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24 noviembre, 2013

SOBRE LA SITUACIÓN SOCIOECONÓMICA DE ANDALUCÍA


Imagen: Archivo público General de Andalucía. Imagen realizada por el ahora director del Centro Andaluz de la Fotografía Pablo Juliá y entonces fotógrafo de la ex Oficina del Portavoz. En la imagen los que apostaron por el desarrollo del Sector Terciario de Andalucía y el subdesarrollo del tejido socioeconómico e industrial de la misma. 

Lugar: Biblioteca privada de Blas Infante Pérez en Coria del Río (Sevilla).
 
 
 
SOBRE LA SITUACIÓN SOCIOECONÓMICA DE ANDALUCÍA

            El 23 de octubre pasado se hicieron públicos los resultados de la Encuesta de Población Activa para el tercer trimestre de este año. En Andalucía, estos resultados vuelven a poner de relieve la gravedad de la situación en que nos encontramos. En este tercer trimestre, 6.900 personas paradas más que en el trimestre anterior; en los últimos doce meses, 23.100 parados más; el  millón y medio de parados, cada vez más cerca: 1.447.300 en este tercer trimestre. Mientras tanto, en el Estado bajó el paro en 72.800 personas. Con los ocupados ha pasado algo semejante. En Andalucía el número de personas ocupadas descendió en 52.300 en relación con el trimestre anterior; en el Estado la ocupación ha crecido en 39.400 personas. No sólo seguimos a la cabeza del paro en la Unión Europea, sino que la brecha continúa agrandándose: nuestra tasa de paro es ya del 36,4%, más de diez puntos por encima de la media española. Una tasa que se vería aumentada si contáramos a la gente que ya ni siquiera declara que busca empleo ante la dificultad para encontrarlo; esos a los que desde el sistema se consideran “desanimados”.
            El paro, como sabemos, es además, históricamente, en nuestra tierra, una herida permanente; cuando se inició el posfranquismo, se presentaba como el principal problema a resolver. En 1981 en Andalucía había 387.100 parados. Más de tres décadas después, nuestro principal problema se ha multiplicado casi por cuatro. En todos estos años, el número de personas desempleadas siempre estuvo por encima de los existentes al inicio del período y puede decirse que desde entonces el paro en Andalucía ha ido en ascenso, con el paréntesis del “boom” inmobiliario, un negocio especulativo que enriqueció a unos pocos a costa de lamentables consecuencias para la mayoría. Durante este “boom” el paro se redujo en 387.400 personas. Desde que explotó la burbuja, en 2007, ha habido un aumento de 995.700 parados en Andalucía. El paro, como ya sabíamos, no es una cuestión coyuntural o circunstancial en nuestra tierra. Es un problema secular que se ha visto profundizado en las últimas décadas.
            Un paro asociado a condiciones especialmente desventajosas en el mercado de trabajo: casi cuarenta de cada cien parados andaluces o andaluzas lleva más de dos años en paro (39,6%), más de la mitad de los parados  –el 56,2%- no recibe prestaciones por desempleo (cinco puntos por debajo de la media española), la tasa de prestaciones contributivas es del 17,5%, frente al 26,7% como media en el Estado, los salarios están en Andalucía un 10% por debajo de la media de los de la economía española. Condiciones que se traducen en ingresos por persona un 25,3% por debajo de la media en el Estado, o en una población en situación de pobreza o exclusión social que llega en Andalucía al 38,6% frente al 27,0% como media estatal.
