TeVeo
Presentación TeVeo especial ‘Flamenco not dead’
El flamenco está en cualquier parte / Ponencias y presentaciones
En este Nº 9, especial FLAMENCO NOT DEAD,
están “al toque” entre otras firmas cabales, la de Manuel Pedraz,
irradiando cultura a espuertas desde RNE. Con Fernando Mansilla,
aprenderemos con su “liberatura” que el flamenco con sangre entra. Con
Daniel Lebrato sus naufragios y derivas espaciales a través del tiempo y
José Miguel Carrasco nos enseñara que en el flamenco, como en la vida
misma, no es oro todo lo que transluce.
“Dando el cante” los insignes dibujeros, unos figuras: Máximo Moreno
con su grito que no cesa, Gonzalo Llanes, el quejío gráfico que se
clava, Gaspar y su Blue Moon por bulerías, otra entrega seriada
ambientada en las 3.000 viviendas. Y el fotógrafo David Palacín,
rindiendo culto y memoria al gran Manuel Molina. Y como plato fuerte
visual, un experimento: un cómic con letra del siempre genial Carlos
Lencero, ilustrado por Patricio Hidalgo. Impresionante impresionismo
flamenco. FICHA ARTÍSTICA Imagen superior: dibujo del Agujetas realizado por Gonzalo Llanes
Presentaran la revista su coordinador y editor, Rafael Iglesias, junto a los poetas José María Gómez Valero y David Eloy Rodríguez, y el artista plástico Patricio Hidalgo. Como finalización del acto de presentación, se proyectarán dos videocreacione:
UNAS BULERÍAS PARA LA CARBONERÍA
Videocreación de Patricio Hidalgo, con las letras flamencas y la viva
voz de José María Gómez Valero y David Eloy Rodríguez. Sonido y
percusiones: Misael Rodríguez.
Duración: 3 minutos 30 segundos.
ROMANCE DE JUAN GARCÍA
Videocreación de Patricio Hidalgo sobre un tema de José Menese incluido
en el disco “Menese”. Letra de Francisco Moreno Galván. Martinete que
narra el fusilamiento de Juan García, personaje que se convierte en
símbolo universal del pueblo oprimido, maltratado, asesinado por la
dictadura. Es el “Guernica” de Picasso en el Cante Jondo, una oda a la
libertad y a la lucha del pueblo frente al opresor ejecutada
magistralmente por la voz de José Menese.
Duración: 5 minutos.
Suspenden la celebración en Sevilla de un acto «ofensivo» contra el Rey Don Felipe
Se iba a celebrar en un bar que no tiene
licencia para ofrecer música en directo, como se anunciaba en el
polémico cartel
Fragmento de uno de los carteles que han suscitado la polémica - ABC
Un cartel con la Corona de España tirada en un charco de sangre y otro en el que aparece el Rey Felipe VI tocado con un gorro de bufón han estado colgados por la Alameda de Hércules de Sevilla durante la última semana anunciando la presentación del número 8 de la revista TeVeo,
que se iba a celebrar este jueves en un bar de esta plaza. Sin embargo,
el acto ha sido suspendido porque agentes del departamento de la Línea Verde de la Policía Local acudieron a dicho bar para pedirle la licencia y constataron que no tenía permiso para organizar eventos con música, como se anunciaba en dichos carteles.
Según ha podido confirmar este periódico, los agentes locales inspeccionaron el bar con este motivo y el propietario accedió a suspender el acto. Sin embargo, los responsables de la revista han iniciado una campaña en las redes sociales asegurando que esta medida es un «acto de censura» en el que los policías «aplican la ley mordaza» contra la libertad de expresión.
