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05 julio, 2011

15 M GLOBALIZADOR, ESTATALISTA Y REFORMISTA: OTRO PUNTO DE VISTA



Frente al continuismo reformista español, perseveremos en la construcción de la alternativa rupturista andaluza. *


En el pasado mes de mayo, irrumpió en nuestra tierra lo que posteriormente sería conocido como el Movimiento 15-M o “de los indignados”. Lo primero que llama la atención del mismo es que tanto en sus declaraciones como en sus reivindicaciones Andalucía no existe. Es un mero accidente geográfico. Por contra, las referencias a España como país y a los españoles como pueblo son habituales. Esta identificación con lo español no es accidental o casual, han llegado a adoptar con beneplácito el calificativo “spanish revolution”. Fuera aparte ese asumido españolismo, es obvio que no estamos ante un movimiento andaluz, nacido desde nuestro pueblo, a partir de su propia iniciativa, circunstancias y necesidades, sino ante algo ajeno e importado. Tras su apariencia espontaneista y autónoma, se desarrolla un fenómeno estructurado y con vocación estatalista, como lo demuestra el que su epicentro estuviese situado en la Capital del Estado. La acampada de Sol no fue nunca una más. En ella se miraban todas, de ella se esperaban iniciativas y consignas, y a ella se enviaban delegaciones.

Lo segundo que sobresale son sus propios postulados sociales. El movimiento nace a partir de una llamada a la movilización, en torno a un Manifiesto de una asociación de oscuros orígenes y aún más oscuros fines, “Democracia real ya”. Texto caracterizado por una calculada ambigüedad populista y “buenista”, construido sobre bases teóricas englobables dentro de unos parámetros ideológicos pequeño-burgueses de carácter regeneracionista y reformista. Un discurso que no se posiciona contra el Sistema, y se limita a criticarlo y propugnar cambios en los aspectos más lacerantes del mismo. El manifiesto es abiertamente interclasista, desconcienciador y desclasador, tanto en el lenguaje como en contenidos o propuestas: “Somos personas normales y corrientes. Somos como tú. Gente que se levanta por las mañanas para estudiar, para trabajar o para buscar trabajo, gente que tiene familia y amigos. Gente que trabaja duro todos los días para vivir y dar un futuro mejor a los que nos rodean”. Un Interclasismo que es pretendido premeditadamente: “Unos nos consideramos más progresistas, otros más conservadores. Unos creyentes, otros no. Unos tenemos ideologías bien definidas, otros nos consideramos apolíticos”. No hay referencias al pueblo, a trabajadores o a la clase obrera, sino sólo a “gente” y a “gente que trabaja”, a lo sumo a los “ciudadanos”, obviando distinciones socio-económicas y, de facto, la lucha de clases: “Esta situación nos hace daño a todos diariamente. Pero si todos nos unimos, podemos cambiarla”.

Dicen estar “preocupados e indignados por el panorama político, económico y social que vemos a nuestro alrededor. Por la corrupción de los políticos, empresarios, banqueros… Por la indefensión del ciudadano de a pié”. Más allá de la enunciación de problemáticas y de la vaga superficialidad de las intencionalidades, esos llamamientos a “ponerse en movimiento” o a “construir entre todos una sociedad mejor”, cuando entran en la concretización de las causas y las soluciones, se desvía la atención hacia cuestiones accesorias y metas reformistas. Acorde con el discurso ciudadanista que sostienen. Un regeneracionismo que no es confrontación sino apoyo al Sistema. Por ello se utiliza la categoría definitoria de ciudadano, que existe en conformidad a la de un Sistema que reconoce al individuo y sus derechos en tanto tal ciudadano, súbdito “legal” del Estado, mientras se obvian clases sociales y categorías como la de vecin@, interclasista pero ajena al Estado y sus instituciones para existir. Se es por convivencia no por legalidad. Ni siquiera esa vecindad es un elemento operativo en sus análisis.