            Una situación social y económica dramática para una gran cantidad de andaluces y andaluzas, resultado de la trayectoria que viene siguiendo Andalucía, especialmente en los últimos treinta años, en los que hemos seguido profundizando el camino que ya traíamos. Frente a ella, la Junta de Andalucía, ha venido, como principal ocupación, alimentando la dinámica económica que provoca la situación que padecemos.  Pensemos, como ejemplo, en su complicidad en la creación y el desarrollo de la burbuja inmobiliaria, facilitando y participando activamente en un “aquelarre” que en Andalucía tuvo una dimensión muy por encima de la media en el conjunto del Estado y cuyos costes sociales y ambientales, en gran medida irreversibles, estamos ahora pagando. Desde el sistema político instituido se contribuyó con entusiasmo a “ordenar” el territorio andaluz a golpe de convenios urbanísticos urdidos a espaldas, o, como ha quedado meridianamente claro después, en contra de la gente, en la trastienda de partidos políticos y empresas. Los profesionales de la política actuaron como gestores o “conseguidores” de negocios hechos en beneficio de ellos mismos y de unos pocos que llenaron sus bolsillos hipotecando el futuro del resto. Un despropósito que se paró “a pesar” de sus promotores y beneficiarios políticos y empresariales. Los mismos que, en medio de condiciones menos favorables, continúan empeñados en que siga el negocio, insistiendo en la conveniencia de poner en marcha actuaciones parecidas, ligadas a la construcción, que muevan grandes cantidades de dinero; megaproyectos que suponen una clara continuidad con la etapa anterior y que hoy toman forma de dragado del puerto o “ciudad de la imagen” en Sevilla, “ensanche sur” en las Marismas del Titán, en Huelva, -“el mayor ‘desarrollo’ urbanístico y comercial de la ciudad de Huelva en los últimos 20 años”-, “El Palmar Gran Resort”, megaproyecto hotelero en la playa de Vejer, macroproyecto urbanístico en el cabo de Gata. Son algunos de los testigos de este empeño por reanimar lo que nos trajo hasta aquí. Algunos ejemplos que pueden ilustrar lo que desde el sistema se entiende por “recuperación”.
Mientras tanto, el Censo de Viviendas de 2011 registró 637.200 viviendas vacías en Andalucía. Esto significa que, en medio de una situación social como la que antes mostrábamos, están sin utilizar un número de viviendas que viene a ser la mitad del número de viviendas construidas en los años de la burbuja inmobiliaria. Al mismo tiempo, en 2012 se llevaron a cabo 13.638 desahucios en Andalucía. ¿Qué clase de economía es esta que se nos impone y que va, no sólo tan en contra nuestra, sino incluso tan en contra de los más elementales principios de sentido común?. ¿Cómo podemos soportar todavía oír hablar, sin que pase nada, de “eficiencia”, de “productividad”, de “competitividad” y de “recortes” en medio de toda esta desmesura?
