28 abril, 2017
LA OSCURA RAÍZ DEL GRITO
LA OSCURA RAÍZ DEL GRITO.
BLAS INFANTE, FEDERICO GARCÍA LORCA
Y RODOLFO GIL BENUMEYA EN TORNO AL CANTE JONDO
José Palomares
Instituto Felipe Solís
Cabra (Córdoba)
Resumen
Este artículo propone una introducción a la lectura comparada de la concepción
del flamenco y el cante jondo en la obra de tres autores: Blas Infante, Federico García
Lorca y Rodolfo Gil Benumeya.
1. Flamenco y andalucismo en Blas Infante
Blas Infante se cura en salud ya desde el comienzo: “Lo cierto es que con
dificultad se encontraría un tema más manoseado y menos estudiado que el de lo
flamenco”1
. A su estudio dedicará, pues, los Orígenes de lo flamenco y secreto del cante
jondo, texto que el de Casares nunca completó y cuya redacción suele situarse entre los
años 1929-1933. En cuatro palabras, es un libro sobre el que Infante, que nunca fue –ni
quiso ser– flamencólogo, vierte su andalucismo al hilo del flamenco.
En su expositio, que se ajusta a un esquema hegeliano, Blas Infante da una
cronología amplia y vaga para los orígenes del flamenco: “[...] desde el 2o cuarto del
1
INFANTE, B., Orígenes de lo flamenco y secreto del cante jondo [1929-1933], rec. por Manuel
Barrios, Sevilla, Junta de Andalucía-Consejería de Cultura, 1980, p. 36. Vid. CRUCES ROLDÁN, C.
(ed.), La bibliografía flamenca, a debate, Sevilla, Centro Andaluz de Flamenco, 1998.
© Servicio de Publicaciones de la Universidad de Murcia
http://revistas.um.es/flamenco
2
siglo XVI –dice– hasta el último cuarto del XVIII”2
. Y tras caracterizar a los creadores
del flamenco como “errantes”, “temerosos de un poder extraño” y “profundamente
tristes”, los identifica con los moriscos andaluces, que, a su juicio, pronto se mezclaron
con los gitanos: “Los hospitalarios gitanos errabundos, hermanos de todos los
perseguidos. Los más desgraciados hijos de Dios, que diría Borrow”3
, con lo que no
hace sino redundar, por un lado, en los rasgos árabes del cante que estudia4
y, por otro,
en la imaginada continuidad entre gitanos y moriscos
5
. Sobre esta base asienta Infante la
etimología de flamenco:
A bandadas ingresaban aquellos andaluces, los últimos descendientes de los
hombres venidos de las culturas más bellas del mundo; ahora labradores huidos (en árabe,
labrador huido o expulsado significa “felah-mengu”). ¿Comprendéis ahora por qué los
gitanos de Andalucía constituyen, en decir de los escritores, el pueblo gitano más numeroso
de la Tierra? ¿Comprendéis por qué el nombre flamenco no se ha usado en la literatura
española hasta el siglo XIX, y por qué existiendo desde entonces, no trascendió al uso
general? Un nominador arábigo tenía que ser perseguido al llegar a denunciar al grupo de
hombres, heterodoxos a la ley del Estado, que con ese nombre se amparaba.6
De ahí, sentencia Infante, que: “Sólo hacia 1850, la palabra flamenco se hace
general”7
. El notario malagueño volverá sobre esta justificación etimológica en otros
textos no menos discutibles:
Andalucía no se fue. Quedó en sus pueblos, esclavizada en su propio solar. En sus
pueblos rurales, constituidos por los moriscos sumisos de conversión anterior y lejana a
la época de las expulsiones, a los cuales correspondía ya el título de cristianos viejos;
por los moriscos que retornaron de la forzosa emigración, refugiándose en sierras y
campos. Su etnos y su ethos son inconfundibles. Fueron y son las enormes falanges de
esclavos jornaleros, de campesinos sin campos... Son los flamencos (falah-menco –
campesino expulsado). ¿Comprenden ahora todos los folkloristas, y no folkloristas,
desde Borrow hasta Machado Álvarez; desde Schudart (sic) hasta Waldo Frank, a
quienes ha venido intrigando este nombre de flamenco; todos sin excepción, perdidos en
un mar de confusiones por haber llegado a creer que este nombre árabe era el flamenco,
latino o germano, ingreso en el léxico español con acepción figurada?8
En este sentido, pueden traerse a colación unas palabras de Serafín Fanjul –
aunque sin mención expresa a Infante–:
[...] tampoco faltan las explicaciones árabes: desde el fallah manqud (‘el campesino
criticado’) que, incluso, algunos especialistas aceptan sin pestañear ni soltar la
carcajada, hasta el invento de Isidro de las Cagigas y Fermín Requena, cronista de
Antequera, del fellah mencus (‘campesino exiliado’): mencus es inexplicable por
inexistente en ár. (‘exiliado’= manfi; mankus, ‘enfermo que ha recaído; manqus,
‘disminuido’).9
En cuanto al cante jondo, Infante precisa que “hasta principios de este Siglo
Veinte, no alcanza este nombre de jondo, como equivalente de flamenco, una
aceptación general en el uso y en los escritores”10. Y apostilla: “Cante flamenco, dicen
también al cante hondo. ¿Por gitano? ¿Dónde está la prueba de que a los gitanos les
llamen flamencos”11. Esto es, el de Casares censura la asociación entre flamenquismo y
gitanería12, pero apenas incide en el binomio flamenco – cante jondo.
