18 febrero, 2014

ESPAÑA PAÍS SIN LIBERTAD

Confirmado por la OSCE: “España es un país sin libertad” | ¿Y ahora qué?

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España es el único país del mundo que no admite la inspección internacional de la Organización para la Seguridad y Cooperación Europea (OSCE) sobre su curioso régimen de monarquía de partidos o partitocracia, lo que le ha llevado a incluirla en la “lista negra” de países con libertades restringidas, donde figuran Serbia, Bosnia-Herzegovina, Rusia, Bulgaria, Albania, Azerbaiyán, Uzbekistán, Kazajstan y Kosovo. Mientras condena a España, la OSCE valora los avances democráticos producidos en Turkmenistán, Afganistán, Moldavia, Kazajstan, Bielorrusia, Azerbaiyán, Ucrania y Montenegro en política penitenciaria, fronteriza, judicial, industrial, libertad de prensa, propiedad intelectual, violencia de género y medio ambiente, según la relación de los comunicados de condena similares a los que han tenido al régimen español como protagonista.
cOfxoqRiEbXkmJB-556x304-noPadPor el contrario, Grecia, Italia, Portugal, Suiza, Reino Unido, Estados Unidos, Croacia, Hungría, Italia, Moldavia, Polonia, Serbia, Eslovaquia y Ucrania sí han permitido a la OSCE inspecciones de diplomáticos independientes en calidad de observadores para vigilar si se dan las condiciones democráticas en torno al derecho de reunión y manifestación de sus compatriotas.
Diplomáticos de todo el mundo han contemplado estupefactos cómo España reprime el derecho de manifestación y de reunión de sus ciudadanos y comienzan a explicarse así como un país con seis millones de parados, dos millones de exiliados y un millón de niños malnutridos no se lanza con más asiduidad a la calle contra sus autoridades. De hecho, las notas de la OSCE son de lectura obligatoria en el mundo diplomático y se reciben en las embajadas de todos los países adscritos a la misma.
 Este organismo oficial europeo que vigila las libertades de los países que desean corroborar su calidad democrática tuvo que emitir el pasado viernes un comunicado oficial desde Viena (Austria) en el que condena a España por la expulsión de seis diplomáticos que venían a inspeccionar la manifestación que bajo el lema “Jaque al Rey” pretendía protestar contra la corrupción de la Corona española y la ausencia de un referendum que la legitime por el pueblo, junto a la exigencia de un proceso constituyente que consagre las principales características de los regímenes democráticos: división de poderes, elección directa de representantes, libertad de manifestación y reunión, etc…

Perplejidad diplomática

La OSCE es hoy la organización mundial políticamente más influyente del planeta y a ella está adherida España, lo que ha dejado perplejos a los diplomáticos demócratas: “Con 57 Estados de Europa, Asia Central y América del Norte, la OSCE es la mayor organización de seguridad regional del mundo” señalan, y en efecto en su plantilla figuran los seis observadores expulsados de España: Omar Fisher, Irina Urumova, Aleksandra Dloubak, Bartlomiej Lipinski, Marcin Jezulin y Yevgenia Aretisova.
En un gesto poco habitual y cargado de significado, el comunicado oficial de OSCE contra España está firmado por el diplomático esloveno Janez Lenarcic, máximo representante y director de la Oficina encargada de fiscalizar las Instituciones Democráticas y los Derechos Humanos (OSCE/ODIHR). El embajador Lenarcic recuerda que España se comprometió ante la comunidad internacional a garantizar la libertad de reunión y el control internacional que lo verifique debe estar siempre preservado.
1dd3db1c5b16c6cc383240b3726ea242_XLCon la llegada de un nuevo Gobierno del PP y la alianza estable con el PSOE en cuanto al régimen monárquico se refiere, lo único que ha podido verificar la OSCE es que “este cambio es sorprendente”, pues antes las autoridades diplomáticas podían comprobar el estado de las libertades en España “con buena cooperación” y ahora no pueden, ya que sus representantes son expulsados.
Hace cuatro meses, concretamente en el mes de mayo, el presidente Mariano Rajoy y el ministro García Margallo “se comprometieron a cooperar plenamente” con la OSCE para que sus inspectores pudieran confirmar el estado de las libertades en España. Tras las imágenes que inundaron las televisiones y periódicos de medio mundo con la brutal represión de la masiva manifestación de “Rodea el Congreso”, convocada por la “Coordinadora 25-S” (la misma asociación ciudadana que organizó “Jaque al Rey”), los diplomáticos internacionales se temían lo peor.
Y en efecto así ocurrió: 1.400 policías para una cifra de entre 2.000 y 9.000 manifestantes, según el Gobierno o los organizadores, pero además detenciones previas, identificaciones masivas, el cierre de una estación de metro (Opera) para impedir el acceso, bloqueo de autobuses con participantes, etc… Durante el pasado 25-S, todo esto fue acompañado además de prolongadas retenciones en comisaría, multas, agresiones policiales y hasta “confiscación” de material “subversivo”, pues la Delegación del Gobierno de Madrid que dirige la aún convaleciente Cristina Cifuentes alegaba que los palos de las banderas y las pancartas eran en realidad instrumentos preparados para “agredir” a la policía.
El embajador Janez Lenarcic, no obstante, ya no parece creerse la versión de las autoridades españolas al impedir su comprobación: “La oposición repentina por parte de las autoridades españolas nos plantea preocupación sobre sus intenciones”, dice la OSCE en su nota pública, al tiempo que pide a los políticos españoles en el poder que “garanticen el pleno respeto a la libertad de reunión pacífica de acuerdo con compromisos de la OSCE y otras normas internacionales de derechos humanos.”
El hecho es que para la OSCE cada país tiene su problema y las protestas ciudadanas así lo reflejan, por lo que es la represión de los Gobiernos lo que lo deja en evidencia. En España es “la institución de la Monarquía”, en Serbia es la igualdad homosexual, en Rusia, Azerbayán, Uzbekistán y Kazajistán la libertad de prensa, etc…

