Nuevas estrategias de distracciones al pueblo. El pactismo y nuevo padecimiento popular. Política y medios de comunicación, una armadura imposible de fracturar.
Vamos a condicionar el discurso que viene a continuación aún más.
Un cocinero que se hace famoso por su trabajo y por el apoyo de las instituciones... Que se supone es marca Andalucía y está subvencionado hace años a través de ferias, stands, demostraciones, congresos, masterclass, workshops, etc. y que ha costado dinero porque la Cocina es como el Cine... Un cocinero que "vende" las calidades y bonanzas de los productos del Mediterráneo, lo ves en este anuncio del MacDonals https://www.youtube.com/watch?v=TBEyZbBdLKw Técnicamente no está bonito. Viene a ser una falta de Ética mayúscula y una incoherencia total de trayectoria laboral y profesional; sea de Monesterio la hamburguesa o de Alabama. Pero los billetes son los billetes y Dani Martín no está solo... Pablo Motos, Calleja, Wayomig, Jordi Évole, Ana Pastor, Risto Mejide, Bertín Osborne lo acompañan. Es la nueva política a la americana. Han cambiado el paradigma.
De las muchas cosas que se me hacen bola en mi oficio, sólo hay una
que supere la vagancia cósmica que me invade ante el documento de Word
en blanco: el drama de escribir mal sobre alguien que me cae bien. Ojalá
poseyera yo los arrestos de esos críticos capaces de poner a caldo el
trabajo de gente con la que mantienen una buena relación personal, pero
por desgracia pertenezco al género de periodistas nenazas a los que les
cuesta enfrentarse a ese trance.
Como ejercicio de superación, voy a opinar sobre la hamburguesa Grand McExtrem BiBo que Dani García ha creado para McDonald's.
El marbellí no sólo es uno de los mejores cocineros que hay en España,
sino que además es un tipo encantador: siempre ha atendido con paciencia
y amabilidad mis requerimientos cuando le he dado la tabarra para algún
reportaje, y en persona parece tan bienhumorado como poco creído. Por
eso me duele decir que su último invento no me ha gustado.
Probé el lunes la hamburguesa, y reconozco que está ligeramente por
encima de otros productos de la cadena, gracias sobre todo a una salsa
aceptable y a un pan que recuerda lejanamente al pretzel centroeuropeo.
El resto es más de lo mismo: dos discos de carne recocida, una hoja
testimonial de lechuga lacia y la certeza de que cuando se enfríe, el
bocadillo se convertirá en pienso para alienígenas, incomestible para
cualquier individuo no famélico o con el paladar mínimamente educado.
Soy consciente de que los métodos de producción de la cadena no
permiten muchas sutilezas gastronómicas, e imagino que García ha hecho
lo que ha podido. Por parte de la multinacional, pienso que es un
movimiento inteligente: con las ventas en constante declive,
acercarse a la cocina de calidad podría lavar la cara a un modelo cada
vez más en entredicho. ¿Pero qué le aporta al chef ligar su imagen al
emblema universal de la comida deshumanizada?
Notoriedad y no poco dinero, me dirán. Incluso cierta satisfacción
por haber intentado dignificar un plato consumido por miles de personas.
Reconozco que son motivos poderosos, pero aun así me pregunto si Dani
habrá pensado lo mismo que yo cuando, hace años y en tiempos de
estrecheces económicas, colaboré con la multinacional como jurado en un
concurso de ideas para sus hamburguesas: lo malo de tener sexo con
McDonald's no es sólo el daño que le haces a tu reputación, sino la
sensación de haber vendido un trocito de tu alma al diablo.
Es completamente explicable, que el sector IU que participaba mayoritariamente en estas actuaciones prorepublicanas, andan divididos en los mares de los nuevos partiditos. Hay muchos compañeros que llevan en un bolsillo Podemos, en el otro IU, en el otro la CUT y siempre (y por si acaso) el anticapitalismo y papá PSOE.
Así cualquiera no falla. Son los nuevos títeres de nuestra tierra que han estado entre la base pero nunca han sido de ella. Encima, te dicen, son anarcoandalucistas... .
En Suramérica se está jugando en parte el destino del mundo y es una cuestión de vida o muerte. ¿Por qué?
Porque en Suramérica es el primer lugar donde se ha recuperado la política, la discusión ideológica y hasta un proyecto civilizatorio diferente al que imperó durante la nefasta década de los ’90 cuando primó el Imperio norteamericano como potencia hegemónica. Pero esa época de cambios y ese cambio de época surgidos desde Suramérica, indefectiblemente iba a trascender más allá de los océanos. Y ese proceso comenzó este año con un giro político profundo del pueblo griego, que tomó algunas de las experiencias políticas de nuestros países.
Por eso, nuestros procesos han adquirido tanta importancia política, no sólo para nosotros mismos, sino para el mundo, y de ahí la importancia de lo que está en juego.
Luego de concluida la Segunda Guerra Mundial, durante todo el siglo XX el mundo se dividió en dos: la órbita de influencia del capitalismo con Estados Unidos a la cabeza, y la del socialismo con la URSS como referencia. Después de la caída del Muro de Berlín, sobrevino una década larga de hegemonía unipolar por parte del Imperio norteamericano. Eran los tiempos del neoliberalismo salvaje y del sometimiento de nuestros países a partir del Consenso de Washington. Nos habían hecho creer que había terminado la historia y que habían muerto las ideologías. Lo único que resistía por esas épocas era el glorioso pueblo cubano defendiendo dignamente su revolución, contra el bloqueo y el aislamiento.
