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11 enero, 2015

EXPLICACIÓN ALTERNATIVA A CHARLIE HEBDO: LA SEMILLA DE UNA GUERRA CIVIL

Es muy lógico que a un africano que se ha jugado la vida para llegar a Francia, le caiga mal un francés, puesto que de los franceses era sólo:

    Argelia
    Madagascar
    Protectorado francés de Marruecos
    Túnez
    Somalia Francesa
    Reunión
    Seychelles
    Mauricio
    Comoras
    Mayotte
    Togolandia francesa
    Camerún
    Kerguelen
    Isla San Pablo
    Isla Amsterdam
    Islas Crozet
    Bassas da India
    Isla Europa
    Isla Juan de Nova
    Islas Gloriosas
    Tromelin
    Dominios franceses de Santa Elena
    África Occidental Francesa compuesta por
        Mauritania
        Senegal
        Guinea
        Costa de Marfil
        Níger
        Alto Volta Francés
        Dahomey
        Malí

    África Ecuatorial Francesa compuesta por
        Gabón
        Moyen-Congo
        Ubangui-Chari
        Chad,

... pero señores, tampoco es lógico que un musulmancito de a pie haga este tipo de cosas. Es obra de los de siempre.  

¿Quién está detrás del atentado contra Charlie Hebdo? Una explicación alternativa