Otro de los carteles del acto- ABCLas razones de la suspensión son puramente administrativas y la Policía Local no ha entrado en el contenido de los carteles ni de la revista. Sin embargo, sí lo ha hecho la Policía Nacional,
que ha abierto una investigación para determinar si estas publicaciones
infringen el artículo 491.2 del Código Penal, que dice lo siguiente:
«Se impondrá la pena de multa de seis a veinticuatro meses al que
utilizare la imagen del Rey o de cualquiera de sus
ascendientes o descendientes, o de la Reina consorte o del consorte de
la Reina, o del Regente o de algún miembro de la Regencia, o del
Príncipe heredero, de cualquier forma que pueda dañar el prestigio de la Corona».
El autor de la revista, Rafael Iglesias, ha
denunciado en internet que le «parece un poco antidemocrático que la
policía sea quien aconseje la no celebración de un acto» y asegura que
esto demuestra «que tenemos una ley mordaza».
Durante la última semana se ha estado anunciando la presentación
del número 8 de la revista TeVeo, sin embargo, el acto fue suspendido
porque agentes del departamento de la Línea Verde de la Policía Local
acudieron al local para pedir la licencia y constataron que no tenía
permiso para organizar eventos con música, como se anunciaba en los
carteles, en los que se podía ver la Corona de España tirada en un
charco de sangre y otro en el que aparece el Rey Felipe VI tocado con un
gorro de bufón.
El propietario accedió a suspender el acto. Sin
embargo, los responsables de la revista han iniciado una campaña en las
redes sociales asegurando que esta medida es un “acto de censura” en el
que los policías “aplican la ley mordaza” contra la libertad de
expresión.
Las razones de la suspensión son puramente administrativas y la Policía
Local no ha entrado en el contenido de los carteles ni de la revista.
Sin embargo, sí lo ha hecho la Policía Nacional, que ha abierto una
investigación para determinar si estas publicaciones infringen el
artículo 491.2 del Código Penal, que entre otras cosas dice: “Se
impondrá la pena de multa de seis a veinticuatro meses al que utilizare
la imagen del Rey o de cualquiera de sus ascendientes o descendientes”.
“TeVeo es un humilde fanzine, de formas satíricas y fondointensamente
crítico. Salvando las distancias, un Charlie Hebdode andar por casa”,
aseguró Rafael Iglesias, responsable de la publicación, a este diario
durante la conversación mantenida. ¿Ha sido un propósito de TeVeo dañar la imagen de la Corona Española?
De dañar el prestigio de la Corona, parece que ya se ocupa su propia familia. No me necesitan. ¿Cómo definiría a TeVeo?
TeVeo es la antítesis de las revistas de papel couché, tan lamedoras de
aretes regios ellas. Somos rebeldes a cualquier poder establecido por
vías no democráticas, como por ejemplo podría ser una monarquía
anacrónica, herencia de una sangrienta dictadura instaurada por un golpe
de estado. No, no es injuria ni calumnia. Es Historia. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué ha causado tanto revuelo, e incluso rechazo, este nuevo número del fanzine en las autoridades?
En el Nº 8, especial,con el título “Por un feudalismo sostenible”,en el
que mostraremos el lado oscuro de la realeza, el que no aparece en esas
publicaciones que más que de crónicas del corazón se nos hace que son
de las tripas. Somos como Morpheo en Matrix, incitando a Neo a despertar
su adormecida conciencia. Escoge: la pastilla de sangre azul…o la roja.