Hasta que en 1998 llegó Hugo Chávez al gobierno en Venezuela y comenzó a demostrar que no todo había terminado. El primero de enero de 2003 llegó Lula en Brasil y en mayo de ese año Néstor Kirchner en Argentina. La mancha de aceite se iba extendiendo.
El 5 de noviembre de 2005, esos tres hombres (Chávez, Lula y Kirchner) hicieron algo que nunca hubiéramos creído posible: plantársele al mismísimo mandamás imperial y decirle NO. Fue no a George W. Bush y no al Alca, un intento de dominación neocolonial que venía intentando imponer Estados Unidos ya desde las épocas de Bill Clinton.
Después, la mancha de aceite siguió extendiéndose con Evo Morales que llegó al gobierno de Bolivia en enero de 2006 y Rafael Correa que hizo lo propio en Ecuador un año después. En 2008 fue el turno de Fernando Lugo en el Paraguay.
El caso de Michelle Bachelet en Chile y del Frente Amplio en Uruguay tienen algunos bemoles, pero se pueden sumar a este verdadero cambio de época.
Por primera vez en la historia, seis, siete, ocho presidentes coincidieron en una idea de integración regional, y en mirar más a sus propios pueblos que a las metrópolis imperialistas. De este modo, nuestros pueblos podían apoyarse entre sí para intentar cambios profundos en la Patria Grande.
Y así se le dio otro cariz al Mercosur, surgió Unasur y luego la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe).
Hoy, en pleno siglo XXI, el nuevo Imperio ya no es un Estado nación. El Imperio es el poder financiero internacional y su poder corporativo, que por supuesto usa a Estados Unidos como una de sus patas, la bélica. Pero también están sus otras patas o tentáculos, el poder mediático hegemónico y las trasnacionales de agronegocios, entre otros. Entonces la verdadera lucha hoy en el mundo es de corporaciones contra democracia. Y en esa lucha, el Imperio necesita neutralizar a la política como una herramienta válida para cambiar la realidad.
En ese contexto, no puede permitir que continúen caminando los procesos políticos de Suramérica, cada uno con sus grandes diferencias, e incluso con sus grandes falencias y contradicciones. Pero lo que no puede permitir el Imperio es que los pueblos decidan por sí mismos.
Por todo esto, más que una cuestión económica y más que la voracidad por nuestros recursos naturales (que también es real), de lo que se trata es de una necesidad política fundamental, casi de vida o muerte. Es la vida o la muerte para esas corporaciones y para nuestras democracias. O vive la democracia o vive el poder corporativo e imperialista. No hay lugar para ambos poderes.
Y en el medio también está la vida de pueblos enteros, de millones de personas.
Las tácticas varían según la correlación de fuerzas y según distintas coyunturas internacionales. Primero intentan con proyectos políticos que representan la reacción liberal-conservadora, para retrotraer la historia a esos años ’90 donde la pérdida progresiva de derechos no tenía alternativa a la vista porque la historia había terminado. Más o menos lo que viene sucediendo en Europa hasta ahora.
Pero cuando esos proyectos políticos de derecha reaccionaria fracasan y se muestran incompetentes, el rol de verdadera e implacable oposición es asumido por el poder mediático y se desata la batalla cultural en todas sus formas, incluido el intento de neogolpe, como viene ocurriendo en toda nuestra Patria Grande: Venezuela en 2002; Haití en 2004; Bolivia en 2008; Honduras en 2009; Ecuador en 2010; Paraguay en 2012.
En la actualidad lo estamos viendo claramente y contemporáneamente en tres de nuestros países: en Argentina con la forma de golpe judicial a partir del caso Amia y la muerte del fiscal Nisman; en Brasil con la orquestación de un plan destituyente para intentar evitar que el gobierno del PT avance con una ley de medios antimonopólica; y en Venezuela con el golpe continuado que ahora ha tomado la forma de guerra económica, muy parecida a la librada contra el gobierno de la Unidad Popular en Chile y que concluyó con el golpe fascista de Pinochet y la CIA. Decimos que son neogolpes porque no se dan con tanques ni bayonetas, sino con los medios de comunicación a la cabeza y el manual de “resistencia civil” Gene Sharp, un agente de la CIA y asesor del Pentágono. Nos rehusamos a llamarlos golpes blandos o golpes suaves, porque traen muchos muertos y no son ni blandos ni suaves.
Pero cuando estos neogolpes también fracasen definitivamente, no hay que descartar una intervención armada directa de Estados Unidos, este brazo bélico del Imperio. En ese contexto son preocupantes las declaraciones de esta semana del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, diciendo que Venezuela constituye “una amenaza extraordinaria” para su país. ¿Quién es una amenaza para quién? ¿Cuántas bases militares tiene Venezuela cerca de Estados Unidos? ¿O algún país latinoamericano? Ninguna.