Numerosos franceses denuncian el islamismo y manifiestan en las calles en reacción contra el atentado perpetrado en París contra el semanario satírico Charlie Hebdo. Por su parte, Thierry Meyssan observa que la interpretación yihadista carece de sentido. Aunque sería más conveniente para él sumarse al coro de quienes denuncian una operación de al-Qaeda o del Emirato Islámico en París, Thierry Meyssan expone una hipótesis diferente, pero mucho más peligrosa.
El 7 de enero de 2015, un comando irrumpe en la sede parisina de Charlie Hebbo y asesina 12 personas. Otras 4 víctimas han sido reportadas en estado grave. En los videos se oye a los atacantes gritar “¡Allah Akbar!” y afirmar después que han “vengado a Mahoma”. Una testigo, la dibujante Coco, afirmó que los individuos decían ser de al-Qaeda. Eso ha bastado para que numerosos franceses denuncien el hecho como un atentado islamista.
La misión del comando no coincide con la ideología yihadista
En efecto, los miembros o simpatizantes de grupos como la Hermandad Musulmana, al-Qaeda o el Emirato Islámico [1] no se habrían limitado a matar dibujantes ateos. Habrían comenzado por destruir los archivos de la publicación en presencia de las víctimas, como lo han hecho en la totalidad de las acciones que perpetran en el Magreb y el Levante. Para los yihadistas, lo primero es destruir los objetos que –según ellos– ofenden a Dios, antes de castigar a los “enemigos de Dios”. Y tampoco se habrían replegado de inmediato, huyendo de la policía, sin completar su misión. Por el contrario, la habrían realizado hasta el final aunque eso les costase la vida.
Por otro lado, los videos y varios testimonios muestran que los atacantes son profesionales. Están acostumbrados al manejo de armas y sólo disparan cuando es realmente necesario. Su indumentaria tampoco es la de los yihadistas sino más bien la que caracteriza a los comandos militares.
Objetivo de la operación: favorecer el inicio de una guerra civil
Los atacantes hablan bien el idioma francés y es muy probable que sean franceses, lo cual no justifica la conclusión de que todo sea un incidente franco-francés. Por el contrario, el hecho de que se trata de profesionales nos obliga a separar estos ejecutores de quienes dieron la orden de realizar la operación. Y nada demuestra que estos últimos sean franceses.
Es un reflejo normal, pero intelectualmente erróneo, creer que conocemos a nuestros agresores en el momento en que acabamos de sufrir la agresión. Eso es lo más lógico, tratándose de la criminalidad común y corriente. Pero no es así cuando se trata de política internacional.
Quienes dieron las órdenes que llevaron a la ejecución de este atentado sabían que estaban provocando una ruptura entre los franceses de religión musulmana y los franceses no musulmanes. El semanario satírico francés Charlie Hebdo se había especializado en las provocaciones antimusulmanas, de las que la mayoría de los musulmanes de Francia han sido víctimas directa o indirectamente. Si bien los musulmanes de Francia no dejarán seguramente de condenar este atentado, les será difícil sentir por las víctimas tanto dolor como los lectores de la publicación. Y no faltarán quienes interpreten eso como una forma de complicidad con los asesinos.
Es por eso que, en vez de considerar este atentado extremadamente sanguinario como una venganza islamista contra el semanario que publicó en Francia las caricaturas sobre Mahoma y dedicó reiteradamente su primera plana a caricaturas antimusulmanas, sería más lógico pensar que se trata del primer episodio de un proceso tendiente a crear una situación de guerra civil.