2. F. García Lorca y el Primer Concurso de Cante Jondo, una vez más
Como es sabido, en junio de 1922 se celebró en Granada, con motivo del
Corpus, el Primer Concurso de Cante Jondo13, presidido por don Antonio Chacón.
Dentro de la campaña publicitaria –flamenquista (Falla y Lorca) y antiflamenquista
(Ruiz Carnero y Valladar)14– que rodeó al mismo, el 19 de febrero Lorca pronunció, en
el Centro Artístico de Granada, una conferencia sobre el tema (Importancia histórica y
artística del primitivo canto andaluz llamado “cante jondo”), que amplió
posteriormente y tituló “Arquitectura del cante jondo”15. En ella, Lorca distingue –
aunque no con el énfasis de 1922– entre cante jondo y flamenco, o, lo que es lo mismo,
pureza y contaminación (Mitchell)16
Como ha señalado C. Maurer, “mientras Rueda, Rubén y otros poetas
modernistas habían situado el flamenco en la ciudad, creando pequeños «cuadros»
urbanos llenos de colorido, Lorca lo asocia [...] con un ambiente rural”18. Y son ese
ambiente y sus valores connotativos (naturalidad, tradición, pureza, colectividad...) lo
que Lorca siente desvanecerse –ya desde Impresiones y paisajes (1918)– y lo que
defiende en la Arquitectura. La pregunta sería desde cuándo. Decía Blas Infante en los
Orígenes que el término flamenco no se generaliza hasta 1850. Curiosamente, como ha
notado el propio C. Maurer en relación al Concurso de 1922:
Los organizadores pidieron a las mujeres que se vistieran en los trajes típicos de los
años 1830-1840. La «buena época» del cante jondo evocada por esos trajes era la de
Estébanez Calderón, de Mérimée, de Gautier o de Larra, época en que, supuestamente, el
cante jondo estaba en su «apogeo».19
Pero cabe añadir que la lucha también se libra entre los conceptos de realidad y
estereotipo (i. e., flamenquismo); vale decir, entre el cante primitivo, puro, y los clichés
de Malvaloca o La Lola se va a los puertos20. El contexto sociológico y literario de la
Arquitectura lorquiana es, pues, tan poliédrico como complejo, de ahí que resulten
erradas –sobre simplistas– algunas afirmaciones recientes sobre el flamenco en Lorca:
Con él [Manuel Machado], el Flamenco se hace alma del pueblo, sencillo, anónimo,
y se funde con el neopopularismo, dando lugar al nacimiento de la llamada Generación del
27, cuyos miembros beberán en la lírica populista de Manuel Machado, hermanándose dos
lenguajes alineados e idénticos: la música tan racial, tan andaluza, de don Manuel de Falla,
y la poesía enduendada, honda, de garcía (sic) Lorca, y es, entonces, cuando, en verdad, se
abre una auténtica puerta a su estimación y valorización y una cumbre de entusiasmo (con
sentido universal) del cante flamenco, con la apoyatura de casi todos los Poetas del 27 y
sus secuelas...21
Pero el Cante hondo (1912) manuelmachadiano no es el cante jondo lorquiano:
Nuestro pueblo canta coplas de Melchor de Palau, de Salvador Rueda, de Ventura
Ruiz Aguilera, de Manuel Machado y de otros, pero ¡qué diferencia tan notable entre los
versos de estos poetas y los que el pueblo crea! ¡La diferencia que hay entre una rosa de
papel y otra natural. Los poetas que hacen cantares populares enturbian las claras linfas del
verdadero corazón; y ¡cómo se nota en las coplas el ritmo seguro y feo del hombre que sabe
gramáticas! Se debe tomar del pueblo nada más que sus últimas esencias y algún que otro
trino colorista, pero nunca querer imitar fielmente sus modulaciones inefables, porque no
hacemos otra cosa que enturbiarlas. Sencillamente por educación.22
3. Las divagaciones de Rodolfo Gil Benumeya y el judaísmo de Blas Infante
Las apuntaciones de R. Gil Benumeya responden, como él mismo reconoce, a
ese desorden sistemático ganivetiano donde “no se pretende hacer definiciones, sino
sólo apuntar posibles perspectivas”23; esto es, divagaciones. A ello dedicará el capítulo
IV de su Claroscuro andaluz, titulado “Jondo y flamenco sonoro”24
.