¿Cuántas bases militares tiene Estados Unidos en Latinoamérica? 36. Varias de las cuales están estratégicamente distribuidas alrededor de Venezuela y Brasil. Sobre todo las siete de Colombia, las nueve de Perú, dos en Paraguay y otras en la República de Guyana, Surinam, la Guayana Francesa y Vieques, en Puerto Rico. A todo eso hay que sumarle la Cuarta Flota, recientemente puesta en valor, que patrulla todas nuestras costas por el Atlántico y el Pacífico Sur. Y hay que sumarla la larguísima historia de intervenciones armadas e invasiones en nuestro continente, desde la formación de Estados Unidos como nación.
Ya lo decía Simón Bolívar: “Los Estados Unidos parecen destinados por la providencia a sembrar de miserias la América Latina en nombre de la libertad”.
Por todo lo expuesto, estamos ante una coyuntura de vida o muerte y es urgente tomar conciencia de las amenazas que se ciernen contra nosotros. Esta semana esto es evidente sobre todo contra Venezuela y contra Brasil. En Brasil hay un neogolpe en marcha para destituir a la presidenta Dilma Rousseff, usando como excusa un escándalo de corrupción surgido en al estatal Petrobras que involucra a toda la clase política brasileña. En todo caso se requiere una reforma política, que es una de las propuestas de Dilma. Pero no un golpe.
En Venezuela, la guerra económica podría dar lugar a una guerra de verdad, si el complejo tecnológico-militar-industrial termina llevando de las narices a Obama hacia sus intereses. Por esto es fundamental que todos los ciudadanos sepamos lo que está pasando, por qué, y comprendamos que esto es una cuestión de vida o muerte para todos. Y es urgente que Unasur, Mercosur y la Celac se reúnan y paren estos ataques en marcha.
Es ahora o nunca, ya hemos demostrado en otras ocasiones que podemos. Como decía el general José María Córdova antes de la batalla de Ayacucho: “De frente, armas a discreción y a paso de vencedor”. O como dijo Néstor Kirchner antes de la batalla de Mar del Plata: “De frente, democracia a discreción, y a paso de vencedor”.
Viva la vida. Viva la Patria Grande
Mariano Saravia, periodista
Nicolás Alessio, ex sacerdote
Luis "Negro" Bazán, dirigente sindical y social
Ricardo Ortiz, profesor universitario
Jorge Kaplan, militante peronista
Jorge A. Torriglia, Escritor y periodista.
Lilia Fracaroli. Periodista
Rolando Savanco, docent
Mario "chueco" Diaz"
Silvia Valerga, pèriodista
Susana Oviedo, actriz
Stella Calloni, periodista, escritora. Argentina
Purificación González de la Blanca, abogada. España
Juan Cristóbal, poeta. Perú (propone milicias internacionales para proteger a Venezuela)
Asunta Ramonet Pilgrán, Barcelona
José L. Ballesteros López, España
Eladia San Juan Elorza, España
Berta del Castillo, España
Luis Casas Sepúlveda, España
Jesús Manrique Lacasa, España
Marta Suances Cobos, España
J.L. Medina Onrubia, España
Antonia Delfort Lacave, España
Josefa López Garcia, España Lluís Alòs i Martí. Barcelona Laura Echevarría, Perú
Aurora Tumanischwili Penelón, Argentina
Guillermo López, FeTERA FLORES (Federación de trabajadores de la energía eléctrica de la República Argentina en CTA).
Marta Speroni, militante internacionalista por los DDHH.
Alejandro Cabrera Britos, delegado general ATE SENASA MARTÍNEZ
Carlos Guanciarrosa, Agrupación Enrique Moscón, FeTERA
Carlos Loza, AGP, junta interna Asociación General de Puertos
Eduardo Espinosa, ATE, Ministerio de Desarrollo Humano Pvcia. Bs.As.
CARINA MALOBERTI, Consejo Directivo Nacional – ATE-CTA
Convocatoria por la liberación Nacional y Social, Frente Sindical:
Agrupación Martín Fierro (Varela, Mar del Plata y Neuquén)
Agrupación político sindical Tolo Arce
Centro Cultural “Alejandro Olmos”
Convocatoria Alte. Brown
Convocatoria Matanza
Convocatoria Capital Federal
Convocatoria Comunidad campesina Tartagal-Salta
Biblioteca Popular Fernando Jara, Cipoletti, Río Negro
Herman Schiller, periodista y conductor de “Leña al fuego” y “Aguantando de pie”
Susana Rearte, Coordinadora en defensa del patrimonio público y de la Soberanía
María Rosa González, comunicadora social
Alejandro Iglesias Rossi, compositor. Argentina
Aline Castro, Red por ti América, BRASIL.
Igor Calvo, militante de base del FNRP, Honduras
Milagros Valdeavellano Roca Rey, educadora, PERU
Programa de Educación para la Paz-PROEPAZ- El Agustino, PERU
La mayor parte de la
llamada actividad “terrorista” es un producto derivado de la actual crisis del
neoliberalismo y de la marginación de una creciente proporción de la población
mundial que éste produce.
En 1997, un grupo de americanos
neoconservadores (neocons) establecieron un centro de estudios (think-tank)
conocido como “Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense” (en inglés Project for the New American Centuryo PNAC). Su objetivo era la dominación mundial
por parte de los Estados Unidos de América. Sus miembros formaron la
retaguardia de la administración Bush, que accedió al poder en 2000, con al
menos 18 de ellos colocados en posiciones clave en esta administración.