La estrategia del “choque de civilizaciones” fue concebida en Tel Aviv y Washington
La ideología y la estrategia de la Hermandad Musulmana, al-Qaeda y el Emirato Islámico no predica provocar una guerra civil en “Occidente” sino, por el contrario, desatar la guerra civil en el “Oriente” y separar ambos mundos herméticamente. Ni Said Qotb, ni ninguno de sus sucesores llamaron nunca a provocar enfrentamientos entre musulmanes y no musulmanes en el terreno de estos últimos.
Por el contrario, quien formuló la estrategia del “choque de civilizaciones” fue Bernard Lewis y lo hizo por encargo del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos. Esa estrategia fue divulgada posteriormente por Samuel Huntington, presentándola no como una estrategia de conquista sino como una situación que podía llegar a producirse [2]. El objetivo era convencer a los pueblos de los países miembros de la OTAN de que era inevitable un enfrentamiento, justificando así el carácter preventivo de lo que sería la “guerra contra el terrorismo”.
No es en El Cairo, en Riad ni en Kabul donde se predica el “choque de civilizaciones” sino en Washington y en Tel Aviv. Y quienes dieron la orden que llevó al atentado contra Charlie Hebdo no estaban interesados en contentar a yihadistas o talibanes sino a los neoconservadores o los halcones liberales.
No debemos olvidar los precedentes históricos
Tenemos que recordar que durante las últimas décadas hemos visto a los servicios especiales de Estados Unidos y de la OTAN:
- utilizar en Francia la población civil como conejillos de Indias para experimentar los efectos devastadores de ciertas drogas [3];
- respaldar a la OAS para asesinar al presidente francés Charles De Gaulle [4];
- proceder a la realización de atentados “bajo bandera falsa” contra la población civil en varios países miembros de la OTAN [5].
Tenemos que recordar que, desde el desmembramiento de Yugoslavia, el estado mayor estadounidense ha experimentado y puesto en práctica en numerosos países su estrategia conocida como “pelea de perros”, que consiste en matar miembros de la comunidad mayoritaria y matar después miembros de las minorías para lograr que ambas partes se acusen entre sí y que cada una de ellas crea que la otra está tratando de exterminarla. Fue así como Washington provocó la guerra civil en Yugoslavia y, últimamente, en Ucrania [6].
Los franceses harían bien en recordar igualmente que no fueron ellos quienes tomaron la iniciativa de la lucha contra los yihadistas que regresaban de Siria e Irak. Por cierto, ninguno de esos individuos ha cometido hasta ahora ningún atentado en Francia ya que el caso de Mehdi Nemmouche no puede catalogarse como un hecho perpetrado por un terrorista solitario sino por un agente encargado de ejecutar en Bruselas a 2 agentes del Mosad [7] [8].
Fue Washington quien convocó, el 6 de febrero de 2014, a los ministros del Interior de Alemania, Estados Unidos, Francia (el señor Valls envió un representante), Italia, Polonia y Reino Unido para que inscribieran el regreso de los yihadistas europeos como una cuestión de seguridad nacional [9]. Fue sólo después de aquella reunión que la prensa francesa abordó ese tema dado el hecho que las autoridades habían comenzado a actuar.
No sabemos quién ordenó este ataque profesional contra Charlie Hebdo pero sí sabemos que no debemos precipitarnos. Tendríamos que tener en cuenta todas las hipótesis y admitir que, en este momento, su objetivo más probable es dividirnos y que lo más probable es que quienes dieron la orden estén en Washington.