En cuanto a la etimología, censa Benumeya:
Las teorías que la han relacionado con el árabe «jandaq», que significa barranco, o
con el hebreo «jomtob» (buen día), parecen sólo fantasías. En cambio, de la palabra
flamenco sigue sin saberse nada concreto. Unos teorizantes la hacen derivar de «felah-
mengu», arabismo dialectal que pudiera significar algo así como canto de campesino. Otros
creen que pudo proceder del hecho de que algunas de las primeras tribus de gitanos
llegados a España en el siglo XV hubiesen pasado antes por Flandes y que la fusión de la
denominación naciese de que los gitanos descollasen entre los cultivadores de este género
del cante.25
Por su parte, al hilo de la supuesta influencia hebrea en el flamenco, escribe Blas
Infante:
En un libro mío, no publicado ya por falta de editor, Orígenes del Flamenco y
secreto del cante jondo, vengo a inducir del análisis de ciertos hechos la existencia
remotísima de un textura mélica flamenquizable en Andalucía. Ya hablé de la significación
que para los hebreos tenía Tartesia y de la numerosa colonia israelita establecida en nuestro
suelo desde antes de Salomón (s. XI a. C.). Pues bien, ahora sólo diré a Vdes. que yo he
podido hermanar, y así aparecen en el apéndice de dicho libro, como una composición
unitaria, una canción del Pentateuco, notada por Indolt, con un martinete actual notado por
(continúa)
Etiquetas:
Blas Infante,
cante jondo,
Federico García Lorca,
flamenco,
Rodolfo Gil Benumeya.
11 abril, 2017
PSOE Y LA TÍTERE DE LOS BARONES DEL PSOE VUELVE A JUGAR SUCIO
El Psoe siempre trampeando y Andalucía padeciendo la telaraña de parásitismo vegetativo de los suyos. Al presentarse Susana en Madrid a la candidatura nacional, hizo un llamamiento a todos los puestos repartidos por mor del partido, con la siguiente frase: "dejad lo que estéis haciendo. Todos tenéis que venir a Madrid".
Cómo son estas criaturitas. El corporativismo y la fidelidad premiada es su único reglamento.
Polémica por una cuenta de Twitter pro Susana Díaz que utilizaba la muerte de Chacón para recabar apoyos
Quico Sallés

Más: http://www.lavanguardia.com/politica/20170410/421606129799/susana-diaz-carme-chacon.html
12 marzo, 2017
LA ARISTOCRACIA SE APODERA DEL TURISMO
Sociedades limitadas y anónimas, como Barranco S.L (Naves del Barranco, en Sevilla), City Experta, Engranajes, Casas de la Judería y un elenco importantísimo de nombres de la aristocracia andaluza, se hacen con el control del turismo y con grandes edificios de la zona centro de la ciudad. Apellidos como Ybarra o Abascal aparecen entre los favoritos.
A su vez, la nuevas reuniones acontecidas en febrero en Bruselas con el gobierno Chino, aseguran que el estado Español será un puerto seco que constituye la nueva RUTA DE LA SEDA del país oriental hacia Andalucía y Marruecos con nuevas colonizaciones empresariales incluidas.
Los derechosos e izquierdosos siempre han estado unidos. La aristocracia ha pasado del señorío de la tierra al señorío del sector terciario.
¿Qué prefieren un buen aristócrata o un buen chino?. ¿Saben que el Sevilla y el Betis ya tienen propuesta de compra de capital chino?.
City Expert
cityexpert.es/
City Expert gestiona visitors centres y puntos de información turística en algunos de los destinos turísticos más .... Avenida de la Constitución, 21B, Sevilla,.
City Expert | Facebook
https://es-la.facebook.com/CityExpertTravel/
City Expert, Sevilla. 254 Me gusta · 11 personas están hablando de esto. Somos el kilómetro 0 del turismo.
El capital privado enseña la ciudad - Diario de Sevilla
www.diariodesevilla.es/sevilla/capital-privado-ensena-ciudad_0_726...
La empresa City Expert estrena desde la Avenida una innovadora información turística que incluirá la venta de entradas para monumentos, ...
Ofertas de trabajo en CITY EXPERT - InfoJobs
www.infojobs.net/city-expert/em-i124525245380036601966450521...
Ofertas de trabajo en CITY EXPERT. Consulta la bolsa de empleo de CITY EXPERT e inscríbete en las ofertas de empleo de ... Sevilla, España; 30
empleados.
El centro de visitantes City Expert, nuevo punto de venta autorizado ...
www.20minutos.es/.../centro-visitantes-city-expert-nuevo-punto-vent...
City Expert y el Real Betis Balompié han alcanzado un acuerdo ... los visitantes de Sevilla pueden adquirir entradas en el 'visitors centre' de la ...
Etiquetas:
Andalucía parque temático,
Monopolización turistica,
Turismo
15 febrero, 2017
LA COLONIZACIÓN DE LOS RECURSOS DE ANDALUCÍA Y EL PSOE
Nuestra administración pública llena sus chalés privados y sus tablets de caprichos. Pagamos sus fórmulas políticas y nefastas publicaciones. Son simplemente bultos sospechosos que ponen un sí en tu rostro sin haberte escuchado una palabra. El partido del que hablo, - que no fue mala cuna la de Bellavista donde nace aquí- es el terror que padecemos en cada papel que movemos, cada llamada que tecleamos, cada plato que no vemos en Andalucía. Son la pura complacencia e hipocresía para esa palabra que ni ellos mismos dominan: Ciudadanía.