En septiembre del 2000, apenas cuatro
meses antes del acceso a la presidencia de Bush, la PNAC publicó un informe
llamado “Reconstruyendo las Defensas
Americanas: Estrategia, Fuerzas y Recursos para un Nuevo Siglo” (en inglés Rebuilding America’s Defenses: Strategy,
Forces and Resources for a new Century). Consagrado a asuntos tales como el
mantenimiento de la preeminencia estadounidense, como la frustración de
potencias rivales y como la formación de un sistema global de seguridad de
acuerdo con los intereses estadounidenses. La sección V del informe, llamada
“Creando la Fuerza Dominante del Mañana” incluye una frase torpemente escrita:
“Además, el proceso de transformación, incluso si aporta un cambio
revolucionario, parece que será largo, salvo que ocurra algún evento
catastrófico y catalizador – como un nuevo Pearl Harbor”.
Existen numerosas teorías acerca del
11-S. Lo que resulta claro es que cumplió ampliamente la mencionada función de
“nuevo Pearl Harbor”, presentando a los neocons - quienes efectivamente
controlaban el Pentágono y gran parte del resto de posiciones más altas en la
Administración de Estados Unidos- la
oportunidad que deseaban. La puesta en marcha de la Guerra Global contra el
Terrorismo (En inglés Global War on
Terror o GWOT) era el medio ideológico necesario para asegurar la
militarización de regiones como África,requerida
por los intereses imperiales estadounidenses.En
efecto, Deepark Lal, asesor económico del Banco Mundial y un economista
íntimamente relacionado con los think-tanks conservadores, dijeron que la Guerra
Global contra el Terrorismo podría ser percibida como “simplemente una
extensión de la defensa del mercado capitalista”
Durante las primeras dos semanas de
su mandato, el Presidente Bush estableció el Grupo de Desarrollo de la Política
Energética Nacional (En inglés National
Energy Policy Development Group), presidido por Dick Cheney. Su informe
publicado en Mayo de 2001, cuatro meses antes del 11-S, resaltaba que el
petróleo africano pronto cubriría del 25% delas necesidades energéticas estadounidenses.
La importancia del petróleo africano
para los Estados Unidos en aquel momento era tal, que el Senador Ed Royce,
Presidente del Subcomité de África en el Congreso, pidió que el petróleo
africano fuera “considerado como prioritario para la seguridad nacional post
11-S de los Estados Unidos” y el Presidente Bush definió el petróleo africano
como un “interés nacional estratégico” y por tanto un recurso que los Estados
Unidospodían optar por controlar mediante
la fuerza militar.
Gracias a la producción
estadounidense de petróleo de esquisto bituminoso, la dependencia de
provisiones energéticas extranjeras es algo del pasado, pero es ya muy tarde
para salvar a África de su destino.
En lugar de reconocer que la
intervención militar estadounidense en África tenía que ver con el control de
recursos, la administración Bush usó el pretexto de la reciente puesta en
marcha de la Guerra Global contra el Terrorismo para justificar su
militarización de África. Sin embargo, con la falta de incidencia del terrorismo
en África -en el sentido del término dado tras el 11-S- esta actuación era
difícil de sostener. Por ello la solución fuefabricar
este terrorismo.
En 2002, el Secretario de Defensa
Donald Rumsfeld creó un “Grupo de Operaciones proactivo y preventivo” (Proactive, Preemptive Operations Group,
P2OG), una organización encubierta para llevar a cabo misiones secretas para
“estimular reacciones” en los grupos terroristas, incluyendo el incentivo para
llevar a cabo actividades terroristas.
La primera operación de este Grupo,
a principios de 2003 supuso el secuestro de 32 turistas europeos en el Sahara
argelino, por parte del “Hombre de Bin Laden en el Sahara”, tal y como lo apodó
George Bush. El hombre era en realidad un oficial del servicio de inteligencia
argelino, que en aquel momento trabajaba para Estados Unidos en el marco de la
Guerra Global contra el Terrorismo. Esta
operación de “bandera falsa” fue empleada para justificar el lanzamiento de un
nuevo frente africano (del Sahara-Sahel) en la Guerra Global contra el
Terrorismo.
Al mismo tiempo, el Pentágono
elaboró una serie de mapas de África, caracterizando toda la región del
Sahara-Sahel como un “espacio incontrolado”, un “Corredor Terrorista” y un
“Área Terrorista”.
Antes de esta operación P2OG, no
había terrorismo en el Sahel. Pese a estar sumida en la pobreza, se trataba de
una de las regiones más seguras de África.
Hoy en día, después de 10 años de
falsa política antiterrorista en África, la profecía del Pentágono se ha
cumplido. El Sahel se ha convertido en una zona de guerra. Alrededor de 4.000
Fuerzas Especiales francesas están “combatiendo el terrorismo” en Mali, Niger y
Chad. En total, Francia tiene actualmente 10.000 tropas en África.
Aproximadamente 8.000 tropas de mantenimiento de paz de la ONU se encuentran en
Mali. Cerca de 1.000 “instructores” europeos y estadounidenses están
proporcionando respaldo a los servicios de inteligencia y “entrenamiento”.