Tratando de continuar en el poder –en realidad al servicio del poder-, y legitimar este sistema, se manifiestan contra las políticas neoliberales y los recortes quienes a la vez han diseñado y están diseñando y aplicando estas políticas y los recortes. Es el caso del PSOE en Andalucía, que no sólo gestiona y acepta los recortes, sino que lo hace de manera ejemplar. Como señalaba en una declaración el colectivo Andaluces de Alcalá -integrado en Asamblea de Andalucía-, según los datos del Boletín Estadístico del Personal al Servicio de las Administraciones Públicas, Andalucía ha perdido en 2012 un total de 16.343 empleos en su administración, el 6,4% del personal contratado, de modo que el Gobierno de la Junta de Andalucía se encuentra hoy a la cabeza de los recortes en el empleo público. Sólo la Comunidad Autónoma de Murcia ha despedido más empleados públicos en términos de tantos por ciento. El 88% de estos despidos tuvieron lugar en los sectores “intocables” de la Sanidad y la Educación. Pero no nos referimos sólo a esta aplicación ejemplar de las políticas neoliberales, sino también al propio diseño de las mismas. Porque se culpa a Bruselas de imponerlas, -en realidad las impone el capital financiero a través de sus gestores en la política-, pero ¿quién “gobierna” en Bruselas? ¿No “gobiernan” Bruselas las versiones europeas del PSOE y el PP? Como muestra, ahí tenemos a un miembro destacado del PSOE, comisario europeo de la competencia y vicepresidente de la Comisión Europea-, Joaquín Almunia, guardián del orden “comunitario”, advirtiendo de que “las propuestas de Bruselas son órdenes para España” (El País, 25 de junio de 2013), además de amenazar como portavoz de Bruselas, de que Cataluña “se quedará fuera de la Unión Europea” si se separa de España.
Claro que por si teníamos alguna duda de la envergadura de la traición de quienes se dicen “nuestros representantes” ahí tenemos los paliativos que desde “la izquierda” se ofrecen a nuestra lamentable situación socioeconómica: los Decretos de Vivienda y Exclusión social de la Junta de Andalucía. En el caso del decreto llamado “de medidas para asegurar el cumplimiento de la Función Social de la Vivienda”, los mismos que han alimentado y se han beneficiado del crecimiento desmesurado de la construcción de viviendas con fines especulativos, tienen la osadía de denunciar, en la exposición de motivos del Decreto, la existencia en Andalucía de “un desorbitado parque de viviendas sin uso o infrautilizado y una demanda insatisfecha”. Planteado después de una fuerte presión social con motivo de los desahucios, -uno de los resultados más sangrantes de la estrecha colaboración entre banqueros y políticos-, el Decreto, pregonado a bombo y platillo como decreto “antidesahucio”, proponía algo no muy diferente de lo que ya había propuesto el PP: prorrogar los desahucios, tres años en lugar de dos como los aplazaba el PP. Suspendido a sus tres meses de vigencia, en una muestra más de que esta autonomía no nos sirve, han llegado a prorrogarse 12 casos de desahucios, de las varias decenas de miles pendientes. En el caso del Decreto sobre “medidas urgentes contra la exclusión social”, la parte más importante se dedica a ayudas para contratar a personas desempleadas por parte de los ayuntamientos. En Andalucía hay más de tres millones de personas por debajo del umbral de la pobreza o en exclusión social. Con lo presupuestado en el Decreto, 40 millones de euros, si fueran 40.000 personas las que se beneficiaran de un contrato al año cabrían a 83 euros mensuales por persona. “El señor don Juan de Robres, con caridad sin igual, hizo este santo hospital… y también hizo los pobres” (Iriarte). ¿Hasta cuándo estaremos dispuestos a seguir soportando esta situación? 

