Nuestros políticos mafiosos, que en la misma página de prensa venden ibérico en Japón, congratulan a grandes cocineros con cuatro congresos simultáneos y por último, gastan miles de ejemplares de "Símbolos franquistas no retirados", asoman la cabeza para decir en voz baja lo que ya saben.
No se les cae la cara de seguir gastando y no reinvertir / reinventar/ reorientar/ reorganizar, el gasto público andaluz. A su vez, hay que admitir que al pueblo le importa tres carajos cómo se corta el Jamón en Tokio, empresarios escuhando a Adriá, el catálogo de las presencias del tito Paco y sus recortaditas (luego desgrabables en 2015) pagas, pero ELLOS ES A LO QUE SE DEDICAN: A RETROALIMENTAR con este tipo de eventos, sus panzas, sus mueblebares y sus familiares.
El Per es hoy día el brazo real de lo que se llama agricultura sostenible. Es la única forma de mantener pequeñas economías rurales que a la postre, es un gasto ridículo en comparación con otras partidas europeas, como puede ser el Fondo de Cooperación Territorial europea, o los fondos Feder.
SOLUCIONES:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
TESIS 1ª ANTES DE EXTINGUIRNOS EL PER:
!QUITEN TODAS LAS FUNDACIONES DE EDIFICIOS DE HORMIGÓN BLANCO (62 EUROS EL METRO CUADRADO DEL MISMO) Y AHORRAREMOS PARA EL PER DE 10 AÑOS MÁS!.ELIMINEN TODOS LOS LLAMADOS CENTROS DE INTERPRETACIÓN QUE CABE A 1000 MTS 2 POR EMPLEADO PÚBLICO.
TESIS 2ª
!ANTES QUE EXTIGUIR LAS AYUDAS PARA EL CAMPO ANDALUZ Y SUS POBLADORES, EXTÍNGANSE USTEDES: DIPUTACIONES, MANCOMUNIDADES Y ENTES EN NOMBRE DEL DESARROLLO RURAL, Y DELEGUEN EN LOS AYUNTAMIENTOS DIRECTAMENTE LA GESTIÓN!.
"Me temo lo peor, que el año que viene elimimen el PER"
Los recortes impuestos desde Madrid le
obligan a coger un hocino y talar gastos prescindibles que permitirán
ahorrar 15 millones, mientras sospecha golpes más duros que le hacen
pensar en un estallido en el mundo rural.
Marí José Guzmán / Sevilla | Actualizado 30.07.2012 - 09:34
La
empresa que preside Fernando Rodríguez Villalobos está, de momento,
salvando el tipo. El socialista considera la Diputación de Sevilla como
un particular negocio y por ello se esfuerza en evitar los despidos y
mantener los derechos adquiridos por los trabajadores. Pero, como
cualquier empresario, advierte que la merma de ingresos le obligará a
recortar más y más. Y también a ser más reivindicativo con las otras
administraciones, en los planos institucional y político. Revalidado
como una de las voces del PSOE de Sevilla, que sigue presidiendo, admite
que le hubiera gustado ser secretario general, pero que apuesta con
firmeza por la camada de jóvenes liderados por Susana Díaz y por el
municipalismo. No en vano acaba de ser elegido para presidir el consejo
de alcaldes socialistas.
-La tensión está aumentando en
las últimas semanas con los recortes y los anuncios de Rajoy. Parece que
la pitada del pasado pleno provincial no será la última...
-Esa
pitada no me preocupa, los trabajadores tienen su forma de manifestarse
y si no entorpecen nada... Pero yo la aproveché para lanzar un
mensaje: si hay un recorte de las administraciones supraprovinciales de
las que nos alimentamos, yo también tendré que hacer una reducción
proporcional. Si en una casa entran 1.500 euros y eso se reduce en 300,
el padre o madre de familia tiene que quitar de un lado y de otro para
compensar. Eso es lo que hago yo.
-Explique cómo, porque ya ha habido anteriores ajustes.
-Sin
lesionar los derechos adquiridos por los trabajadores en los últimos 30
años. Yo también soy trabajador, de la enseñanza, y, aunque no creo que
vuelva ya a mi puesto, lo entiendo. El tronco del árbol no se puede
tocar, pero sí las ramitas que le han ido saliendo en los momentos de
plenitud económica, brotes que hacen que esté muy frondoso y bonito.
Ahora hay que coger un hocino y talar.
-¿Cuáles son esas ramas?