Notas:
[1] También conocido bajo su acrónimo árabe como Daesh y designado –por razones de propaganda– como ISIS por la administración estadounidense, el autoproclamado Emirato Islámico es el grupo que se identificaba anteriormente como Emirato Islámico en Irak y el Levante (EIIL).
[2] “La guerra de civilizaciones”, por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 7 de diciembre de 2004.
[3] “Cuando la CIA utilizaba ciudadanos franceses como conejillos de India”, por Hank P. Albarelli Jr., Red Voltaire, 30 de marzo de 2010.
[4] “Cuando el stay-behind quiso derrocar a De Gaulle”, por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 28 de agosto de 2009.
[5] «Les Armées Secrètes de l’OTAN», por Daniele Ganser, éd. Demi-Lune. Los lectores pueden ver la traducción al español de esa obra publicada por capítulos en el sitio de la Red Voltaire.
[6] “El representante adjunto de la ONU en Afganistán expulsado de su puesto», «¿Puede Washington derrocar tres gobiernos a la vez?”, por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria) y Red Voltaire, 3 de octubre de 2009 y 24 de febrero de 2014.
[7] “El caso Nemmouche y los servicios secretos atlantistas “, por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria), Red Voltaire, 9 de junio de 2014.
[8] Algunos citarán, en contraposición, los casos de Khaled Kelkal (1995) y de Mohammed Mehra (2012) como casos de «lobos solitarios» vinculados a yihadistas, pero que no tienen nada que ver con Siria ni con Irak. Desgraciadamente, estos 2 individuos fueron eliminados por las fuerzas del orden, lo cual hace imposible la verificación de las teorías oficiales.
[9] “Siria se convierte en tema de seguridad interna para Estados Unidos y la Unión Europea”, Red Voltaire, 8 de febrero de 2014.
(Fuente: Red Voltaire / Autor: Thierry Meyssan)
http://www.laotraandalucia.org/

CON LOS CRÍMENES DE HEBDO NOS LA METEN DOBLADA OJO

 