No se denuncia al Régimen ni al Capital en sí, sólo ciertas prácticas y consecuencias: “la corrupción de los políticos, empresarios, banqueros…”. El problema son algunos modos y elementos de la élite política y financiera, siendo susceptible de mejora el Sistema erradicando los abusos y desviaciones: “El actual funcionamiento de nuestro sistema económico y gubernamental no atiende a estas prioridades y es un obstáculo para el progreso de la humanidad”. El problema es el “actual funcionamiento” y es sólo contra su “estado actual” contra lo que se incita a “indignarse”. No se aspira a cambiar el Sistema, sólo a “perfeccionarlo”, de ahí que las soluciones propuestas sean del tipo de “llevar nuestra voz a las instituciones” o “la participación política ciudadana”. Esta tónica reformista permanecerá como constante a lo largo del tiempo e incluso será acentuada a través de los puntos reivindicativos aprobados en las acampadas; como una reforma electoral, la lucha contra la corrupción, separación de poderes, laicidad del Estado, responsabilidades políticas, desarrollo de los derechos constitucionales, participación ciudadana, servicios públicos gratuitos, libre circulación de personas, reformas fiscales, medidas de control bancario, etc. El movimiento 15-M no pretende construir contrapoder popular, rescatar espacios de poder al Régimen, arrebatárselos al Sistema para restituírselos al uso y control exclusivo del pueblo. Se conforma con ejercer influencias sobre el Poder. Su mayor aspiración es la constitución de un listado de puntos mínimos para tratar de que éste haga y actúe en determinadas direcciones.

Sus reivindicaciones reformistas, formalistas e intrascendentes, son revestidas como cambios decisivos y revolucionarios. Un ejemplo se encuentra es la falsa equiparación que se realiza entre la democracia directa y la participativa, pretendiendo hacer pasar la participación como ejercicio de democracia directa popular, cuando son conceptos diferenciados y contrapuestos. Mientras que la democracia participativa no es más que tener en cuenta la opinión popular por parte del Poder, y sólo en ciertas circunstancias y en temáticas concretas, la democracia directa es el ejercicio efectivo y exclusivo del poder por el pueblo. No es igual o semejante que el Poder consulte y comparta con el pueblo algunas decisiones, a acabar con el poder y entronizar al pueblo como poder. La democracia participativa es asumible por el Sistema, la democracia directa no.

Lo tercero que destaca es su negativa a la auto-identificación. Esa equiparación y no discernimiento consciente entre izquierdas y derechas. Su minusvaloración e incluso menosprecio indiscriminado contra ideologías, organizaciones, sindicatos y banderas. La llamada a la unidad poblacional indiferenciada. Esa visión social unívoca y amorfa. Incluso esos lenguajes gestuales uniformadores. Conjunto de concepciones, actitudes y formalismos que recuerdan a los de otras épocas y a ciertos idearios corporativistas que pretenden conciliaciones de clases en nombre de un pretendido “bien común” o de supuestos “valores superiores”. Se pretextan porqués cuantitativos. A menor grado de definición mayor número de participantes. Lo cual es cierto, pero también que el precio es diluir posibilidades clarificativas y rebajar metas finalistas al extremo de imposibilitar toda capacidad transformativa real. Además, las mediciones sociales que utilizan una regla exclusiva o preeminentemente cuantitativa poseen carácter burgués. Condicionar estrategias o argüir aciertos partiendo de argumentaciones cuantitativas, equivale al: “tanto tienes, tanto vales”. No es un principio analítico dialéctico, sino profundamente reaccionario. Los revolucionarios no miden cuantitativamente sino cualitativamente.

También, en éste contexto de sinsentidos desde una óptica revolucionaria, deber ser subrayada la visión que han propagado de un supuesto “pacifismo” que es concebido como aceptación, tanto teórica como práctica, de la represión institucionalizada, de la monopolización de la fuerza por parte del Poder, y la consiguiente indefensión popular ante la violencia institucionaliza, así como la defensa de los “profesionales” que la ejercitan en nombre del Estado, los cuales han llegado a ser aplaudidos y calificados de “trabajadores” y “compañeros”, así como las actitudes y peticiones de colaboración con éstos en sus tareas de vigilancia y control sobre sus propios actos y participantes.

Todo populismo interclasista, todo reformismo, no supone ni puede conllevar cambios radicales del Sistema sino, por el contrario, su reforzamiento, como ocurrió durante la “transición”. No hay tal “revolución” ni éste movimiento es su expresión de masas. Una revolución es la consecuencia última de un proceso de choque frontal entre las clases dominadas y las dominantes, donde los primeros no aspiran a ser escuchados, ser tenidos en cuenta, o participar, sino a derrocar y acabar con el orden establecido. Esto requiere, imprescindiblemente, de unos condicionantes estructurales socioeconómicos desencadenantes y una previa toma de conciencia por parte de las clases populares, y en particular de la clase obrera, único sector social con capacidad de erigirse en rector del cambio, y que les haga ser plenamente conscientes de la realidad y de su papel en ella, impulsándoles a su transformación global. Una revolución no consiste en el logro de mejoras concretas o controles puntuales sobre el sistema existente, y por tanto en su remozada continuidad, sino en su completa erradicación y su sustitución por otro diametralmente opuesto donde sea el pueblo el único detentador de todo el poder.