Los españoles son ya protagonistas de los chistes de cobardes en todo el mundo

Antes eran los italianos, pero ahora somos los españoles los que somos protagonistas de las burlas y de los chistes de cobardes en todo el mundo. Ante los abusos y humillaciones que el pueblo español está soportando de sus políticos, sin rebelarse, muchos afirman que el español es un tipo “con los huevos de adorno”. Y tienen toda la razón porque es difícil encontrar en la historia moderna un pueblo tan manso y acobardado que sea capaz de soportar tanta ignominia y humillación de tan pocos políticos. Si los españoles de las actuales generaciones no conseguimos forzar a nuestros políticos, auténticos piojos humanos, a que adelgacen el Estado, extirpen la corrupción, recuperen lo que sus colegas y amigos han robado y eliminen la legión de ineptos y parásitos que tienen ocupado el Estado, haciéndolo incosteable, inviable, torpe, corrupto e indecente, pasaremos a la Historia como una triste y despreciable manada de cobardes.
valencia-represion-estudiantes-580x424Nadie se explica en el mundo de las personas dignas la pasividad bovina de millones de españoles que permiten que les arrebaten sus derechos, ni cómo los ciudadanos guardan silencio mientras ellos son cada día mas pobres y buena parte del dinero va a parar al bolsillo de los políticos ladrones y sus amigos. No es fácil entender cómo el pueblo español, que fue de ejemplar bravura y heroico en el pasado, ha podido caer tan bajo, perdiendo derechos, pagando los impuestos mas injustos y desproporcionados de toda Europa y permitiendo que los políticos, que ni siquiera han sido capaces de conservar la confianza y el respeto de sus ciudadanos, sigan sin castigar a los corruptos que saquearon las cajas de ahorro y robaron los ahorros ciudadanos con la estafa de las participaciones preferentes y subordinadas.
En lugar de cumplir con ese deber de perseguir y castigar a los delincuentes, inherente al liderazgo democrático, quizás porque algunos de los principales ladrones militan en sus propios partidos, se atreven a empujar a la policía contra los que protestan, esgrimiendo la dignidad que dicen que “emana” de su condición de políticos “elegidos” en las urnas.
Ante ese festival de cobardía sometida, el mundo primero se ha sorprendido y después ha empezado a reírse y a burlarse de los cobardes españoles que se dejan arrebatar sus derechos y se esconden en lugar de impedir que ellos sean cada vez más pobres, mientras sus recursos van a parar a bolsillos de sinvergüenzas y canallas, sin que ese atentado supremo contra la decencia y la Justicia provoque la lógica e incontenible ira ciudadana que obligue a recular a sus verdugos.
Durante los tres años que viví en Roma como corresponsal de prensa, pude comprobar como los italianos admiraban el “coraje” español. Conocí a un padre italiano que había ingresado a sus hijos en el Liceo Cervantes de Roma “para que aprendieran a ser valientes”. Estoy seguro de que no queda hoy un sólo padre en el mundo que sea capaz de dar a sus hijos una educación “a la española”, ante el miedo de que se conviertan en despreciables ovejas sometidas al poder inicuo.