Aquel partido, y ya como despedida, es una cuádriga romana de incultos. Cada pata de los cuatro caballos la componen cuatro literatos malos, cuatro artistoides comprados, cuatro televisivos y cuatro empresarios. La ayuda de los periodistas (las) por descontado en los procesos de propaganda vitales. Mientras, su cuádriga se reparte para babear y filtrar en el proceso de asignación de los trabajos y proyectos que ellos mismos se reparten; pero tranquilos, previa publicación en boletín.
Amén de los amenes. Juan.
28 FEBRERO 2017 DÍA DE REIVINDICAR CONTRAMEDALLISMO Y MARCHA
Qué gracioso el fenómeno Corriente Roja por un lado y Anticapitalistas por otro. El primero son 9, y el segundo son unas veces 900000 y otras 90, pero se imbrican en todo para llegar a la cabeza del poder. Lo hicieron con el M15 y ya con la elección por internete de Pablo Iglesias han conseguido la ansiada cota de privilegios.
Convocan un gran manifestación en Sevilla el 28F para convertirlo en día “de lucha”
Da tu voto

Organizaciones sociales y colectivos agrupados en torno a las
llamadas Marchas por la Dignidad, junto con diversos sindicatos y
partidos políticos secundan la convocatoria para el próximo 28 de
febrero de una “gran manifestación” en Sevilla con el lema ‘La Andalucía
que no se resigna y lucha: a la calle el 28F’, con la que pretenden que
el Día de Andalucía que se conmemora en esa fecha se convierta en una
jornada “de lucha”.
Así
lo han expuesto representantes de los colectivos que convocan la
manifestación en el acto de presentación del cartel y el manifiesto de
la misma, que se ha celebrado este viernes a las puertas del Teatro de
la Maestranza de Sevilla. Uno de los portavoces de la organización de la
movilización, Rafael Polo, ha subrayado que los carteles de la
manifestación han sido “consensuados con una gran cantidad de
plataformas a nivel andaluz” tras una asamblea celebrada en Gilena, y
que el fin es que “el 28 de febrero no sea un día de celebración, sino
de un día de lucha”, haciéndolo “visible en las calles a través de la
movilización, como habitualmente solemos actuar en las Marchas de la
Dignidad”. Por su parte, Aurora Vargas, que también ha actuado de
portavoz ante los medios, ha explicado que la manifestación partirá
desde la estación de tren de Santa Justa a las 12,00 horas e irán a la
cabecera de la misma “los colectivos y las empresas en lucha”. El lugar
donde terminará la movilización aún está por determinar, según ha
indicado, aunque prevén que sea por el entorno de la Plaza de Toros y el
Teatro de la Maestranza. Se adhieren a la movilización los sindicatos
CGT, SAT, Ustea, CNT y Cobas, organizaciones sociales y colectivos “en
lucha” como Marea Blanca de Sevilla, Plataforma en defensa de las
Pensiones Públicas de Sevilla, Teleoperadoras en Lucha de Catsa, 112,
061 y Salud Responde, Bomberos en Lucha de Málaga, Marea Verde,
Afectadas Ley de Dependencia, Movimiento Democrático de Mujeres,
Plataforma por la Renta Básica y Proceso Constituyente, entre otras,
además de las formaciones políticas IU, PCA, CUT, Podemos, Izar y
Corriente Roja, y representantes de las ocho coordinadoras provincias de
las Marchas por la Dignidad. En el manifiesto de la movilización, que
también cuenta con la adhesión de otros colectivos como la Plataforma
Salvemos Doñana y la Plataforma 4D, se sostiene que “Andalucía está a la
cola de lo mejor y a la cabeza de lo peor en derechos y condiciones de
vida”, de forma que “los discursos de recuperación con que nos
bombardean no se sostienen ni en la calle, ni en hospitales, ni en los
colegios, ni en los centros de trabajo, ni en los barrios y pueblos de
Andalucía”.
Así
lo han expuesto representantes de los colectivos que convocan la
manifestación en el acto de presentación del cartel y el manifiesto de
la misma, que se ha celebrado este viernes a las puertas del Teatro de
la Maestranza de Sevilla. Uno de los portavoces de la organización de la
movilización, Rafael Polo, ha subrayado que los carteles de la
manifestación han sido “consensuados con una gran cantidad de
plataformas a nivel andaluz” tras una asamblea celebrada en Gilena, y
que el fin es que “el 28 de febrero no sea un día de celebración, sino
de un día de lucha”, haciéndolo “visible en las calles a través de la
movilización, como habitualmente solemos actuar en las Marchas de la
Dignidad”. Por su parte, Aurora Vargas, que también ha actuado de
portavoz ante los medios, ha explicado que la manifestación partirá
desde la estación de tren de Santa Justa a las 12,00 horas e irán a la
cabecera de la misma “los colectivos y las empresas en lucha”. El lugar
donde terminará la movilización aún está por determinar, según ha
indicado, aunque prevén que sea por el entorno de la Plaza de Toros y el
Teatro de la Maestranza. Se adhieren a la movilización los sindicatos
CGT, SAT, Ustea, CNT y Cobas, organizaciones sociales y colectivos “en
lucha” como Marea Blanca de Sevilla, Plataforma en defensa de las
Pensiones Públicas de Sevilla, Teleoperadoras en Lucha de Catsa, 112,
061 y Salud Responde, Bomberos en Lucha de Málaga, Marea Verde,
Afectadas Ley de Dependencia, Movimiento Democrático de Mujeres,
Plataforma por la Renta Básica y Proceso Constituyente, entre otras,
además de las formaciones políticas IU, PCA, CUT, Podemos, Izar y
Corriente Roja, y representantes de las ocho coordinadoras provincias de
las Marchas por la Dignidad. En el manifiesto de la movilización, que
también cuenta con la adhesión de otros colectivos como la Plataforma
Salvemos Doñana y la Plataforma 4D, se sostiene que “Andalucía está a la
cola de lo mejor y a la cabeza de lo peor en derechos y condiciones de
vida”, de forma que “los discursos de recuperación con que nos
bombardean no se sostienen ni en la calle, ni en hospitales, ni en los
colegios, ni en los centros de trabajo, ni en los barrios y pueblos de
Andalucía”.