-Pues
las gafas gratis para los trabajadores, los campamentos y las becas
para sus hijos... No tocaremos lo esencial: no despediremos a nadie,
respetaremos a los eventuales y los interinos, pero quitaremos esas
excepcionalidades que cualquiera envidiaría pero que hoy no se pueden
mantener.
-¿Y cuánto dinero debe ahorrar?
-El
Gobierno central nos va a ingresar 15 millones de euros menos de la
noche a la mañana, y nos lo dicen en el octavo mes del año. Tendremos
que quitar 5,7 millones de euros de las áreas y sociedades, dos millones
de euros de la bolsa destinada a los programas de cofinanciación y
ahorrar 4,8 millones a base de no cubrir las plazas vacantes de personal
e infraestructuras.
-¿Y las inversiones?
-Los
programas básicos para los ayuntamientos no se resentirán; la semana
pasada garantizamos 2,5 millones en materia de cohesión social para los
municipios, el programa de empleo de urgencia también está ya en marcha y
habrá dinero para cofinanciar el antiguo Plan de Empleo Rural (PER).
Esto último supone un gran laberinto.
-¿Por el retraso en el pago?
-Son
ya dos meses de retraso. Las tareas del verdeo empiezan en septiembre.
Es ahora cuando hace falta ese dinero que no llega, ahora que no llueve
ni hay trabajo. Pero los tecnócratas de Madrid no se enteran, ni ahora
ni antes.
-Los 15 millones que han tenido que recortar fijan ya un límite.
-Virgencita que me quede como estoy... Pero yo me temo lo peor.
-¿Qué?
-Que
el año que viene eliminen el PER. Eso era impensable hace cuatro o
cinco años. El PP no se atrevía porque sabía que se le echaría encima la
gente del mundo rural, que es donde más dificultad tiene para entrar
electoralmente. Era políticamente incorrecto, pero después de ver todas
las bolsas que están tocando, creo que ya sólo queda la del desempleo y
las pensiones. Y ojo: tú puedes recortar un 5% o un 8% los salarios y
reducir 15 días las vacaciones y la gente va tirando, pero no quitar el
subsidio a quien sólo tiene eso como sustento.
-¿Qué consecuencias cree que acarrearía?
-Una
revuelta social. Un Gobierno tiene que garantizar siempre la paz
social, sin ella nadie viene a invertir, la iniciativa privada huye y la
economía se frena aún más. Sólo hay paz social cuando una familia come y
vive con unas condiciones mínimas. Con seis millones de parados hace
falta un Pacto de Estado por el Empleo. Pero para esto hace falta ser
más generoso, integrar a la oposición y lograr así que los políticos
tengan más credibilidad.
-¿Cómo le afecta el desprestigio de la clase política?
-Me
duele mucho. Yo no me he lucrado de esto nunca, pongo mis cuentas
encima de la mesa y cuelgo de internet mi declaración la renta. Hay
limpieza y transparencia en la mayoría de los políticos. Choriceo hay en
todas las profesiones, en los curas, los médicos y los maestros... Hoy
no hay políticos de altura, como en la época de Felipe González o
Helmut Kohl.
-Los ciudadanos también esperan gestos, sobre todo en momentos de crisis. Por ejemplo, rebajas del sueldo de los políticos.
-Yo
lo he hecho. Lo que ha habido con la paga extra de Navidad es otra
cosa... es otro debate. Los gestos en política deben estar presentes
siempre, no sólo en crisis. Quien maneja los dineros públicos debe ser
cauto, serlo y parecerlo. Usted puede entrar ahora en el bar de enfrente
y pedirse media ración de gambas cocidas y la gente le verá y dirá mira
qué gambitas se está comiendo esta señora. Yo no puedo. En política
hay que ser sencillo, ir al cine, a la playa como cualquier otro y
sentarte al lado del que va con la nevera y tomarte un bocadillo, es
bueno que te vean. Yo no lo haré por necesidad, otros sí. Pero yo puedo
tener las mismas películas que tiene la gente: familia en paro,
hipoteca, la niña que no termina los estudios...
-Pero cobra un sueldo y otros no.
-Claro.
Yo soy partidario de regular por ley los sueldos de los políticos. Por
tramos, en función de la población a la que se atienda o la
responsabilidad... Aquí se da la paradoja de que a lo mejor el chófer de
turno cobra más que el presidente. Así se evitarían malentendidos y
situaciones interesadas. Y un político sabría que no se puede ir a
Australia cada vez que quiera a conocer la experiencia de determinado
tipo de asfalto, por ejemplo.
-Se evitarían los excesos. ¿Y por qué no se hace?