Alrededor de 10.00 tropas nacionales se encuentran en alerta. Varios miles de
personas han sido asesinadas.
Incluso con anterioridad al cambio
de milenio, los límites del neoliberalismo habían sido puestos de manifiesto.
“Globalización”, palabra de moda de los noventa, no se caracterizó por una
expansión del capitalismo mundial sino por su implosión. La mayor parte de
segmentos de la humanidad, el “Cuarto mundo” de Manuel Castells,ha sido excluida de los mercados mundiales,
tanto como productores como consumidores. En “La globalización y el Mundo
post-colonial” (Globalization and the
Postcolonial World), Ankie Hoogvelt
sugiere que al menos la mitad de la población mundial ha sido excluida del
sistema global.
El milenio actual es un milenio de
políticas de exclusión y contención. Mark Duffield, por ejemplo, teorizó que la
“nueva agenda de asistencia” invierte los anteriores objetivos desarrollistas
de “incorporación” de áreas periféricas en el sistema mundial y por el
contrario hoy sirve como una política de dirección y contención de territorios
políticamente inseguros situados en los límites de la economía global. En el
ámbito militar, AFRICOM, el nuevo Comando de combate estadounidense para
África, acogió con entusiasmo el lenguaje del nuevo discurso del “desarrollo de
la seguridad” (Security-development) propio
de la Comisión por África de Tony Blair, que nos lleva a hablar de
“militarización del desarrollo”.
Durante el periodo colonial y
finales del pre-colonial, los remanentes de modos de producción
pre-capitalistas procuraron cierta seguridad a aquellas secciones de la
población excluidas del sistema capitalista. Sin embargo, dado que las
industrias extractivas y la agroindustria se expandieron e hicieron mella en
las reservas tradicionales, a través de lo que podemos considerar una “acumulación
primitiva”, la supervivencia de los excluidos se ha tornado todavía más
precaria.
La gente sin embargo, ni se rinde ni
muere. Tienen esa cualidad humana fundamental de resistencia. Se organizan,
generalmente de forma democrática, para luchar por sus derechos humanos, sus
derechos indígenas, derechos de propiedad y su derecho a una buena gobernanza.
Sus gobiernos, agentes del sistema neoliberal, regímenes autoritarios
represivos preocupados por su propia supervivencia, sirven para contenerlos. En
esta tarea de convención, les asiste la Guerra Global contra el Terrorismo, que
sirve para deslegitimar las organizaciones civiles, con el consecuente desgaste
del empoderamiento de la sociedad civil y sus demandas de “gobernanza
democrática”.
Una de las características de la
Guerra Global contra el Terrorismo ha sido que numerosos de estos gobiernos se
han vuelto aún más represivos, sabiendo que tienen tras ellos a los americanos
y a “Occidente”. Véase la Primavera Árabe.
Los gobiernos, como los del Sahel,
Argelia y demás, han buscado “rentas terroristas”a travésde la generosidad militar y financiera por parte de Estados Unidos.
Mauritania, Mali, Níger y Chad, entre otros, son acusados de haber provocado a
las minorías étnicas y a la sociedad civil para que tomen las armas, de
haberlos “criminalizado” y de designarlos no ya como “rebeldes”, término que
reviste cierta dignidad, sino como “terroristas” o, en palabras del
Departamento de Estado estadounidense, como “terroristas putativos”.
Los países occidentales han reformado
la controvertida legislación terrorista para usarla contra cualquier persona
que se oponga al “sistema”, por lo que cada vez más individuos del “Cuarto
Mundo”, los marginados y excluidos, son considerados como “terroristas”, sin
las sutilezas de la legislación.
Dado que la última crisis económica
global ha puesto en evidencia los límites del neoliberalismo y ha profundizado
dramáticamente la polarización social, especialmente en el “Sur Global” y en el
“Cuarto Mundo”, sólo hay que profundizar en la miríada de estadísticas sobre
“terrorismo” producidas por agencias gubernamentales occidentales y la nueva
industria de “seguridad terrorista”, para ver qué está ocurriendo.
La mayor parte de datos presentan
defectos metodológicos, entre los que destaca la propia definición de “terrorismo”
y la distinción entre “terrorismo” y “conflictos armados” de un tipo u otro.
Los datos aportan dos grandes pistas
de lo que está ocurriendo. A pesar del incremento en un 43% de los ataques
terroristas en 2013, según informa el Departamento de Estado de Estados Unidos,
o en un 61% según el Índice de Terrorismo Global (Global Terrorism Index), la mayor parte de los ataques –tal y como
admite el Departamento de Estado - fueron locales y regionales, no
internacionales. Así, los a los países occidentales les ha ido bien. De las
17.891 personas fallecidas, sólo 16 fueron ciudadanos estadounidenses, mientas
que de las 32.577 personas heridas, sólo 12 fueron americanas. De las cerca de
3.000 personas secuestradas, sólo 12 fueron americanas. A los países europeos
les ha ido de forma similar.
Una segunda pista es que estos casos
toman un cariz completamente distinto si se suprimen los “conflictos armados” y
se suprimen países como Irak. Según los datos de Wikipedia, que excluye cerca
de 40 “conflictos armados”, se produjeron únicamente 3.348 muertes a causa de
ataques terroristas en la primera mitad de 2013, y estima en 6.696 las muertes
para el año completo. De éstas, 50% se produjeron en Irak, 32% en Paquistán,
Siria y Afganistán.