Lo más peligroso es la islamofobia

Viernes 9 de enero de 2015. Nodo50 | Descargar artículo en PDF
El atentado fascista en París contra la redacción del semanario Charlie Hebdo, que ha arrebatado la vida a 12 personas, entre ellas a los cuatro dibujantes Charb, Cabú, Wolinsky y Tignous, deja una doble o triple sensación de horror, pues está agravada por una especie de eco amargo y sucio y por una sombra de amenaza inminente y general.
Está sin duda el horror de la matanza misma por parte de unos asesinos que, con independencia de sus móviles ideológicos, se han situado a sí mismos al margen de toda ética común y por eso mismo fuera de todo marco religioso, en su sentido más estricto y preciso.
Pero está también el horror de que sus víctimas se dedicaran a escribir y a dibujar. No es que uno no pueda hacer daño escribiendo y dibujando -enseguida hablaremos de esto-; es que escribir y dibujar son tareas que una larga tradición histórica compartida sitúa en el extremo opuesto de la violencia; si se trata además de la sátira y el humor, nadie nos parece más protegido que el que nos hace reír. En términos humanos, siempre es más grave matar a un bufón que a un rey porque el bufón dice lo que todos queremos oír -aunque sea improcedente o incluso hiperbólico- mientras que los reyes sólo hablan de sí mismos y de su poder. El que mata a un bufón, al que hemos encomendado el decir libre y general, mata a la humanidad misma. También por eso los asesinos de París son fascistas. Sólo los fascistas matan bufones. Sólo los fascistas creen que hay objetos no hilarantes o no ridiculizables. Sólo los fascistas matan para imponer seriedad.
Pero hay un tercer elemento de horror que tiene que ver menos con el acto que con sus consecuencias. Ahora mismo -lo confieso- es el que más miedo me da. Y es urgente advertir de lo que nos jugamos. Lo urgente no es impedir un crimen que ya no podemos impedir; ni tampoco condenar asqueados a los asesinos. Eso es normal y decente, pero no urgente. Tampoco, claro, espumajear contra el islam. Al contrario. Lo verdaderamente urgente es alertar contra la islamofobia, precisamente para evitar lo que los asesinos quieren -y están ya consiguiendo- provocar: la identificación ontológica entre el islam y el fascismo criminal. La gran eficacia de la violencia extrema tiene que ver con el hecho de que borra el pasado, el cual no puede ser evocado sin justificar de alguna manera el crimen; tiene que ver con el hecho de que la violencia es actualidad pura, y la actualidad pura está siempre preñada del peor futuro imaginable. Los asesinos de París sabían muy bien en qué contexto estaban perpetrando su infamia y qué efectos iban a producir.
El problema del fascismo y de su violencia actualizadora es que se trata siempre de una respuesta. El fascismo está siempre respondiendo; todo fascismo se alimenta de su legitimación reactiva en un marco social e ideológico en el que todo es respuesta y todo es, por tanto, fascismo. El contexto europeo (pensemos en la Alemania anti-islámica de estos días) es la de un fascismo rampante. En Francia concretamente este fascismo blanco y laico tiene algunos valedores intelectuales de mucho prestigio que, a la sombra del Frente Nacional de Le Pen, llevan calentando el ambiente desde púlpitos privilegiados a partir del presupuesto, enunciado con falso empirismo y autoridad mediática, de que el islam mismo es un peligro para Francia. Pensemos, por ejemplo, en la última novela del gran escritor Houellebecq, Sumisión (traducción literal del término árabe “islam”), en la que un partido islamista gana al Frente Nacional las elecciones de 2021 e impone la “charia” en la patria de Las Luces. O pensemos en el gran éxito de las obras del ultraderechista Renaud Camus y del periodista político del diario Le Figaro Eric Zemour. El primero es autor de Le grand remplacement, donde se sostiene la tesis de que el pueblo francés está siendo “reemplazado” por otro, en este caso -obviamente- compuesto de musulmanes extraños a la historia de Francia. El segundo, por su parte, ha escrito El suicidio francés, un gran éxito de ventas que rehabilita al general Petain y describe la decadencia del Estado-Nación, amenazado por la traición de las élites y por la inmigración. Hace unos días en Le Monde el escritor Edwy Plenel se refería a estas obras como depositarias de una “ideología asesina” que “está preparando Francia y Europa para una guerra”: una guerra civil- dice- “de Francia y Europa contra ellas mismas, contra una parte de sus pueblos, contra esos hombres, esas mujeres, esos niños que viven y trabajan aquí y que, a través de las armas del prejuicio y la ignorancia, han sido previamente construidos como extranjeros en razón de su nacimiento, su apariencia o sus creencias”.
