29 enero, 2007

EL SEMEJANTE PÁJARO

Produce verdadero escalofrío oír cómo despacha el emérito Gustavo Bueno a Blas Infante.
"Semejante pájaro", es el calificativo que le merece al catedrático emérito de filosofía, Gustavo Bueno, una de las personas más limpias de la España prefascista, de la España de una dictadura que anuló todas las libertades y eliminó por la vía del asesinato, la depuración y el exilio a otra media España, en la que la mayor parte de los ciudadanos que se vinculaban con ella, ni siquiera querían verse sometidos al imperio de otra dictadura, la soviética, que era, sin embargo, la única que lo había ayudado a intentar liberarse de la opresión.
El "semejante pájaro" definido en el matraz zoológico de Bueno, no es otro que don Blas Infante, el llamado Padre de la Patria Andaluza, uno de los máximos exponentes del andalucismo, que no era, como alegremente cree nuestro admirado filósofo, la versión aranista o radicalmente euskaldún del andalucismo, sino más bien el exponente territorial de una ideología que tenía mucho más que ver con el federalismo que con el separatismo vasco.
Pero, quién era realmente Blas Infante? Un andaluz nacido en Málaga en 1885, alumno de los escolapios del colegio de Archidona (con los que mantuvo siempre vínculos de afecto, como se manifiesta en alguno de sus escritos autobiográficos), licenciado en Derecho por la universidad de Granada, y notario desde 1909, es decir, a los veinticuatro años de edad, una biografía similar, en orden a sus méritos curriculares, como la que pueden hoy exhibir el señor Acebes o el señor Rajoy, opositores brillantes en lo académico y que, me temo, van a seguir siéndolo por mucho tiempo en lo político, para cabreo previsible de la Fundación para la Defensa de la Nación Española, de la que el admirado filósofo es miembro distinguido por su entusiasmo y entrega.
Blas Infante fue pronto consciente de los males estructurales que afligían a Andalucía, y abandonando la vida risueña y confortable de un notario, se dedicó a estudiar la historia española y andaluza, para acercar la realidad económica y social de ésta a la del resto del país. La reconstrucción de Andalucía era, para él, un elemento de regeneración de España. Cualquiera lo puede entender leyendo muchos de sus textos, por ejemplo en el que se incluye en su obra Ideal Andaluz , de 1915: "Mi nacionalismo, antes que andaluz, es humano. Creo que, por el nacimiento, la naturaleza señala a los soldados de la vida el lugar donde han de luchar por ella. Yo quiero trabajar por la Causa del espíritu en Andalucia, porque en ella nací. Si en otra parte me encontrare, me esforzaría por esta Causa con igual fervor". Ya ven qué clase de pájaro era don Blas Infante.
DURANTEla dictadura de Primo de Rivera, el poder militar cierra los Centros andaluces fundados por él en 1916; se cierra también la revista Andalucía , órgano cultural del nacionalismo andaluz, de honda raíz federal (que no separatista), todo ello por negarse a colaborar con el dictador y por apostar claramente por Francia y sus aliados, frente al militarismo expansionista alemán.
Ya instaurada la república, Blas Infante se presenta a diputado por el Partido Republicano Federal, no consiguiendo el acta, después de una campaña política que tenía como puntos esenciales: la idea federalista de España, frente a un centralismo esterilizador e insolidario; un cambio de sistema electoral que solucionara para siempre la lacra del caciquismo; la reforma de la justicia y de la economía; la libertad de enseñanza; la regulación de los matrimonios civiles; el entendimiento y colaboración con el resto de los territorios del estado, y otros muchos puntos que, con el paso del tiempo y, sobre todo, con el final biológico del franquismo, pudieron ir siendo aplicados con distinto éxito, a partir de la transición democrática.
Como otros muchos intelectuales y políticos que intentaron ser fieles a la República, y sobre los que no pesaba delito alguno de sangre, ni responsabilidad alguna en la comisión de delitos contra la propiedad privada, ni cosa que se le pareciera, Blas Infante fue detenido en su casa de Coria del Río, siendo fusilado sin juicio ni sentencia, con otros dos detenidos, en las proximidades de Carmona.
CUATRO AÑOSmás tarde de su asesinato, el Tribunal de Responsabilidades Políticas, creado inmediatamente después del fin de la guerra, le condenó a muerte (por si no había tenido bastante, él y su familia) y sus descendientes tuvieron que pagar una multa (por si la confiscación de sus propiedades no los hubiera dejado en la miseria). La justificación de semejantes medidas, puede leerse en la sentencia del tenebroso Tribunal.: "porque formó parte de una candidatura de tendencia revolucionaria en las elecciones de 1931" (o sea, el Partido Republicano Federal, que no era precisamente bolchevique), "y en los años sucesivos hasta 1936 se significó como propagandista de un partido andalucista o regionalista andaluz". Menudo pájaro, don Blas.
Queda por decir que en 1983 el preámbulo del Estatuto de Autonomía andaluz, aprobado de forma unánime por todas las fuerzas políticas, declaró, en un reconocimiento tan tardío como justo, a Blas Infante, Padre de la Patria Andaluza . Así que Andalucía tiene como padre a "semejante pájaro". Ave María Purísima.
* Profesor de Literatura en la Universidad de Oviedo
Fuente: La voz de Asturias
27/01/2007 ALVARO Ruiz de la Peña