Puede iniciarse el proceso a partir de luchas concretas y básicas, pero la diferencia entre lo revolucionario y lo reformista no radica en el “extremismo” o la “moderación” de éstas, sino en que conlleven acentuación de contradicciones y desestabilización del Sistema, o no. Ni las propuestas del Manifiesto ni las aprobadas en las acampadas lo suponen. Por idénticas razones, tampoco es la terminología discursiva o las maneras organizativas lo que permite etiquetar como revolucionario. No determinan las formas sino los fondos, las metas. Tampoco es posible reconvertir una revuelta reformista en un movimiento popular revolucionario sin la existencia de esos previos condicionantes socio-económicos e ideológicos, y sin que los elementos partidarios sean mayoritarios o preponderantes. Esa es la causa de los loables pero escasos y escuálidos triunfos de los intentos en ésta línea en el interior del 15-M. No hay condiciones objetivas.

El Movimiento 15-M no atenta ni pretende atentar contra los pilares sustentadores del Sistema. La puesta en práctica de las exigencias de los “indignados” no supondría alteración sustancial para éste, apenas unas meras molestias asumibles a cambio de contentar a la población. Simple continuismo reformista español. Un cambiar todo para que nada cambie, que no sólo no le perjudica sino que le beneficia en épocas de crisis y descontentos, encauzándolos hacia fines que no hacen peligrar su permanencia. De hecho, la cuarta característica de éste movimiento es la amplia repercusión que ha tenido en los medios de desinformación. Unos medios cuyo papel social es ocultar y criminalizar todo aquello que atente contra el Régimen, condicionando así a la opinión pública, y que han sido sus mayores propagadores. Es en su estudiada escenificación de la tópica película de buenos y malos, con la consiguiente compresión del 15-M por parte de los “progresistas” y los ataques de la “derecha extrema”, donde está el origen de que tantos, tan bienintencionados y esperanzados como errados, se les uniese.

La respuesta a las convocatorias no prueba que los “indignados” sean un movimiento popular, y menos aún revolucionario. Sí que cada vez más amplios sectores populares quieren actuar y que, ante la carencia de unos instrumentos ideológicos, estratégicos y organizativos propios, están siendo empujados a aceptar como tales los sucedáneos impulsados por el Sistema. También muestra el retroceso ideológico arrollador que han vivido los representantes de las ideologías revolucionarias en éstas últimas tres décadas y el paralizante confusionismo preponderante en sus organizaciones. La mayoría de los que se han unido a los “indignados” lo han hecho como consecuencia de la suma de tres elementos: la inexistencia de unas alternativas transformativas políticas y sindicales visibles, la labor embaucadora de los medios desinformativos, y décadas de trabajo desclasador y desidentificador de la “izquierda” institucionalizada y los sindicatos neoverticalistas. Sin la ceguera que éste conjunto de circunstancias ha producido no hubiese sido posible. La responsabilidad también debe ser compartida por esa izquierda anticapitalista, tanto política como sindical, sumida en sus clásicos seguidismos y mezquindades ombliguistas, que ha demostrado su debilidad teórica e incapacidad estratégica para estar a la altura que la situación social, anteponiendo los intereses generales y construyendo esos instrumentos populares transformadores.

El Movimiento 15-M ha logrado lo más difícil, movilizar, para derrocharlo después entre objetivos institucionalistas y estrecheces de miras cortoplacistas. Los primeros días consiguió sacar a la calle a amplias capas de sectores populares de la población. Emergió un movimiento asambleario de la nada. Un capital político de primera mano que, con otras bases y criterios, hubiese abonado la posibilidad de una rectificación y reubicación del movimiento en unos parámetros que superaran el reformismo y regeneracionismo iniciales. El fenómeno que suponía reunir a cientos de jóvenes en torno al debate político abría nuevas opciones al movimiento. Sin embargo el camino escogido ha sido enrocarse en la continuidad y en la autolimitación a los márgenes iniciales, con propuestas como “recogida de firmas” para “realizar reformas”. Unas movilizaciones que en otras circunstancias, y a partir de diferentes marcos teóricos y estratégicos, podrían haber sido potencialmente incitadoras de avances reales hacia procesos transformativos, lo ha imposibilitado el que principios y fines se restringieran finalmente al espacio de maniobra concedido, por acción u omisión, por el Sistema. Lógicamente la responsabilidad no recae en una mayoría tan activa y voluntarista como desconocedora e inexperta, ni en los compañeros de lucha que han intentado lo imposible, sino en esas minorías organizadas inductoras de los errores y los fracasos.

