que ha regresado tras cuarenta años de exilio pero no puede olvidar a Miguel. Miguel inicia una apasionada relación con Teresa.

La pelicula mas libre, arriesgada, desprejuiciada, anarquica, de la historia del cine español. La "El sol del membrillo" callejera, arrabalera, de los 70, cine kinki sublime. Os advierto que es una pelicula excepcional, es decir, que os puede parecer casi una obra maestra, como me parece a mi, o una absoluta chorrada, no es una pelicula de terminos medios, lo que nadie podra decir de ella es que es mediocre. Es la unica obra casi maestra del cine español que carecia de link, todo el cine español actual parece antiguo, ñoño, sin sangre, en comparacion. A destacar la memorable, antologica, secuencia protagonizada por Silvio con una merluza de campeonato, y el genial baile de Farruco. A ver si acaban apareciendo las restantes.

Gonzalo García-Pelayo, director de este experimento fílmico, intentó realizar un cine enraizado en la propia cultura de ciudades como Sevilla, Jerez de la Frontera, Cádiz o la Costa del Sol. Su trilogía experimental Vivir en Sevilla, Corridas de alegría y Frente al mar -que la miopía crítica de su tiempo descalificó emparentándola con la nouvelle vague, un Godard con boina, algo evidente en sus puntos de partida, pero cuyos resultados estaban más cerca de las prédicas de Jonas Mekas y la ola de vanguardia camp norteamericana-, supone un intento de dar cauces a una nueva visualidad que mezcla la estética underground con el flamenco más racial, el experimentalismo formal con reclamos eróticos -en la línea del Pasolini de la Trilogía de la alegría- con los que conseguir nuevos y más amplios públicos.
Vivir en Sevilla es una película a la vez magistral y fallida, una máquina soltera sobre el deseo, que en su trama mezcla historias del retorno del exilio y de la represión a la delincuencia, aventuras eróticas y filosóficas, cine dentro del cine y meta-relatos, Miguel Ángel Iglesias y Farruco, liberación sexual y viejos arquetipos novelescos, flamenco rock y bailes de flamenco "puro" y sobre todo un vagabundeo libre, una deriva caótica por la ciudad de Sevilla que titula la película. Julio Pérez Perucha lo explicó bien cuando habló de una "ensalada de sintagmas" para definir su texto cinematográfico. En ella hay de todo, cine documental y cine de ficción, deconstrucción y cinéma vérité, documental etnográfico y denuncia social, reportaje musical y comedia política.