En otras palabras, cerca de dos
tercios de los incidentes terroristas citados por el Departamento de Estado
estadounidense y fuentes similares, provienen de “conflictos armados”, la mayor
parte de los cuales se vinculan a conflictos étnicos, insurgencias locales,
desposesión de tierras, etc. y suponen formas legítimas de resistencia. No
obstante, gracias a la ideología prevalente de la Guerra Global contra el
Terrorismo, hoy se consideran “terroristas”, cuando la mayor parte de ellos son
un producto derivado de la actual crisis del neoliberalismo y la marginación de
una creciente proporción de la población mundial que éste produce.
Jeremy H. Keenan es
profesor e investigador asociado del Departamento de Antropología Social y Sociología,
School of Oriental and African Studies (SOAS), London University.
La estrategia económica de Podemos va en la buena dirección pero puede, y debe, ir más allá
Giorgos Kallis · · · · ·
¿Austeridado estímulo?
Esta es la cuestión paraeconomistasy gobiernos traslas secuelas dela crisis.En Europala austeridadno está funcionandonieconómicamentenimucho menossocialmente,
exceptopara
protegerla riqueza del1%. En E.E.U.U. se evitó lo peor con las
medidas de estímuloimpulsadaspor la deuda,
pero la recuperación aún está por llegar, lo que indica un"estancamiento secular".
Tal como hemos argumentado en"Decrecimiento. Un
vocabulario para una nueva era",el propio dilema austeridadvs.
estímulo ha quedado obsoleto. Hemos entrado en unanueva era en la cual relanzar el crecimiento, ya sea por medio dela austeridado del
estímulo, no es posibleni
sostenible.El rápido crecimientode la posguerra en Occidente es unaexcepción histórica, resultado deuna reconstruccióndespués deuna catástrofe sin precedentes. Un crecimiento
anual del 2% duplicala economíaen 35 años. Al paso al que seestán agotandolosrecursosnaturalesbaratos, cada vez se hace más difícil mantener este ritmo. Del mismo modo, va a ser muy
difícil que demanda e inversiones continúen doblándose en cada generación y,
más aún, en las economías maduras.Enla década de 1980y 90 las altas tasas de crecimientose pudieron mantenera base de burbujas, productos
financieros ficticiosy de deudapública y privada, postergando las consecuenciaspara el futuro. Pero inclusosi el crecimientocontinuadofuera posible, no sería
deseable. Es causadirecta del cambio climático ypor encima deun cierto nivel deriqueza tiene más costesque beneficiossociales sin hacernosmás felices. Sin embargo, para el economistaTimJacksonla cuestióncentral de nuestraépoca no es austeridad o estimulo, sino como garantizarla prosperidadsin crecimiento, en
otras palabras, cómo hacer queel
decrecimiento seaestable.
Eneste
terreno, no esperamosnadade los conservadoresosocioliberalesque
gobiernan Europa.Amboshan
abrazado,más o menos, la austeridad con algunos gastos
paraclientelasseleccionadas.
La izquierda tradicional, socialista o keynesiana, está también apegada a la
idea del desarrollo de las fuerzas de producción.Los Verdes, en los lugares donde gobiernan, como en
Alemania, apuestan por el mito del “crecimiento verde”. En otros países donde
son más radicales, como en España o en Grecia, donde sí hablan de decrecimiento,
tienen desafortunadamente una escasa influencia electoral. Así
que cuandoPodemos,un nuevopartido de izquierda radical formado por treintañeros, nacido de
las Universidades y las plazasocupadasy desde hace unosmesesencabezandolasencuestas enEspaña, lanza suestrategia económica, se
tienecuriosidad y esperanza por
si se va a apostar por algo distinto.En
eldocumento de Podemos, elaboradopor los profesoresNavarroy Torres, y publicado el pasado mes, hay muchos elementos
positivos desde la perspectivade la
prosperidad sin crecimiento, aunque este no seasu objetivo.
En primer lugar, da un fuerte respaldo ala redistribuciónconimpuestos más altospara el capitalylas
rentas altas, una rentamínima garantizada y límites alas
diferencias salarialesdentro de las empresas. Si el crecimientoestállegando
a su fin, asegurar un mínimo vital para todos yreducir la desigualdades básico.
En segundo lugar,el documento apela a los impuestospara
frenarlas transacciones financieras y la
especulación en bolsa y proponeuna serie
de reformasen el sistema bancariopara desviar la capacidad de financiacióndesde
las burbujas
hacialas necesidades reales delas pequeñas empresas ylas clases
trabajadoras. Dirigir las finanzas hacia las necesidades reales con
valor social añadido es un paso básico hacia la prosperidad
En tercer lugar, apela
al debate democrático para reestructurar y cancelar parte de la
deuda privada y pública. De hecho, como
argumenta Federico Demaria, no se puede obligar a la economía acrecer artificialmente solo para pagar las deudasque alimentaronel crecimientoficticiodel pasado; parte de la deudatieneque ser cancelada.