“No hay nada que celebrar”, afirma el manifiesto, que critica también
“torpes e irresponsables maniobras del Gobierno de Susana Díaz en la
gestión de la sanidad y la educación y del resto de servicios públicos”
para “abaratar costes para cumplir con sus padrinos de Madrid y de
Bruselas”. Así las cosas, concluyen incidiendo en que “el 28F no es un
día de fiesta, es un día de lucha”.
Leer mas en Europa Press Andalucia
Etiquetas:
28 f 2017,
CGT,
CNT,
Contramedallas,
Dia institucional andalucia,
Marchas Dignidad,
Pc
02 febrero, 2017
I ENCUENTRO ANDALUZ DE LAICISMO
Jerez albergará en febrero el I Encuentro Andaluz sobre Laicismo
El
Centro de Estudios Históricos de Andalucía promueve la organización en
Jerez de un encuentro sobre laicismo el próximo mes de febrero, en el
que se debatirá el laicismo en la educación, las identidades, las
inmatriculaciones o la exención del pago de impuestos de la Iglesia,
entre otras cuestiones.
El Centro de Estudios Históricos de
Andalucía (CEHA) está detrás del I Encuentro Andaluz de Laicismo, con el
que se pretende poner en común experiencias a tal efecto y el
establecimiento de una coordinadora andaluza que dinamice campañas y
propuestas. Se celebrará el sábado 4 febrero de 2017 en Jerez.
El CEHA subraya en un comunicado
remitido a DIARIO Bahía de Cádiz que se trata del primer foro de estas
características en la región y que responde “a un profundo respeto a la
libertad sobre el credo religioso, y a los mandatos que una sociedad
democrática demanda”. “Defendemos que las instituciones públicas no
tengan ningún credo religioso y que el papel de todas las instituciones
religiosas sea más solidario y cooperante con el interés público, de
acuerdo a los tiempos que vivimos, sin perjudicar a ninguna confesión”,
agrega.
Para el Centro de Estudios Históricos de
Andalucía “es fundamental un escenario de un respeto permanente entre
los ámbitos religiosos y democráticos y no dar pie a una confusión
existente entre las instituciones religiosas y el Estado, actualmente
existente través de todas sus administraciones y servicios”. Y no sólo
porque así lo reconoce tácitamente la Constitución de 1978, “sino porque
la autonomía de las partes es básica para el progreso social”. La
religión, se insiste, “es un derecho asumido por una voluntad individual
en respuesta a una creencia trascendente, al mismo tiempo que es
fundamental el respeto al no creyente, y al que profesa indistintamente
una u otra fe”.
Esta asociación sociocultural ha
solicitado al Consistorio jerezano la cesión de una sala para el evento.
Entre los temas a tratar se encuentran cuestiones relativas al laicismo
y las identidades, el Concordato con la Santa Sede, las exenciones que
este representa, la carga de impagos en IBI que supone para los
municipios, las inmatriculaciones así el laicismo en las escuelas, las
cárceles, el ejército y las universidades. En esta línea y según los
datos aportados por el propio Ayuntamiento de Jerez en la respuesta a
una pregunta ejecutada en un pasado pleno municipal, la Iglesia Católica
y otras confesiones religiosas poseen unos 160 inmuebles en la
localidad, exentos del pago de unos 400.000 euros anuales en concepto de
impuestos.
Al encuentro se espera que asistan
invitados y representantes de la plataforma estatal de
inmatriculaciones, del Grupo de Laicismo (entre ellos cristianos
laicos), de la Red de Municipios por un Estado Laico, del Observatorio
del Laicismo y de la Laicidad, así como distintos grupos de trabajo que
desde IU, Podemos y otros grupos de carácter progresista a lo largo y
ancho de la geografía andaluza.
Fuente: Nota prensa CEHA.
25 enero, 2017
EL OCASO DE LA POLÍTICA: LAS NUEVAS PUERTAS DEL SITUACIONISMO
La política en su ocaso, acerca de un libro de Emmanuel Rodríguez
Enviado por anonerror (no verificado) en Sáb, 14/01/2017 - 10:29
JH [Colectivo Germinal]
Por eso es quizás interesante poder
dividir este texto en partes que toquen lo que creemos constituyen los
aspectos más importantes.