¡Bienvenido al mundo real! Alguien se ha sentido molesto y ha combinado
administrativas malas praxis antidemocráticas y mala leche, a partes
iguales. Resulta que el gerente del establecimiento donde pretendíamos
presentar nuestro libelo el jueves 23 de junio me llama alarmado la
tarde del lunes 20 pues unos funcionarios de paisano de “Medio Ambiente”
le conminan a no celebrar el acto, so pena de que “le pueden meter un
buen paquete, penado incluso con cárcel”. Y le garantizan que dicho día
de presentación comprobarán si hace caso a esa “cortés sugerencia”, por
su mucha vehemencia y seriedad expresiva. Incluso le hacen una foto de
un documento personal de identidad. Acudo inmediatamente al bar para que
me lo explique con más calma y tras informarme regreso a mi estudio. En
el camino, me da por entrar en un bar muy cercano donde también había
carteles de la presentación, con la sorpresa de que ya no estaban. Según
me dice un camarero, un policía local de uniforme les hizo por la
mañana fotos. Al rato volvió a preguntar si podía llevárselo. Mucha
coincidencia, pienso, y decido ir con el abogado José Ignacio Aguilar a
primera hora del martes a la comisaría de Policía Local del Distrito
Centro para dos cuestiones: liberar de responsabilidad alguna a ambos
establecimientos y preguntar si había algún motivo, alguna denuncia o
diligencia abierta. Allí nos informó una amable y considerada agente que
no tenía conocimiento alguno de esa inspección según sus registros y
también que hacer una foto de un carné por un miembro de las fuerzas de
seguridad es un procedimiento fuera del protocolo policial, como después
me confirman fuentes de la Policía Nacional. Me entero por la prensa
que los funcionarios argumentan que era una simple inspección rutinaria y
que el local no podía tener actuaciones musicales al carecer de
licencia. Inocentemente yo me pregunto: ¿No hubiera bastado entonces con
informar lo correspondiente a la música? ¿Por qué prohibir también
explícita y específicamente la presentación de la revista, con tal
rotundidad? ¿Quién informa o denuncia para que la Policía Nacional curse
tal investigación? Algo huele a podrido en Dinamarca. ¿A pesar de todo la revista va a ser presentada?
Recordaremos a los Bécquer con aquel magnífico “Los borbones en
pelotas”. El miércoles 29 próximo habrá presentación. En un ilustre
lugar crisol de cultura: La Carbonería. A las 20h. Más o menos. Y si no
quieren música…Tendrán ruido.
El atentado fascista en París contra la
redacción del semanario Charlie Hebdo, que ha arrebatado la vida a 12
personas, entre ellas a los cuatro dibujantes Charb, Cabú, Wolinsky y
Tignous, deja una doble o triple sensación de horror, pues está agravada
por una especie de eco amargo y sucio y por una sombra de amenaza
inminente y general.
Está sin duda el horror de la matanza misma por
parte de unos asesinos que, con independencia de sus móviles
ideológicos, se han situado a sí mismos al margen de toda ética común y
por eso mismo fuera de todo marco religioso, en su sentido más estricto y
preciso. Pero está también el horror de que sus víctimas se dedicaran a
escribir y a dibujar. No es que uno no pueda hacer daño escribiendo y
dibujando -enseguida hablaremos de esto-; es que escribir y dibujar son
tareas que una larga tradición histórica compartida sitúa en el extremo
opuesto de la violencia; si se trata además de la sátira y el humor,
nadie nos parece más protegido que el que nos hace reír. En términos
humanos, siempre es más grave matar a un bufón que a un rey porque el
bufón dice lo que todos queremos oír -aunque sea improcedente o incluso
hiperbólico- mientras que los reyes sólo hablan de sí mismos y de su
poder. El que mata a un bufón, al que hemos encomendado el decir libre y
general, mata a la humanidad misma. También por eso los asesinos de
París son fascistas. Sólo los fascistas matan bufones. Sólo los
fascistas creen que hay objetos no hilarantes o no ridiculizables. Sólo
los fascistas matan para imponer seriedad. Pero hay un tercer elemento de horror que tiene que ver menos con el
acto que con sus consecuencias. Ahora mismo -lo confieso- es el que más
miedo me da. Y es urgente advertir de lo que nos jugamos. Lo urgente no
es impedir un crimen que ya no podemos impedir; ni tampoco condenar
asqueados a los asesinos. Eso es normal y decente, pero no urgente.