En cuarto lugar,el documento proponeunasemana laboral de 35 horas. En una economía sin crecimiento, sólo se puedencrear más puestos de trabajo si
todos nosotrostrabajamosmenos.
En quinto lugar,eldocumento llama a un cambio en las inversiones hacia las industrias limpias
y las energíasrenovables,
imponiendo una moratoria a todoslosmegaproyectos en infraestructuras desorbitadamentecostososy corruptos. Esto es parecidoa lo que Naomi Klein llama “decrecimiento selectivo”. Tambiéncambia el objeto de la inversión pública
haciael cuidado yla educación yllama al apoyode las cooperativas.En una economía decrecimiento nuloo bajo, las cooperativas tienen una ventaja
natural: no requierenganancias
crecientes. Y enun contexto de desempleo,los sectoresintensivos en trabajo dedicados
al cuidadoproporcionanmás
empleo yde mayor valorsocial.
Los grupos de trabajo de Podemosyun proceso de consultaconcretarán la
implantaciónde la estrategia.Una
cuestiónclave escómo se va a
reestructurar ladeudaprivada ypública.
No debe ocurrir, como ha ocurrido en
Grecia oChipre, que sean losacreedoreso losdeudores
ricos quienes se beneficien y los pequeños ahorradores,españolesoextranjeros, los que pierdan. El documento llama también a mejorar laeficiencia
del sectorpúblico pero, aparte delas buenas intenciones, no concreta ningunanuevaalternativa deizquierdas a los
recortes de los neoliberales,las
privatizaciones yla externalización. Se pierde una oportunidadpara tomar ideas e inspiración
de la floreciente economía cooperativaenEspaña, en la que los gruposde ayuda mutuaorganizansoluciones asequiblespara la salud,
educación, alimentación, vivienda o servicios. Estas soluciones podrían regenerar los servicios de bienestar,reduciendo sus costes de manteniendo y profundizando en su carácter
público.
El estímulo al consumoestá en el núcleode la estrategia,pero los autoreshacen hincapié en quebuscanun consumoecológicamente sostenible. No quieren volveral períodoanterior a la crisis con un
crecimiento impulsado por la deuda y destructor
delmedioambiente. Sin embargo, no
está clarocómo ni por qué van a obtener este resultado a partir dela combinacióndepolíticas propuesta. Sin
ninguna otra medida complementaria la reducción de la deuday la mejora delos flujos de créditopuedenrelanzar el crecimientoinsostenible. La reducción delas horas de trabajopuede liberartiempopara el consumomaterial.
¿Qué va a hacer Podemos si de nuevo comienza un crecimiento insostenible?Elpaquete de medidas propuestonecesita sercomplementado con las siguientes
medidas:
Primero, límites obligados altotal delcarbono y de los
materialesempleados en laeconomíaespañola
(incluyendo los incorporadosen los productos importados) ylímites a la
presión ambiental, como el total de tierras que pueden ser urbanizadas, el agua utilizada en la agriculturao las nuevas
instalaciones turísticas permitidas.
Segundo, prohibición de las mega-infraestructuras que debería extenderse a
una moratoria de todos los proyectos perjudiciales ambientalmente, como nuevas
presas, minas o promociones inmobiliarias (hay muchas viviendas vacías que
pueden ocuparse antes de empezar a construir de nuevo).
Tercero, es necesario aplicar controles más estrictos en materia de publicidad.
Cuarto y más importante, se necesita un cambio en la fiscalidad, reduciendo los impuestos
sobre el trabajo y redirigiéndolos
hacia el uso de los recursos, con un
diseño favorable a las
rentas más bajas.
La prosperidad sin crecimiento no es elobjetivo de la estrategia, pero puede ser su resultado. Los autores reconocen
que la inversión en el cuidado y
la educación a lo mejor no van a
aumentar el PIB inmediatamente.
Están seguros de que sí lo harán a la larga,pero no dan ningún argumento convincente del por qué. Sea lo que sea, coincido conYayo
Herrero en que tenemos que “salir de la dicotomía keynesianismo-decrecimiento”.
Las políticas públicas y las inversiones también van a ser necesarias en la
transición hacia el decrecimiento. Un “keynesianismo” verde no es una mala
cosa, aunque como he sostenido en otras partes, es improbable que conduzca al
crecimiento. Y las políticas de Navarro-Torres no son Keynesianas estrictamente
hablando: ellos no pretenden estimular cualquier
consumo, sino el consumo que satisfaga las necesidades básicas. En resumen, las
políticas que proponen son
buenas, independiente de su efecto sobre el crecimiento. Pero siignoramos el PIB, como
ellos correctamente hacen en su documento, entonces necesitaremos
nuevasmétricas del
bienestar para evaluar el éxito de esas
políticas. Y tendremos queasegurar
que los objetivos de dichas políticas se puedan alcanzar en el caso de que, tal
como yo creo,el PIB o la
actividad económica, de forma más general, se niegue a crecer, lo que significa
que Podemos tendría que manejarse conunos ingresos públicos estancados. Sin crecimiento, una cuestión clave
es como se puede asegurar un estándar de vida digno para todos desde la,
todavía considerable,riqueza
común aunque no creciente.