Este es el fascismo que estaba ya presente en Francia y que ahora “reacciona” -puro presente- frente a la “reacción” -pura actualidad asesina- de los islamistas fascistas de París. Da mucho miedo pensar que a las 7 de la tarde, mientras escribo estas líneas, el trending topic mundial en twitter, tras el tranquilizador y emocionante “yo soy Charlie”, es el terrorífico “matar a todos los musulmanes”. La islamofobia tiene tanto fundamento empírico -ni más ni menos- que el islamismo yihadista; los dos, en efecto, son fascismos reactivos que se activan recíprocamente, incapaces de hacer esas distinciones que caracterizan la ética, la civilización y el derecho: entre niños y adultos, entre civiles y militares, entre bufones y reyes, entre individuos y comunidades. “Matad a todos los infieles” es contestado y precedido por “matad a todos los musulmanes”. Pero hay una diferencia. Mientras que se exige a todos los musulmanes del mundo que condenen la atrocidad de París y todos los dirigentes políticos y religiosos del mundo musulmán condenan sin excepción lo ocurrido, el “matad a todos los musulmanes” es justificado de algún modo por intelectuales y políticos que legitiman con su autoridad institucional y mediática la criminalización de cinco millones de franceses musulmanes (y de millones más en toda Europa). Esa es la diferencia -lo sabemos históricamente- entre el totalitarismo y el delirio marginal: que el totalitarismo es delirio naturalizado, institucionalizado, compartido al mismo tiempo por la sociedad y por el poder. Si recordamos además que la mayor parte de las víctimas del fascismo yihadista en el mundo son también musulmanas -y no occidentales- deberíamos quizás medir mejor nuestro sentido de la responsabilidad y de la solidaridad. Pinzados entre dos fascismos reactivos, los perdedores son los de siempre: los inmigrantes, los izquierdistas, los bufones, las poblaciones de los países colonizados. Una de las víctimas de los islamistas, por cierto, era policía, se llamaba Ahmed Mrabet y era musulmán.
Del yihadismo fascista no espero sino fanatismo, violencia y muerte. Me repugna, pero me da menos miedo que la reacción que precede -valga la paradoja einsteiniana- a sus crímenes. El “matad a todos los musulmanes” está de algún modo justificado por los intelectuales que “preparan la guerra civil europea” y por los propios políticos que responden a los crímenes con discursos populistas religiosos laicos. Cuando Hollande y Sarkozy hablan de “un atentado a los valores sagrados de Francia” para referirse a la libertad de expresión, están razonando del mismo modo que los asesinos de los redactores del Charlie Hebdo. No acepto que un francés me diga que defender los valores de Francia implica necesariamente defender la libertad de expresión. Por muy laica que se pretenda, esa lógica es siempre religiosa. No hay que defender Francia; hay que defender la libertad de expresión. Porque defender los valores de Francia es quizás defender la revolución francesa, pero también Termidor; es defender la Comuna, pero también los fusilamientos de Thiers; es defender a Zola, pero también al tribunal que condenó a Dreyfus; es defender a Simone Weil y René Char, pero también el colaboracionismo de Vichy; es defender a Sartre, pero también las torturas de la OAS y el genocidio colonial; es defender mayo del 68, pero también los bombardeos de Argel, Damasco, Indochina y más recientemente Libia y Mali. Es defender ahora, frente al fascismo islamista, la igualdad ante la ley, la democracia, la libertad de expresión, la tolerancia y la ética, pero también defender la destrucción de todo eso en nombre de los valores de Francia. Da mucho miedo oír hablar de “los valores de Francia”, “de la grandeza de Francia”, de ”la defensa de Francia”. O defendemos la libertad de expresión o defendemos los valores de Francia. Defender la libertad de expresión -y la igualdad, la fraternidad y la libertad- es defender a la humanidad entera, viva donde viva y crea en el dios que crea. La frase de “los valores de Francia” pronunciada por Le Pen, Hollande, Sarkozy o Renaud Camus no se distingue en nada de la frase “los valores del islam” pronunciada por Abu Bakr Al-Baghdadi. Son en realidad el mismo discurso frente a frente, legitimado por su propia reacción asesina, que bombardea inocentes en un lado y ametralla inocentes en el otro. Pierden los de siempre, los que pierden cuando dos fascismos no dejan en medio ni el más pequeño resquicio para el derecho, la ética y la democracia: los de abajo, los de al lado, los pequeños, los sensatos. De eso sabemos mucho en Europa, cuyos grandes “valores” produjeron el colonialismo, el nazismo, el estalinismo, el sionismo y el bombardeo humanitario.
Mal empieza 2015. En 1953, “refugiado” en Francia, el gran escritor negro Richard Wright escribía contra el fascismo que “temía que las instituciones democráticas y abiertas no sean más que un intervalo sentimental que preceda al establecimiento de regímenes incluso más bárbaros, absolutistas y pospolíticos”. Protegernos del fascismo islamista es proteger nuestras instituciones abiertas y democráticas -o lo que queda de ellas- del fascismo europeo. La islamofobia fascista, en Europa y en las “colonias”, es la gran fábrica de islamistas fascistas y una y otro son incompatibles con el derecho y la democracia, los únicos principios -que no “valores”- que podrían aún salvarnos. Buena parte de nuestras élites políticas e intelectuales están más bien interesadas en todo lo contrario.
Descansen en paz nuestros alegres y valientes compañeros bufones del Charlie Hebdo. Y que nadie en su nombre levante la mano contra un musulmán ni contra el derecho y la ética comunes. Esa sí sería la verdadera victoria de los fascismos de los dos lados.