A) En primer lugar
aconteció lo sorprendente, el 15M como descarga eléctrica, como pandemia
que asaltó ciudades y fronteras con su contagio viral, la semilla
germinó al contacto de miles de cuerpos que rompieron su aislamiento.
Como dice el mismo Emmanuel, el acontecimiento fue imprevisible, su
letra no estaba escrita en los acontecimientos anteriores. Compartimos
estas reflexiones del autor que van en la línea de lo que Bordiga
llamaba ionización social. La revolución es un
auténtico seísmo social que llega de manera imprevista, lo que se
encuentra separado (e idiotizado) en los tiempos normales (partículas
fragmentadas que se dan entre sí la espalda) se transforma, en una
inmensa convergencia espontánea, durante los tiempos concentrados de
revuelta, rebelión y revolución. Un germen de eso fue lo que vivimos en
el año 2011, desde Tahrir al 15M, desde Siria a Estados Unidos… Esa
descarga eléctrica, que forma la comunidad de lucha contra el capital y
el Estado, expresada en todo fermento revolucionario, es lo que
posibilita pensar la posibilidad del comunismo como un movimiento real
que supera las condiciones existentes. El comunismo no es un movimiento
ideal e ilustrado sino que surge de los antagonismos sociales que se
determinan en el suelo del conflicto social y de las determinaciones
que, dicho antagonismo, impelen a romper y superar las separaciones que
caracterizan la sociedad del capital. Las revoluciones no son obra de
minorías ilustradas sino de los movimientos telúricos de las inmensas
mayorías sociales, del proletariado que se constituye en clase, las
revoluciones no se crean desde minorías previas de vanguardia, se
dirigen desde la misma clase que se constituye en Partido. Si bien
Emmanuel lee de manera correcta la primera parte de nuestro argumento no
lo hace con sus consecuencias y determinaciones programáticas
ulteriores, veremos que esto es normal debido a la ausencia de una
perspectiva programática de tipo revolucionario y comunista por parte
suya. De esta manera tiene una dificultad (común al activismo de
izquierdas español más radical) en leer y analizar el carácter irregular
de toda lucha de clases en la sociedad del capital que no sea capaz de
transcrecer en un sentido revolucionario y sobre todo destruir las
categorías centrales del capital como relación social (el dinero, la
mercancía, el Estado, la democracia…). La irregularidad es consustancial
a la reproducción atomizada del dominio del capital, éste encuentra su
nodo central en la subsunción del trabajo en el capital, a diferencia de
las perspectivas gramscianas, tan de moda en la actualidad, que hacen
de la hegemonía del capital algo voluntaristas y extraeconómico dominado
por los aparatos comunicativos y educativos de la burguesía. En el
momento en que refluye la ionización social resurge la inercia social a
la atomización social. Pero eso no tiene que ser una condena de Sísifo,
una tormentosa piedra con la que cargar siempre, la revolución (como
bien vislumbraba Marx) es un topo que elabora de modo subterráneo para
poder emerger con más fuerza y determinación en el futuro (es lo que ha
hecho en numerosas ocasiones en el pasado) y es a dicha convergencia
asintótica a la que tenemos que prepararnos los comunistas. Hay que
recordar siempre las últimas palabras de Rosa Luxemburgo: «La revolución
fue, es y será».
B) Esta lectura es la
que lastra en análisis ulterior de Emmanuel Rodríguez que en realidad es
común al llamado momento electoral. La incapacidad de entender lo
inercial del reflujo tras un momento de ascenso y creación social como
fue el 15M. La apología de lo social se convirtió en su contrario, la
apología de la autonomía de lo político e implicó la disolución de buena
parte de “los movimientos sociales y de la izquierda radical” en el
fenómeno Podemos. Emmanuel realiza de ello un análisis periodístico,
documentado en los hechos acaecidos, utilizando una metáfora para ello:
“el techo de cristal” de los movimientos. La imposibilidad de instituir
un poder constituyente desde lo social llevó a buscar instituirlo desde
el asalto institucional. Como hemos visto en la parte anterior de
nuestro texto, este límite se debe a la incapacidad de entender el
carácter irregular de la lucha por el comunismo en la sociedad del
capital y, en última ratio, en la ausencia de una perspectiva de clase
por parte no sólo del autor sino del conjunto de la izquierda y la
extrema izquierda española (cuando hablamos de perspectiva de clase,
como quedará claro en las notas posteriores, no estamos defendiendo una
perspectiva sociológica de ésta). En realidad esta parte del libro
pierde potencia crítica en relación a otras partes (como no podía ser
menos) debido a que la idea del asalto institucional por parte de los
movimientos sociales es común a todo el espectro de la izquierda
“radical” española y no sólo al núcleo fundador de Podemos. En esta
perspectiva, se encontró también tras el 15M la corriente autónoma,
vinculada a la librería madrileña Traficantes de Sueños, en la que
milita el autor desde hace lustros. La contraposición entre política
estatal y municipalismo es una polarización muy frágil como demuestran
los ejemplos de Ahora Madrid o de Barcelona en Comú. En última
instancia, y como indicábamos al inicio de este punto, esta fragilidad
es un límite colectivo, la del autor y su corriente de referencia, el
movimiento autónomo madrileño, una corriente que realizó históricamente
una apología del crecimiento endógeno de lo social y de los movimientos
sociales (pensamos por ejemplo a la experiencia de Lucha Autónoma), como
contraposición institucional pero sin referencias programáticas, como
si la forma de lo social constituye una garantía en sí misma. Y, sin
embargo, la revolución no es una cuestión de formas sino de contenidos.