ASAMBLEA DE ANDALUCÍA
24 de noviembre de 2013

23 octubre, 2013

DECLARACIÓN PÚBLICA Y POSICIONAMIENTO SOCIAL Y POLÍTICO DE ASAMBLEA DE ANDALUCÍA


DECLARACIÓN PUBLICA DEL COLECTIVO “ASAMBLEA DE ANDALUCÍA”

La Coordinadora del colectivo Asamblea de Andalucía, reunida el sábado 19 de octubre, ha acordado hacer públicos los siguientes acuerdos:
1.      Reiterar su rechazo a la reforma de la Ley de Administración Local que el PP va a imponer en el parlamento de Madrid en los días próximos por constituir una agresión a la autonomía de los municipios, que son el ámbito más cercano a los ciudadanos/as y el más susceptible de convertirse en escenario de la necesaria reconquista por estos del protagonismo político. La anulación de la mayoría de las competencias a los Ayuntamientos, sobre todo a los pequeños y medianos, va a significar su asfixia económica, una importantídima pérdida de significación política y la anulación de servicios y atenciones para los vecinos, en un paso más hacia la destrucción de los derechos sociales. El municipalismo es uno de los pilares fundamentales del movimiento sociopolítico que es Asamblea de Andalucía y, por ello, su defensa es básica para quienes formamos este colectivo.
2.      Denunciar a aquellos partidos, como el PSOE, IU y otros, que dicen defender la autonomía y competencias municipales pero no exigen la desaparición de las Diputaciones provinciales, que van a ser fortalecidas en la nueva Ley cuando es evidente que son instituciones sin transparencia alguna, derrochadoras de millones de euros y, en la gran mayoría de los casos, verdaderas cuevas de caciques y paniaguados. Es una desvergüenza y una hipocresía inaceptable afirmar que se defiende el ámbito municipal y aceptar la existencia de las Diputaciones. En realidad, estas son fuente de nepotismo y clientelismo partidista, medio de financiación irregular de partidos y organizaciones, y pesebre para quienes hayan mostrado fidelidad a las cúpulas dirigentes que son con ello recompensados. Si de verdad se pretendiera ahorrar en la Administración Local, la desaparición de las Diputaciones y el trasvase de sus competencias y dineros a municipios y comunidades autónomas sería el medio más sencillo y eficaz para ello.
3.      Posicionarnos rotundamente en contra de la LOMCE y de las medidas que, a nivel estatal, el gobierno del PP y, a nivel andaluz, el gobierno del PSOE-IU, están tomando contra la enseñanza pública a todos los niveles, desde las guarderías a las universidades, en un proceso de degradación creciente. Y apoyar el llamamiento a la Huelga General de la Enseñanza convocada para el 24 de octubre.

Andalucía, 19 de octubre de 2013.

18 febrero, 2013

CONSTITUÍDA LA ASAMBLEA DE ANDALUCÍA, CON EL CARÁCTER MAS CONFEDERALISTA

Imagen: Salón (actual) donde se realizó la primera asamblea en 1919, posterior a la de Ronda, donde se reunieron los primeros autonomistas para decidir escudo, por ejemplo, y decidir el futuro de Andalucía como realidad nacional. 

SE CREA EN CÓRDOBA LA ASAMBLEA DE ANDALUCIA



Con la participación de doscientas personas, en su mayoría  miembros de diversos colectivos de las ocho provincias andaluzas y de los andaluces en la emigración se ha constituido en Córdoba, el sábado 16 de febrero, la Asamblea de Andalucía.

La creación de este movimiento político, social y cultural parte de la constatación  de “la especial intensidad con que se dan en nuestra tierra los efectos de la crisis“, así como de la manifiesta incapacidad de los partidos e instituciones andaluzas para hacer frente a la dramática situación que padecen  nuestros hombres y mujeres.

Al llamamiento para la creación de la Asamblea , elaborado por personas significativas del mundo cultural y asociativo de Andalucía, han respondido con su asistencia y la aprobación del Manifiesto fundacional  militantes de SAT, USTEA, CCOO, Stop a los desahucios, colectivos ecologistas y asociaciones culturales, así como personalidades independientes del movimiento nacionalista andaluz con larga trayectoria.

La Asamblea entiende que el pueblo andaluz ha de empoderarse en todos los ámbitos “mediante la confluencia de personas y movimientos sociales que apuesten por transformar radicalmente el sistema económico-político dominante  y no legitimarlo con  la creencia ilusoria de que puede reformarse con simples retoques”. Ello conlleva la necesidad de superación del actual marco autonómico y la conquista de un verdadero autogobierno que pueda garantizar la defensa de los derechos individuales y colectivos de los andaluces.

La Asamblea de Andalucía pretende funcionar de forma totalmente diferente a la que rige “el obsoleto sistema de partidos” y basarse en el municipalismo y la democracia directa y participativa, practicando un confederalismo interno. Por ello se ha dotado de una Coordinadora provisional compuesta por 20 hombres y mujeres de diferentes territorios y sectores sociales de Andalucía y de varias comisiones de trabajo.                    

                                                                       Andalucía, 17 de febrero de 2013.