-Los
legisladores no quieren. Yo lo reivindico, para lavarle la cara a miles
de alcaldes y concejales. Por cierto, el 95% no cobra de las
corporaciones municipales. Entonces ¿dónde se ahorra? Eso que dice el
Gobierno de Rajoy de eliminar 3.000 concejales es una chorrada. Es una
estrategia para que el PP gane peso en las administraciones.
-¿Cuál cree que es?
-El
PP se está haciendo una composición de cómo quedaría el puzzle del
Estado y cómo quedarían las fuerzas políticas en las diputaciones y
comunidades autónomas. Si eso se enlaza con la propuesta de reducir
partidos judiciales... se explican algunas cosas. En Sevilla sólo
quedarían cuatro pero no se dice que se vayan a suprimir puestos de
trabajo ni, por tanto, reducir costes. ¿A que no quieren reducir
diputados provinciales? Prescindir de representantes de las capitales.
-Eso beneficiaría al PSOE, que domina los pueblos pequeños, ¿no?
-Sí,
pero también sería algo racional. No lo es, sin embargo, la propuestade
fusionar pueblos y hacer desaparecer a las ELA (entidades públicas
locales dependientes de otros ayuntamientos). Me entran escalofríos al
pensar que me podrían quitar mi pueblo, es mi idiosincrasia, mi cultura,
mis raíces, allí están mis abuelos enterrados, allí nací yo... ¿Quiere
adelgazar las diputaciones? ¿Ahorrar costes? Pues deje que estén para
servir a los pueblos con menos de 20.000 habitantes y pasaríamos de 31 a
17 diputados en Sevilla. La Diputación tiene su campo de actuación en
los pueblos y hay más representantes en el plenario de la capital. Y
creo que debería quedarse sólo para prestar determinados servicios.
-Algo de eso ha propuesto también el Gobierno central.
-Sí,
pero quiere convertirlas en administradoras de servicios, no en
gestoras. ¿Y quién gestiona? La empresa privada. Y los alcaldes se
quedarían como meros regidores del cementerio y la plaza de abastos,
todo lo demás se privatizaría. Cuando hablan de fortalecer el papel de
las diputaciones están hablando de fortalecer a la empresa privada, yo
lo tengo clarísimo.
-¿En casos puntuales y abocados a la disolución no sería una solución?
-Si
al final el privado demuestra que puede ofrecer un mejor servicio a un
coste y un precio más reducido... pero por mi experiencia no creo que
sea así. Lo hicimos con el Consorcio del Huesna y se deterioró el
servicio, no invirtieron nada y al final hubo que ir al rescate.
-Lo que sí parece ya zanjado es el debate sobre el futuro de las diputaciones.
-Sí, tienen su razón de ser, han servido y sirven siempre que se les quite todo el boato y el rollo que han tenido tiempo atrás.
-¿Se refiere a que están sobredimensionadas?
-No
es el caso de Sevilla. Y eso se calcula muy fácilmente: si el
porcentaje del gasto en personal no sobrepasa el 50% del presupuesto,
está equilibrada la cosa.
-¿Sigue apostando por suprimir consorcios o mancomunidades?
-Apuesto
por analizar su situación y si es preciso, hacerlo. En principio se ha
disuelto la Mancomunidad del Bajo Guadalquivir, que era la que estaba
echando fuego, pero, en general, las demás están bien llevadas. El
problema es cuando te metes en camisas de once varas.
-¿A qué se refiere?
-Si
te dicen que tu misión es llenar botellas de agua, ¿para qué vas a
pensar en diseñar los envases? Si tu objeto social es recoger basuras,
no te metas en escuelas taller, en construir viviendas o en montar un
gabinete de comunicación para editar un periódico. ¿Y cómo puede una
mancomunidad gestionar un colegio en Trebujena? Los gerentes a veces se
creen monstruos y nos llevan a la ruina.
-Otras los fallos son de los políticos o responsabilidad de ellos.
-Hay
monstruos que quieren señalar como malos gestores y derrochadores a los
alcaldes y concejales. Es injusto y mentira. En Sevilla hay cinco o
seis casos que han llegado al juzgado y son por actos administrativos,
sin afán de lucro. ¿Cómo se puede inhabilitar por ocho años a una
alcaldesa por permitir que se ampliara una granja de pollos en terreno
no urbanizable? O un patio... No son ignorantes, los alcaldes saben,
saben de las circunstancias de sus vecinos, conocen problemas con
rostros y nombres y apellidos. Y van al corazón. Hay que confiar en lo
municipalista, es la política más cercana y la que multiplica para bien
todo lo que tú le das.
Fuente: Diario de Sevilla