Este vacío programático se convierte con el paso del tiempo en lo
contrario, en la necesidad de una intervención política en las
instituciones desde los movimientos. Una trayectoria muy influenciada
por la misma evolución de la autonomía italiana y por referentes como
Antonio Negri.
C) Podemos es criticado
justamente como un modelo centralista, jacobino, pragmático y
populista. La máxima expresión de esto fue el modelo que emergió en
Vistalegre I donde el Secretario General tenía más poder formal que un
Secretario General del PCUS (Pablo Iglesias podía nombrar a su dirección
ejecutiva de confianza y, sin embargo, la formalidad de organismos fue
mantenida incluso en los tiempos del PCUS de Stalin, como para su
desgracia descubrió Beria cuando fue purgado por el resto de la
dirección rusa en la batalla de poder que emprendió contra él Kruschev).
Ahora bien, y como decíamos anteriormente, la solución no se encuentra
en un terreno formal, no se trata de oponer un modelo más federal o de
control de los círculos (como en su día realizó Izquierda
Anticapitalistas) o municipalista (como realiza el autor) porque el
problema es de sustancia, es de contenidos, se encuentra en la misma
idea del asalto institucional, que conlleva el sometimiento a una lógica
estatal que no controlan sus fautores. Como dijimos en su día ¿Quién asalta a quién?
Es la función institucional, de gestión del capital, quien determina a
quien ocupa el cargo y no al contrario, lo que deriva de la lógica
impersonal y abstracta del dominio del capital. Uno, bajo una sociedad
donde reina el flujo permanente de mercancías, no puede ocupar un cargo
estatal y hacer que estas no fluyan, y en esto consiste en buena medida
el dominio del capital y con él el desastre catastrófico al que somos
abocados permanentemente como especie.
Emmanuel en su libro critica con especial esmero al llamado sector errejonista por su reducción de la realidad del cambio a una política de discurso y de marketing electoral. Obviamente no nos podemos encontrar más alejados de esta visión profundamente postmoderna de la realidad social[1],
pero nos oponemos por principio a legitimar un mal menor. Además dentro
de Podemos ¿quién sería el mal menor? ¿Pablo Iglesias y su cultura y
praxis inspirada claramente en los viejos partidos comunistas de
estalinista memoria? o ¿Anticapitalistas y su subalternidad continua a
los aparatos de Podemos, vinculados a Pablo Iglesias, y, por ende, a la
institucionalidad estatal y electoral?
E) En el libro de
Emmanuel es permanente su análisis acerca de las clases medias. Ahora
bien ese análisis es muy confuso, a veces parece estar hablando desde un
enfoque sociológico pero de carácter distributivo, por el cual serían
clases medias las franjas de la sociedad que ganan entre 21.000 y 60.000
euros anuales, que tienen un determinado estatus social, capital
cultural y académico y un determinado nivel de consumo. Sin embargo, en
otras partes del libro, y en un artículo reciente[2],
da un carácter más ideológico de la clase media, diferenciándola de la
pequeña burguesía mercantil y propietaria, las clases medias serían el
efecto del Estado y la negación de la clase, y en este sentido suponen
la realización del Estado burgués ideal, sin antagonismos y fracturas
sociales que le atraviesen, la clase media viene a ser de este modo el
pueblo del Estado, despolitizado pero alimentado, vestido y protegido
por éste. Esta perspectiva histórica y subjetiva, que defiende Emmanuel
en el artículo citado, es más afín a la que podemos defender nosotros.
Ahora bien, aún no explica adecuadamente, en nuestra
opinión, cómo la clase media no es el efecto sólo del Estado sino de la
misma naturaleza mercantil y fetichista de la dinámica del capital, que
atomiza y fragmenta la sociedad, disolviendo las relaciones sociales en
efectos del movimiento del capital percibido como una cosa. En nuestro
enfoque, la clase media es la negación de la clase por parte del
capital, es una expresión de la representación del trabajo dentro del
capital que caracteriza a la socialdemocracia como partido histórico. Y
es que el trabajo, como explicaba Marx, no sólo no está en contradicción
con el capital sino que es su esencia, su permanente sustancia, quien
está en contradicción es el trabajador en cuanto ser humano vampirizado
permanentemente por parte del capital[3].
La relación de esta perspectiva con el marxismo dominante en la II y
III Internacional por parte de Emmanuel es correcta, así como la
descripción del marxismo oficial como Lassalliano (enemigo acérrimo de
la perspectiva de Marx como se puede comprobar en su Crítica al Programa de Gotha).