Atentamente.
Marcos G. Sedano
 Contacto,

04 febrero, 2013

TRAS DOS AÑOS DE PREPARACIÓN, SALUD AL MANIFIESTO ASAMBLEA DE ANDALUCÍA






Imagen 1: En recuerdo a las palabras de Blas Infante y correligionarios. Página 1 de folleto dirigido a la Juntas. El documento completo aquí en la página de Repiso: http://www.cosasdeandalucia.com/web/index.php/identidad-topmenu-48/sede-identidad-topmenu-50/2393-a-todos-los-andaluces.html









MANIFIESTO

Llamamiento para el Encuentro de  creación de la Asamblea de Andalucía
Córdoba, 16 de Febrero de 2013


Andalucía y los andaluces sufrimos con especial intensidad los efectos de la actual
crisis, que no sólo es financiera y económica sino también social, política, ecológica y cultural.
A pesar de que el pueblo andaluz reafirmó en las calles su identidad política el 4 de Diciembre de 1977 y conquistó en las urnas el 28 de Febrero 1980 el reconocimiento de su derecho al autogobierno, más de treinta años después Andalucía continúa a la cabeza del desempleo en el Estado Español y en Europa, millones de personas están en una situación de pobreza, nuestros jóvenes vuelven a tener que emigrar, el territorio continúa desvertebrado, nuestra cultura sigue siendo degradada y las instituciones de la Junta de Andalucía funcionan ajenas a las más importantes necesidades y aspiraciones de los andaluces, lo que ha llevado a un alejamiento general de la política (que es confundida con el sistema de partidos) y a un escepticismo generalizado a causa de la falta de canales de verdadera participación.

La actual dominación del capital financiero ha vaciado casi totalmente de contenido el
ámbito de la política al haber sido transferidas las decisiones fundamentales a entidades que están fuera del control democrático y representan los intereses de dicho capital (como el FMI, el BCE o la Comisión Europea). El avance de estos intereses y de la lógica del Mercado en todas las dimensiones de la vida social ha sido facilitado desde las propias instituciones políticas, convertidas en una partitocracia, mediante desregulaciones, cambios legales, privatizaciones
y recortes de derechos. Las instituciones europeas donde se inserta el Estado Español, y por tanto Andalucía, son hoy instrumentos para la imposición de esa lógica y del pensamiento neo(ultra)liberal. Una verdadera democracia, igualitaria y participativa, tanto en lo político como en lo económico, no es posible en este marco. Si aspiramos a ella, hemos de actuar, a favor de la inmensa mayoría, contra este sistema impuesto por el capital financiero y sus cómplices que está liquidando todas las conquistas sociales.

Entendemos que es necesaria una nueva orientación, un nuevo camino para devolver
el poder al pueblo. El pueblo andaluz precisa de la unión de los movimientos sociales y de
las organizaciones y personas que apuesten por transformar radicalmente el sistema, y no
pretendan legitimarlo con la creencia ilusoria de que puede mejorarse con simples retoques.
Para alcanzar este objetivo, y partiendo de la especificidad de Andalucía, nos proponemos
avanzar en la construcción de un Colectivo de personas y organizaciones –sociales, culturales y políticas- radicalmente democrático. Ha llegado la hora de coordinar esfuerzos y de potenciar confluencias para construir un poder andaluz en todos los ámbitos, que haga posible una
Andalucía Libre formada por hombres y mujeres libres. Al margen de esta llamada sólo deben quedar aquellas personas y organizaciones que creen positivo apoyar, mediante pactos y
colaboraciones, el sistema capitalista en crisis y a quienes han ocupado en Andalucía, durante más de treinta años, el poder político y son directos responsables de la dramática situación en la que hoy esta se encuentra. Y también se autoexcluirían quienes no estén dispuestos a asumir el funcionamiento horizontal 
y democrático que necesita cualquier organización transformadora en el siglo XXI. Esto último, porque asumimos la principal novedad que
aportan los denominados “nuevos movimientos sociales”: la ampliación de la política y la
“politización” de lo social, de lo cultural e incluso de lo personal, ensayando nuevos ejercicios de ciudadanía más allá del marco del estado y de los partidos.