Por todo ello, ahora más que nunca resulta imprescindible y prioritario el acrecentar los esfuerzos para hacer realidad tanto una alternativa común de la izquierda soberanista andaluza como un bloque unitario, y exclusivo, del sindicalismo de clase andaluz. Sin estas dos herramientas esenciales, sin estos instrumentos para conducirse hacia su liberación nacional y social, hacia su emancipación, el Pueblo Trabajador Andaluz seguirá condenado a permanecer en estado de dependencia política, alienación social y esclavitud económica. En Andalucía no hay democracia ni autonomía por la carencia de soberanía, de libertad colectiva popular. No es que poseamos una democracia y una autonomía imperfectas, y, consecuentemente, tengamos la necesidad y sea viable desarrollarlas, convertirlas en más “reales” o más “participativas”, de que los políticos nos “escuchen”, de acabar con los corruptos, de mayores y más justas financiaciones, o impulsar determinadas iniciativas legislativas económicas y sociales más favorables a la mayoría poblacional. Se trata de acabar con la dictadura que España y el Capital ejercen sobre nuestra tierra y nuestro pueblo. Porque sin libertad sólo hay dictadura. Y las dictaduras no se mejoran o se reforman, se destruyen. Lo contrario es propugnar continuismos, no revoluciones. Otra transición, en lugar de una ruptura con el régimen.

Frente al continuismo reformista español, es ineludible para la izquierda soberanista andaluza el perseverar en la construcción de una alternativa radicalmente rupturista y andaluza para nuestro pueblo. Una alternativa basada en la recuperación, la posesión y el ejercicio de su soberanía, de su libertad colectiva. Volver a detentar su soberanía, ser libres, no es una final sino un inicio. Sin libertad nada es posible. Sin soberanía no hay futuro. El Pueblo Trabajador Andaluz necesita su soberanía nacional para ser los únicos dueños de su tierra. Su soberanía política para ser los únicos dueños de ellos mismos. Su soberanía personal para vivir y desarrollarse como mujeres y hombres libres. Su soberanía económica para ser los únicos dueños de las riquezas de su país. Su soberanía ecológica para preservarlos. Su soberanía obrera para ser los dueños de su trabajo. Su soberanía alimentaria para asegurarse su subsistencia. Su soberanía social para ser los hacedores de su destino, y los únicos beneficiarios y destinatarios de sus esfuerzos. Su soberanía cultural para recuperar la identidad que le arrebataron y detentar fuentes de conocimiento real, de realización personal y progreso común. No es cuestión de indignarse con el Poder, sino de levantarse, revelarse y acabar con él.

El deber de las andaluzas y los andaluces con conciencia nacional y de clase sólo es para con nuestro pueblo. Nuestra obligación, luchar por hacer realidad una Andalucía verdadera y totalmente libre, independiente y socialista, oponiéndonos a todo aquello que sea un obstáculo para alcanzar esa meta o unos señuelos que desvíen del camino liberador, perpetuando así la opresión nacional, la alienación popular y la explotación social. En Andalucía, todo proyecto que no parta del reconocimiento y restablecimiento de la plena posesión y ejercicio de nuestra soberanía nacional y popular como base de transformación política, social y económica, no es ni puede llegar a ser revolucionario.

¡En Andalucía no hay democracia o autonomía real sin soberanía nacional y popular!

¡Frente al continuista reformismo español, el rupturismo revolucionario andaluz!

¡Por la Independencia y el socialismo!

¡Por Andalucía libre!

FUENTE: Nación Andaluza. Comisión Permanente

*Aclaración:
Ante la importancia de la problemática derivada del Movimiento 15-M, y pretendiendo ser consecuentes con el carácter asambleario y horizontalista de nuestra organización, hemos preferido esperar a la celebración de una Comisión Nacional, máximo órgano de debate y decisión entre asambleas nacionales, con presencia de la Permanente, representantes de todas nuestras asambleas locales y abierta a la participación de cualquier militante que quisiese asistir y aportar su punto de vista, para analizar y determinar una postura oficial y pública de Nación Andaluza ante el fenómeno de los “indignados”. Ésta declaración ha sido probada por unanimidad en Comisión Nacional.