FUENTE: http://info.nodo50.org/Lo-mas-peligroso-es-la-islamofobia.html
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¿Qué es “Charlie Hebdo” y por qué lo atacaron los yihadistas?

  • 12 personas fallecieron, entre ellas dos policías

  • Ataque habría sido perpetuado por dos terroristas

7 de enero de 2015
10:06 am


charlie hebdoEl medio fran­cés, “Char­lie Hebdo“, fue ata­ca­do du­ran­te un ti­ro­teo que se pre­sen­tó este miér­co­les en su sede en París, Fran­cia. Tres hom­bres ves­ti­dos de negro, con ca­pu­chasy ar­ma­dos con fu­si­les ka­lash­ni­kov en­tra­ron en la sede del se­ma­na­rio gri­tan­do “Alahu al akbar” (“Dios es gran­de”).
En el te­rri­ble hecho, ca­ta­lo­ga­do como una ma­sa­cre, aca­ba­ron con la vida del di­rec­tor del medio, Charb, y tres ca­ri­tu­ris­tas y di­bu­jan­tes, Cabu, Tig­nous y Wo­lins­ki, entre otros. El saldo es de al menos doce muer­tos y 20 he­ri­dos.

Las imá­ge­nes del ata­que

Pero, ¿de qué trata este se­ma­na­rio sa­tí­ri­co y por qué se die­ron los ata­ques?
Char­lie Hebdo es un medio sa­tí­ri­co y muy crí­ti­co, fun­da­do en 1992. Su nom­bre viene de una pu­bli­ca­ción sa­tí­ri­ca que exis­tió entre 1969 y 1981 (pri­me­ro como Ha­ra-ki­ri, Ha­ra-ki­ri hebdo y fi­nal­men­te como Char­lie Hebdo).
Desde 2006, había pro­vo­ca­do la ira de los mu­sul­ma­nes que se ha­bían mo­les­ta­do por la de­ci­sión del di­rec­tor del medio de pu­bli­car al­gu­nas ca­ri­ca­tu­ras sobre el pro­fe­ta Maho­ma. El di­rec­tor del medio, Step­ha­ne Char­bon­nier co­no­ci­do como “Charb”, ya había re­ci­bi­do ame­na­zas de muer­te y por eso an­da­ba siem­pre cus­to­dia­do por guar­daes­pal­das. Poco pu­die­ron hacer hoy para pro­te­ger­le.
En 2011, el medio su­frió un ata­que a su ofi­ci­nas con coc­te­les mo­lo­tov, luego de que pu­bli­ca­ran una ca­ri­ca­tu­ra del pro­fe­ta, ha­cien­do re­fe­ren­cia a la Ley Mu­sul­ma­na. Tras ese aten­ta­do, ce­rra­ron por va­rias se­ma­nas.
Re­cien­te­men­te la re­vis­ta pu­bli­có vía Twit­ter una ca­ri­ca­tu­ra del líder del Es­ta­do Is­lá­mi­co, Abu Bakr al Bagh­da­di. (Ver ima­gen al final). Eso en­fu­re­ció a los yiha­dis­tas.
El medio es he­re­de­ro de una tra­di­ción fran­ce­sa de los có­mics, el humor grá­fi­co y las ca­ri­ca­tu­ras. A lo largo de los años, ha pu­bli­ca­do ca­ri­ca­tu­ras sa­tí­ri­cas tan po­lé­mi­cas que de­fi­nen su línea de in­for­ma­ción. Entre ellas, están la re­pre­sen­ta­cio­nes de Maho­ma, así como ilus­tra­cio­nes de la po­li­cía sos­te­nien­do ca­be­zas en­san­gren­ta­das de in­mi­gran­tes, mon­jas que se mas­tur­ban y papas usan­do un con­dón.
El medio siem­pre ha man­te­ni­do su tra­di­ción crí­ti­ca y desde el XVIII de­nun­cia­ba es­cán­da­los de todo tipo, es­pe­cial­men­te de la mo­nar­quía. Más re­cien­te­men­te, los po­lí­ti­cos y temas re­li­gio­so eran su blan­co.
El medio se ha ca­rac­te­ri­za­do por de­fen­der sus pu­bli­ca­cio­nes en nom­bre de la “li­ber­tad de ex­pre­sión” y por con­si­de­rar que es más pe­li­gro­so au­to­cen­su­rar­se que pu­bli­car.
“Si nos plan­tea­mos la cues­tión de si te­ne­mos de­re­cho a di­bu­jar o no a Maho­ma, de si es pe­li­gro­so o no ha­cer­lo, la cues­tión que ven­drá des­pués será si po­de­mos re­pre­sen­tar a los mu­sul­ma­nes en el pe­rió­di­co, y des­pués nos pre­gun­ta­re­mos si po­de­mos sacar seres hu­ma­nos… Y al final, no sa­ca­re­mos nada más, y el pu­ña­do de ex­tre­mis­tas que se agi­tan en el mundo y en Fran­cia ha­brán ga­na­do”, había ase­gu­ra­do en una en­tre­vis­ta con el dia­rio es­pa­ñol El País.
Desde el aten­ta­do que se pre­sen­tó en el año 2011, Charb, di­rec­tor del se­ma­na­rio, vivía con per­ma­nen­te cus­to­dia po­li­cial, y según él, si esa era la con­di­ción para ex­pre­sar­se li­bre­men­te en Fran­cia, “se­re­mos pro­te­gi­dos por la po­li­cía. Pre­fie­ro tener dos agen­tes a mi lado du­ran­te un tiem­po, así no se de­di­can a ex­pu­sar gi­ta­nos”, ase­gu­ró en una oca­sión.
Entre las doce per­so­nas fa­lle­ci­das en el ti­ro­teo que se re­gis­tró este miér­co­les, fi­gu­ran dos po­li­cías. Según in­di­có el pre­sin­den­te fran­cés, François Ho­llan­de, este “es un acto de bar­ba­rie con­tra un pe­rió­di­co, es decir con­tra la ex­pre­sión de la li­ber­tad, un acto de bar­ba­rie con­tra pe­rio­dis­tas que ha­bían mos­tra­do que po­dían ac­tuar en Fran­cia con la li­ber­tad que la Re­pú­bli­ca pro­te­ge”, dijo el man­da­ta­rio.

Fuente: http://www.crhoy.com/que-es-charlie-hebdo-y-por-que-lo-atacaron/