Tampoco, claro, espumajear contra el islam. Al contrario. Lo
verdaderamente urgente es alertar contra la islamofobia, precisamente
para evitar lo que los asesinos quieren -y están ya consiguiendo-
provocar: la identificación ontológica entre el islam y el fascismo
criminal. La gran eficacia de la violencia extrema tiene que ver con el
hecho de que borra el pasado, el cual no puede ser evocado sin
justificar de alguna manera el crimen; tiene que ver con el hecho de que
la violencia es actualidad pura, y la actualidad pura está siempre
preñada del peor futuro imaginable. Los asesinos de París sabían muy
bien en qué contexto estaban perpetrando su infamia y qué efectos iban a
producir. El problema del fascismo y de su violencia actualizadora es que se
trata siempre de una respuesta. El fascismo está siempre respondiendo;
todo fascismo se alimenta de su legitimación reactiva en un marco social
e ideológico en el que todo es respuesta y todo es, por tanto,
fascismo. El contexto europeo (pensemos en la Alemania anti-islámica de
estos días) es la de un fascismo rampante. En Francia concretamente este
fascismo blanco y laico tiene algunos valedores intelectuales de mucho
prestigio que, a la sombra del Frente Nacional de Le Pen, llevan
calentando el ambiente desde púlpitos privilegiados a partir del
presupuesto, enunciado con falso empirismo y autoridad mediática, de que
el islam mismo es un peligro para Francia. Pensemos, por ejemplo, en la
última novela del gran escritor Houellebecq, Sumisión (traducción
literal del término árabe “islam”), en la que un partido islamista gana
al Frente Nacional las elecciones de 2021 e impone la “charia” en la
patria de Las Luces. O pensemos en el gran éxito de las obras del
ultraderechista Renaud Camus y del periodista político del diario Le
Figaro Eric Zemour. El primero es autor de Le grand remplacement, donde
se sostiene la tesis de que el pueblo francés está siendo “reemplazado”
por otro, en este caso -obviamente- compuesto de musulmanes extraños a
la historia de Francia. El segundo, por su parte, ha escrito El suicidio
francés, un gran éxito de ventas que rehabilita al general Petain y
describe la decadencia del Estado-Nación, amenazado por la traición de
las élites y por la inmigración. Hace unos días en Le Monde el escritor
Edwy Plenel se refería a estas obras como depositarias de una “ideología
asesina” que “está preparando Francia y Europa para una guerra”: una
guerra civil- dice- “de Francia y Europa contra ellas mismas, contra una
parte de sus pueblos, contra esos hombres, esas mujeres, esos niños que
viven y trabajan aquí y que, a través de las armas del prejuicio y la
ignorancia, han sido previamente construidos como extranjeros en razón
de su nacimiento, su apariencia o sus creencias”. Este es el fascismo que estaba ya presente en Francia y que ahora
“reacciona” -puro presente- frente a la “reacción” -pura actualidad
asesina- de los islamistas fascistas de París. Da mucho miedo pensar que
a las 7 de la tarde, mientras escribo estas líneas, el trending topic
mundial en twitter, tras el tranquilizador y emocionante “yo soy
Charlie”, es el terrorífico “matar a todos los musulmanes”. La
islamofobia tiene tanto fundamento empírico -ni más ni menos- que el
islamismo yihadista; los dos, en efecto, son fascismos reactivos que se
activan recíprocamente, incapaces de hacer esas distinciones que
caracterizan la ética, la civilización y el derecho: entre niños y
adultos, entre civiles y militares, entre bufones y reyes, entre
individuos y comunidades. “Matad a todos los infieles” es contestado y
precedido por “matad a todos los musulmanes”. Pero hay una diferencia.
Mientras que se exige a todos los musulmanes del mundo que condenen la
atrocidad de París y todos los dirigentes políticos y religiosos del
mundo musulmán condenan sin excepción lo ocurrido, el “matad a todos los
musulmanes” es justificado de algún modo por intelectuales y políticos
que legitiman con su autoridad institucional y mediática la
criminalización de cinco millones de franceses musulmanes (y de millones
más en toda Europa). Esa es la diferencia -lo sabemos históricamente-
entre el totalitarismo y el delirio marginal: que el totalitarismo es
delirio naturalizado, institucionalizado, compartido al mismo tiempo por
la sociedad y por el poder. Si recordamos además que la mayor parte de
las víctimas del fascismo yihadista en el mundo son también musulmanas
-y no occidentales- deberíamos quizás medir mejor nuestro sentido de la
responsabilidad y de la solidaridad. Pinzados entre dos fascismos
reactivos, los perdedores son los de siempre: los inmigrantes, los
izquierdistas, los bufones, las poblaciones de los países colonizados.