En este contexto, seráunerror si Podemos se
rinde en la cuestión de la Renta Básica. El informe
de Navarro-Torres sugiere, en su lugar,una renta mínima garantizada para aquellos que no puedan encontrar
trabajo. La ventaja de una renta básica universal como un derecho de la ciudadanía es que elimina el estigma del desempleo.No
es un factor disuasorio del trabajo
ya que la gente la recibe sin condiciones y proporciona seguridad complementaria para aquellos que quieran trabajar menos horas retribuidas y dedicar mástiempo a la familia, al cuidado, al ocio, al desarrollo personal, al
voluntariadoo al trabajo
político. Los estudios preliminares muestran que una renta básica
mensual de 400 a 600 euros por persona es factible en España sin cambios
dramáticos en los impuestos. Si a una Renta Básica le unimos el acceso a un paquete mínimo de recursos (energía, agua, alimentos yvivienda) necesarios para satisfacer las necesidades básicas a un coste bajo o gratuito garantizado por
el Estado, he aquí un nuevo contrato social. Un contrato
que puede garantizar la prosperidad de todas y todos sin
crecimiento.
La Ley de Seguridad Ciudadana
ya ha pasado su trámite parlamentario en el Congreso y se encamina al
Senado. Con toda la oposición y la sociedad civil en contra, la mayoría
absoluta del PP ha vuelto a hacer de las suyas y ha aprobado la conocida
como Ley Mordaza. Desde que salió del Consejo de Ministros
en noviembre de 2013, el texto de la norma se ha ido suavizando para
eliminar artículos que, como señaló el Consejo General del Poder
Judicial, tenían "tachas de inconstitucionalidad". Se mantienen otros igualmente controvertidos,
como la posibilidad de multar con hasta 600.000 euros a los
organizadores o promotores de reuniones o manifestaciones no comunicadas
en "instalaciones en las que se prestan servicios básicos a la
comunidad". Una definición tan amplia que puede abarcar desde una
protesta en un hospital o en la Universidad, hasta una manifestación
frente al Congreso. Al final sale más barato gestionar mal los
análisis clínicos de seis hospitales, provocar fallos y retrasos, y
ganarte quejas de sus médicos -90.000 euros de multa que te puede acabar
perdonando tu excompañero, el presidente de la Comunidad de Madrid, como en el caso de las empresas del exconsejero Güemes-, que defender el derecho a la sanidad pública y universal en tu centro de trabajo. Estas son otras nueve comparaciones que ilustran la desproporción de algunas de las infracciones previstas en la norma:
1
Protestar ante un juzgado y pagar más que la infanta
AFP y EFE
Si se te ocurre, por ejemplo, convocar una manifestación porque consideras que la Fiscalía ha sido suave con la infanta Cristina por su presunta implicación en el caso Nóos al eximirle de responsabilidades penales. Y decides protestar a las puertas del Juzgado de Palma sin comunicárselo a las autoridades -como es tu derecho, según la Constitución-,
te enfrentas a multas de hasta 600.000 euros, si se considera la
administración de Justicia como "servicio básico a la comunidad". Al
final podrías acabar pagando más que la hermana del rey, a la que el
Fiscal le reclama una multa de 587.413 euros por considerarla responsable civil a título lucrativo por haberse beneficiado de los negocios fraudulentos de su marido.
2
Rodear el Congreso, más caro que conducir borracho
Protestar frente al Congreso,
aunque no esté reunido, puede costarle a los convocantes entre 601 y
30.000 euros. Que un diputado conduzca en la vía pública en zigzag y
cambie de carril sin ninguna señalización, y según el juez, incurra en
un delito de conducción bajo los efectos del alcohol, se salda con ocho meses sin carnet y 720 euros de multa.
3
La resistencia pacífica cuesta 30.000 euros
EFE
Hacer una sentada como protesta y decir "de aquí
no me muevo", por mucho que sigas los preceptos de Gandhi y lo hagas
pacíficamente, te puede costar hasta 30.000 euros, porque el Gobierno lo
considera una falta grave. Si un policía arrastra por el suelo al
ciudadano que se resiste, incluso aunque se le escape algún porrazo, le haga una brecha o le disloque el hombro, si llega a sentarse en el banquillo es probable que se levante sin multa ni condena. Eso si llega.
4
Parar un desahucio 30.000, pegar a un activista, 300
EFE
Son un fenómeno nuevo en España, pero los
escraches ya han conseguido poner nerviosos a políticos y bancos, y el
Gobierno, raudo y veloz, los ha incluido junto a los desahucios en la
Ley Mordaza. Serán faltas graves, multadas con hasta 30.000 euros, por
muy pacíficos que sean. A la policía, sin embargo, le sale mucho más
barato desalojar con violencia a los activistas que impiden que echen
familias a la calle. Una jueza condenó a un agente que había agredido a
dos activistas antidesahucios a pagarles una indemnización de 480 euros y
le puso una multa de 300 euros por cada uno.
Llevar una china en el bolsillo, incluso si te la
vas a fumar en casa, te puede salir por 30.000 euros porque la nueva
ley considera el consumo o tenencia de drogas, la plantación y cultivo,
aunque sea para consumo propio, una falta grave. A una señora en
Galicia, por retrasos judiciales, le salió por 8.200 euros la multa por provocar un accidente mortal tras conducir bebida.
8
Espectáculos públicos frente a un delito de cohecho