La confluencia de todas estas fuerzas, personas y colectivos andaluces debe tener por
objetivo la realización de estrategias que permitan avanzar hacia esa Andalucía Libre en la
que soñaran Blas Infante y tantos otros andaluces. Debe apoyar iniciativas en lo económico,
lo cultural y lo político que respondan a una lógica diferente a la del capitalismo destructor de los pueblos, de la dignidad de las personas y de la naturaleza. Debe denunciar la corrupción
del sistema político vigente y propiciar formas de democracia directa para la reconquista del ámbito de la política por parte de los ciudadanos. Y debe activar la memoria y conciencia
colectivas del pueblo andaluz y desarrollar los valores de la cultura andaluza que pueden
ser ejes de resistencia frente a la globalización totalitaria y deshumanizadora de la lógica del
mercado.

Partimos de que Andalucía posee identidad histórica, identidad cultural e identidad
política y tiene, por ello, el derecho a decidir sobre sus propios asuntos y estructuras políticas,
económicas, sociales y culturales. Nuestro Colectivo debe tener, pues, como objetivo cooperar
en la construcción de instituciones y puesta en marcha de experiencias que consoliden un
poder andaluz que haga posible las transformaciones necesarias para caminar hacia una
sociedad justa e igualitaria. Hoy, el sistema partitocrático y la actual organización territorial del Estado Español impiden cualquier potencial toma de decisiones realmente transformadoras por parte de los andaluces para oponernos eficazmente a las presiones del capitalismo global.
Por ello, resulta necesario plantear otro marco en el que sea posible el fin de la dependencia económica, la subalternidad política y la alienación cultural de Andalucía para avanzar hacia un horizonte postcapitalista de igualdad entre las personas y los pueblos, de devolución del poder a estos, de garantía de los derechos humanos tanto individuales como colectivos, de solidaridad, de justicia, de respeto a la naturaleza y de potenciación de nuestra cultura. Los andaluces, al igual que todas las personas y pueblos del mundo, tenemos el derecho a ser protagonistas de las decisiones que nos afectan. Y para hacer este protagonismo posible, se hace indispensable dotarnos de ese ámbito andaluz de decisión del que hoy carecemos.

Asumimos como un compromiso irrenunciable la construcción de este ámbito de
decisión andaluz, que entendemos debe caracterizarse por el principio de que las decisiones sobre los diversos asuntos se toman de abajo-arriba en el ámbito territorial, es decir, los asuntos que corresponden a la municipalidad se deciden en las municipalidades y nunca una
decisión que afecte a un ámbito territorial inferior se tome unilateralmente desde un nivel de decisión superior. Y los temas supralocales, ya sean de ámbito comarcal o andaluz, o respecto a las relaciones con otros pueblos, se acuerdan entre todos bajo el principio general del
confederalismo. Consideramos, pues, al municipalismo como una herramienta fundamental
para la toma de decisiones de forma horizontal y radicalmente democrática. La estrecha
vinculación y compromiso con el territorio –municipal, comarcal y andaluz-, el objetivo de
alcanzar un poder andaluz que haga posible la justicia social y el ejercicio real de todos los
derechos y el funcionamiento en base a prácticas de democracia directa, activa y participativa representan la columna vertebral de nuestra forma de pensar y de proceder.

Sobre estas bases, nuestro Colectivo deberá dotarse de grupos de trabajo que
profundicen en los análisis, propuestas y acciones en los diversos ámbitos: económico,
ecológico, social, político, cultural, organizativo y comunicacional. Deberá funcionar en base a la participación activa de sus miembros y la búsqueda de consenso interno. Y deberá apoyar y colaborar con los movimientos sociales, culturales y políticos que se enfrenten a las lógicas hoy dominantes del mercado y del nacionalismo de estado.

Firmantes : * Ver dorsos.