15 junio, 2011

PRECEDENTES QUE LLEGARÁN AL PARLAMENTO ANDALUZ

3.000 “indignados” protestan a las afueras del Parlamento catalán contra la aprobación de duros recortes sociales

Al grito de “no pasarán”, más 3.000 “indignados” de Barcelona debatían en asamblea a última hora de la noche sus acciones, a pocos metros del perímetro de un parque de la Ciutadella cerrado al público y controlado por un fuerte dispositivo policial.
Su intención es pernoctar esta noche en el paseo Picasso, frente a la entrada principal del parque que da acceso a la cámara catalana, y evitar a primera hora de mañana que los 135 diputados del Parlament puedan acceder al hemiciclo para aprobar los presupuestos de la Generalitat para 2011, que contemplan importantes recortes sociales.
Los concentrados han visto frenada su intención de dormir delante del Parlamento catalán después de que esta tarde la conselleria de Interior y el Ayuntamiento de Barcelona hayan decidido cerrar los accesos al parque de la Ciutadella, controlado por la Policía.
“Ser realista es ser anticapitalista”, “Ni recortes, ni fronteras”, “Políticos recortaros vuestros sueldos” y varias pancartas exigiendo la dimisión del conseller de Interior, Felip Puig, han sido algunos de los lemas que se han visto y oído a lo largo de las últimas horas en la protesta fuera del Parlament.
LibreRed.net (Con información de EFE y Reuters)


http://www.youtube.com/watch?v=NZ8OlaWzX7I&feature=player_embedded#at=37

25 mayo, 2011

LA ASAMBLEA DE PERJUDICADOS PIDE AL ESTADO





Estas son algunas de las medidas que, en cuanto ciudadanos, consideramos esenciales para la regeneración de nuestro sistema político y económico. ¡Opina sobre las mismas y propón las tuyas en el foro!

1. ELIMINACIÓN DE LOS PRIVILEGIOS DE LA CLASE POLÍTICA:

o Control estricto del absentismo de los cargos electos en sus respectivos puestos. Sanciones específicas por dejación de funciones.

o Supresión de los privilegios en el pago de impuestos, los años de cotización y el monto de las pensiones. Equiparación del salario de los representantes electos al salario medio español más las dietas necesarias indispensables para el ejercicio de sus funciones.

o Eliminación de la inmunidad asociada al cargo. Imprescriptibilidad de los delitos de corrupción.

o Publicación obligatoria del patrimonio de todos los cargos públicos.

o Reducción de los cargos de libre designación.


2. CONTRA EL DESEMPLEO:

o Reparto del trabajo fomentando las reducciones de jornada y la conciliación laboral hasta acabar con el desempleo estructural (es decir, hasta que el desempleo descienda por debajo del 5%).

o Jubilación a los 65 y ningún aumento de la edad de jubilación hasta acabar con el desempleo juvenil.

o Bonificaciones para aquellas empresas con menos de un 10% de contratación temporal.

o Seguridad en el empleo: imposibilidad de despidos colectivos o por causas objetivas en las grandes empresas mientras haya beneficios, fiscalización a las grandes empresas para asegurar que no cubren con trabajadores temporales empleos que podrían ser fijos.

o Restablecimiento del subsidio de 426€ para todos los parados de larga duración.


3. DERECHO A LA VIVIENDA:

o Expropiación por el Estado de las viviendas construidas en stock que no se han vendido para colocarlas en el mercado en régimen de alquiler protegido.

o Ayudas al alquiler para jóvenes y todas aquellas personas de bajos recursos.

o Que se permita la dación en pago de las viviendas para cancelar las hipotecas.


4. SERVICIOS PÚBLICOS DE CALIDAD:

o Supresión de gastos inútiles en las Administraciones Públicas y establecimiento de un control independiente de presupuestos y gastos.

o Contratación de personal sanitario hasta acabar con las listas de espera.

o Contratación de profesorado para garantizar la ratio de alumnos por aula, los grupos de desdoble y los grupos de apoyo.

o Reducción del coste de matrícula en toda la educación universitaria, equiparando el precio de los posgrados al de los grados.

o Financiación pública de la investigación para garantizar su independencia.

o Transporte público barato, de calidad y ecológicamente sostenible: restablecimiento de los trenes que se están sustituyendo por el AVE con los precios originarios, abaratamiento de los abonos de transporte, restricción del tráfico rodado privado en el centro de las ciudades, construcción de carriles bici.

o Recursos sociales locales: aplicación efectiva de la Ley de Dependencia, redes de cuidadores locales municipales, servicios locales de mediación y tutelaje.