Una de las víctimas de los islamistas, por cierto, era policía, se
llamaba Ahmed Mrabet y era musulmán. Del yihadismo fascista no espero sino fanatismo, violencia y muerte.
Me repugna, pero me da menos miedo que la reacción que precede -valga la
paradoja einsteiniana- a sus crímenes. El “matad a todos los
musulmanes” está de algún modo justificado por los intelectuales que
“preparan la guerra civil europea” y por los propios políticos que
responden a los crímenes con discursos populistas religiosos laicos.
Cuando Hollande y Sarkozy hablan de “un atentado a los valores sagrados
de Francia” para referirse a la libertad de expresión, están razonando
del mismo modo que los asesinos de los redactores del Charlie Hebdo. No
acepto que un francés me diga que defender los valores de Francia
implica necesariamente defender la libertad de expresión. Por muy laica
que se pretenda, esa lógica es siempre religiosa. No hay que defender
Francia; hay que defender la libertad de expresión. Porque defender los
valores de Francia es quizás defender la revolución francesa, pero
también Termidor; es defender la Comuna, pero también los fusilamientos
de Thiers; es defender a Zola, pero también al tribunal que condenó a
Dreyfus; es defender a Simone Weil y René Char, pero también el
colaboracionismo de Vichy; es defender a Sartre, pero también las
torturas de la OAS y el genocidio colonial; es defender mayo del 68,
pero también los bombardeos de Argel, Damasco, Indochina y más
recientemente Libia y Mali. Es defender ahora, frente al fascismo
islamista, la igualdad ante la ley, la democracia, la libertad de
expresión, la tolerancia y la ética, pero también defender la
destrucción de todo eso en nombre de los valores de Francia. Da mucho
miedo oír hablar de “los valores de Francia”, “de la grandeza de
Francia”, de ”la defensa de Francia”. O defendemos la libertad de
expresión o defendemos los valores de Francia. Defender la libertad de
expresión -y la igualdad, la fraternidad y la libertad- es defender a la
humanidad entera, viva donde viva y crea en el dios que crea. La frase
de “los valores de Francia” pronunciada por Le Pen, Hollande, Sarkozy o
Renaud Camus no se distingue en nada de la frase “los valores del islam”
pronunciada por Abu Bakr Al-Baghdadi. Son en realidad el mismo discurso
frente a frente, legitimado por su propia reacción asesina, que
bombardea inocentes en un lado y ametralla inocentes en el otro. Pierden
los de siempre, los que pierden cuando dos fascismos no dejan en medio
ni el más pequeño resquicio para el derecho, la ética y la democracia:
los de abajo, los de al lado, los pequeños, los sensatos. De eso sabemos
mucho en Europa, cuyos grandes “valores” produjeron el colonialismo, el
nazismo, el estalinismo, el sionismo y el bombardeo humanitario. Mal empieza 2015. En 1953, “refugiado” en Francia, el gran escritor
negro Richard Wright escribía contra el fascismo que “temía que las
instituciones democráticas y abiertas no sean más que un intervalo
sentimental que preceda al establecimiento de regímenes incluso más
bárbaros, absolutistas y pospolíticos”. Protegernos del fascismo
islamista es proteger nuestras instituciones abiertas y democráticas -o
lo que queda de ellas- del fascismo europeo. La islamofobia fascista, en
Europa y en las “colonias”, es la gran fábrica de islamistas fascistas y
una y otro son incompatibles con el derecho y la democracia, los únicos
principios -que no “valores”- que podrían aún salvarnos. Buena parte de
nuestras élites políticas e intelectuales están más bien interesadas en
todo lo contrario. Descansen en paz nuestros alegres y valientes compañeros bufones del
Charlie Hebdo. Y que nadie en su nombre levante la mano contra un
musulmán ni contra el derecho y la ética comunes. Esa sí sería la
verdadera victoria de los fascismos de los dos lados.