5. CONTROL DE LAS ENTIDADES BANCARIAS:

o Prohibición de cualquier tipo de rescate o inyección de capital a entidades bancarias: aquellas entidades en dificultades deben quebrar o ser nacionalizadas para constituir una banca pública bajo control social.

o Elevación de los impuestos a la banca de manera directamente proporcional al gasto social ocasionado por la crisis generada por su mala gestión.

o Devolución a las arcas públicas por parte de los bancos de todo capital público aportado.

o Prohibición de inversión de bancos españoles en paraísos fiscales.

o Regulación de sanciones a los movimientos especulativos y a la mala praxis bancaria.

6. FISCALIDAD:

o Aumento del tipo impositivo a las grandes fortunas y entidades bancarias.

o Eliminación de las SICAV.

o Recuperación del Impuesto sobre el Patrimonio.

o Control real y efectivo del fraude fiscal y de la fuga de capitales a paraísos fiscales.

o Promoción a nivel internacional de la adopción de una tasa a las transacciones internacionales (tasa Tobin).


7. LIBERTADES CIUDADANAS Y DEMOCRACIA PARTICIPATIVA:

o No al control de Internet. Abolición de la Ley Sinde.

o Protección de la libertad de información y del periodismo de investigación.

o Referéndums obligatorios y vinculantes para las cuestiones de gran calado que modifican las condiciones de vida de los ciudadanos.

o Referéndums obligatorios para toda introducción de medidas dictadas desde la Unión Europea.

o Modificación de la Ley Electoral para garantizar un sistema auténticamente representativo y proporcional que no discrimine a ninguna fuerza política ni voluntad social, donde el voto en blanco y el voto nulo también tengan su representación en el legislativo.

o Independencia del Poder Judicial: reforma de la figura del Ministerio Fiscal para garantizar su independencia, no al nombramiento de miembros del Tribunal Constitucional y del Consejo General del Poder Judicial por parte del Poder Ejecutivo.

o Establecimiento de mecanismos efectivos que garanticen la democracia interna en los partidos políticos.


8. REDUCCIÓN DEL GASTO MILITAR

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ELIMINAR EL SENADO.

NORUEGA, SUECIA, DINAMARCA, NO TIENEN SENADO, ALEMANIA SOLO 100 SENADORES y EE.UU. UN SENADOR POR CADA ESTADO.


LOS GRANDES TEÓRICOS DEL DERECHO INTERNACIONAL Y CONSTITUCIONAL OPINAN QUE ES UNA CÁMARA INNECESARIA, PRESCINDIBLE Y QUE ESTÁ EN EXTINCIÓN, ¿ENTONCES POR QUÉ TENEMOS QUE MANTENER A 260 SENADORES?

DE ESTA FORMA AHORRAREMOS 3.500 MILLONES DE EUROS CADA AÑO.

ELIMINAR LA PENSIÓN VITALICIA DE TODOS LOS DIPUTADOS, SENADORES Y DEMÁS
"PADRES DE LA PATRIA".

ELIMINAR A TODOS los diplomáticos excepto un embajador y un cónsul en cada país. No es posible que gastemos en esto más que Alemania y el Reino Unido).

Con eso, y con rebajar un 30% las partidas 4, 6 y 7 de los PRESUPUESTOS GENERALES DEL
ESTADO (transferencias a sindicatos, partidos políticos, fundaciones opacas y varios), se ahorrarían más de 45.000 millones de Euros y no haría falta tocar las pensiones ni los sueldos de los funcionarios, como tampoco haría falta recortar 6.000 millones de Euros en inversión pública.

CON LA MITAD DEL DINERO QUE EL ESTADO SE AHORRARÍA CON ESTAS MEDIDAS,
SE ACABARÍA LA CRISIS EN ESPAÑA

Por el cambio de la ley electoral, y por una democracia participativa de verdad, donde nuestra opinión, la de los ciudadanos, sea lo que gobierne, no una papeleta cada cuatro años y que hagan con ella lo que quieran sin dar cuentas ni explicaciones.

Por el cambio de la ley electoral, y por una democracia participativa de verdad ¡Espabilemos de una vez! ¡No sigamos dormidos y aletargados!

SI ESTÁS DE ACUERDO, DIFÚNDELO.

No consiste en hacer lo que nos guste, sino en que nos guste lo que hacemos.

No es más feliz el que hace lo que quiere, que el que quiere lo que hace.


fernando po
http://bajo-cuerda.blogspot.com/