El medio francés, “Charlie Hebdo“,
fue atacado durante un tiroteo que se presentó este miércoles
en su sede en París, Francia. Tres hombres vestidos de negro, con
capuchasy armados con fusiles kalashnikov entraron en la sede del semanario gritando “Alahu al akbar” (“Dios es grande”). En el terrible hecho, catalogado como una masacre, acabaron con la vida del director del medio,
Charb, y tres carituristas y dibujantes, Cabu, Tignous y
Wolinski, entre otros. El saldo es de al menos doce muertos y 20
heridos.
Las imágenes del ataque
Pero, ¿de qué trata este semanario satírico y por qué se dieron los ataques? Charlie Hebdo es un medio satírico y muy crítico, fundado en
1992. Su nombre viene de una publicación satírica que existió
entre 1969 y 1981 (primero como Hara-kiri, Hara-kiri hebdo y finalmente como Charlie Hebdo). Desde 2006, había provocado la ira de los musulmanes que se
habían molestado por la decisión del director del medio de
publicar algunas caricaturas sobre el profeta Mahoma. El
director del medio, Stephane Charbonnier conocido como “Charb”,
ya había recibido amenazas de muerte y por eso andaba siempre
custodiado por guardaespaldas. Poco pudieron hacer hoy para
protegerle. En 2011, el medio sufrió un ataque a su oficinas con cocteles
molotov, luego de que publicaran una caricatura del profeta,
haciendo referencia a la Ley Musulmana. Tras ese atentado,
cerraron por varias semanas. Recientemente la revista publicó vía Twitter una
caricatura del líder del Estado Islámico, Abu Bakr al
Baghdadi. (Ver imagen al final). Eso enfureció a los yihadistas. El medio es heredero de una tradición francesa de los cómics,
el humor gráfico y las caricaturas. A lo largo de los años, ha
publicado caricaturas satíricas tan polémicas que definen
su línea de información. Entre ellas, están la representaciones
de Mahoma, así como ilustraciones de la policía sosteniendo
cabezas ensangrentadas de inmigrantes, monjas que se
masturban y papas usando un condón. El medio siempre ha mantenido su tradición crítica y desde
el XVIII denunciaba escándalos de todo tipo, especialmente de
la monarquía. Más recientemente, los políticos y temas
religioso eran su blanco. El medio se ha caracterizado por defender sus
publicaciones en nombre de la “libertad de expresión” y por
considerar que es más peligroso autocensurarse que
publicar. “Si nos planteamos la cuestión de si tenemos derecho a
dibujar o no a Mahoma, de si es peligroso o no hacerlo, la
cuestión que vendrá después será si podemos representar a los
musulmanes en el periódico, y después nos preguntaremos si
podemos sacar seres humanos… Y al final, no sacaremos nada más, y
el puñado de extremistas que se agitan en el mundo y en Francia
habrán ganado”, había asegurado en una entrevista con el
diario español El País. Desde el atentado que se presentó en el año 2011, Charb,
director del semanario, vivía con permanente custodia
policial, y según él, si esa era la condición para expresarse
libremente en Francia, “seremos protegidos por la policía.
Prefiero tener dos agentes a mi lado durante un tiempo, así no se
dedican a expusar gitanos”, aseguró en una ocasión. Entre las doce personas fallecidas en el tiroteo que se
registró este miércoles, figuran dos policías. Según indicó el
presindente francés, François Hollande, este “es un acto de
barbarie contra un periódico, es decir contra la expresión de
la libertad, un acto de barbarie contra periodistas que habían
mostrado que podían actuar en Francia con la libertad que la
República protege”, dijo el mandatario.