Ahora lo que está completamente ausente en Emmanuel es una perspectiva
comunista, que parte del movimiento real que supera las condiciones
concretas existentes, las ausencias programáticas y teóricas lastran
decisivamente las reflexiones, a veces interesantes y estimulantes que
puede realizar el autor. El comunismo como posibilidad concreta nace del
antagonismo social inscrito en la relación fundante de nuestras
sociedades, la relación entre capital y trabajo, en este sentido el
proletariado se enfrenta al capital no en cuanto representante del
trabajo sino en cuanto que su condición humana se ve enajenada,
fragmentada, violentada permanentemente por parte de la dinámica
abstracta e impersonal del capital. Esta realidad permanente e
invariante de la relación capital-trabajo es la que vuelve actual
siempre la posibilidad de que el proletariado se constituya en clase y,
por ende, en partido que lucha por afirmar su fuerza y el comunismo.
De ahí lo falso de todas las teorías
innovadoras y modernizadoras que pretenden hablar de la desaparición del
proletariado, éste sólo puede desaparecer (positivamente) en el
comunismo, a partir de su lucha consciente por la abolición de todas las
clases sociales. En el capitalismo, la relación entre capital-trabajo
no es contingente sino fundante y, por ende, amenaza siempre con
aparecer y con ello la misma posibilidad del comunismo. Éste junto a la
revolución no supone la ficción de una gran ordalía, como sostiene
Emmanuel, producto de un pensamiento ilustrado, sino que supone un
eterno-retorno mientras sigamos sometidos al reino del capital. Sus
continuos e irregulares estallidos exigen, como decíamos al inicio de
este texto, el encuentro de los comunistas como parte orgánica de la
misma clase (no como la conciencia externa de kautskyana-leniana
memoria).
F) Emmanuel reconoce la
tendencia a la descomposición de la sociedad de las clases medias y en
la parte final a partir de la referencia al libro de Corsino Vela[4],
pero debido a los límites anteriormente indicados no explica su
carácter irreversible debido al agotamiento de la sustancia del capital
(un valor hinchado de valor alimentado de trabajo abstracto). Un límite
vinculado en última instancia a la no comprensión del capital como una
relación social reproducida permanentemente por un sujeto, el
proletariado, que en este sentido puede permanentemente ponerlo en
cuestión y que de hecho lo ha cuestionado en numerosas ocasiones en
diferentes momentos insurreccionales. Esta ausencia es lo que explica el
vacío programático de la última parte de su trabajo, la parte más
propositiva y política (nos referimos al «Prólogo a un debate
estratégico»). Emmanuel critica el tacticismo de Podemos para
defender una visión estratégica, pero que se encuentra totalmente
separada de una relación con una teoría emancipatoria y con los
principios y fines del comunismo. De este modo no existe una visión
programática que es la brújula estratégica que permite unir los
principios y fines de la sociedad a la que aspiramos con las necesidades
tácticas que emergen permanentemente ante las novedades que irrumpen en
lo social[5].
Esta ausencia es decisiva porque limita el terreno de la reflexión del
autor de un modo determinante. A veces pueden emerger, por aquí o por
allá, críticas a las visiones ciudadanistas, democráticas, estatistas,
de clase media… Pero en su sustancia las ausencias programáticas y de
fines de Emmanuel Rodríguez hace que esa perspectiva en realidad sea
invariante. En última instancia, el desplazar la cuestión de la
revolución (y por ende del comunismo) al terreno de lo mitológico y lo
imposible hace que las únicas realidades con las que puede trabajar el
autor son las del capital en sus diferentes metamorfosis: el dinero
(renta básica), la democracia, el Estado, el mercado, la ciudadanía, los
partidos, los sindicatos… Tertium non datur: comunismo o no
comunismo (como dice clásicamente la izquierda comunista italiana).
Realiza de este modo una crítica de izquierdas del reformismo de
Podemos, a veces interesante en sus reflexiones, pero siempre desde una
perspectiva igualmente socialdemócrata en sus fundamentos, una
socialdemocracia que trata de reproponer paradójicamente (por las
críticas que en otros lugares realiza a Lassalle) el modelo de la
socialdemocracia alemana o al PCI italiano, un movimiento social
organizado como contrapoder social[6]
y que desde allí de un asalto a las instituciones, ya que sólo así
podrán ser definitivamente maleables (con lo que el Estado vuelve
nuevamente a convertirse en una cosa que puede ser conquistada y no
destruida, como pensaba Marx, al analizar el Estado, al igual que el
capital, como una relación social).
Como comentábamos al inicio de este
ensayo esperamos haber logrado, a partir de lo estimulante de algunos de
los temas planteados por el libro y a partir de los nudos que se han
desplegado en esta y otras regiones del globo en los últimos años,
esclarecer los porqués de la necesaria lucha por una humanidad mejor,
por el comunismo, y es que mucho más allá de lo contingente de la
realidad nacional de Podemos, lo que se encuentra en su ocaso no es sólo
la clase media, es el capital y su política, y amenaza con llevarnos
por delante. Es demasiado lo que está en juego como para enredarse en
las peleas de camarillas y familias cuyo objetivo es gestionar un barco a
la deriva, el capital.
Madrid, 7 de enero de 2017JH, Miembro del Colectivo Germinal
* * *
[1] Véase al respecto nuestra crítica a Laclau http://colectivogerminal.org/podemos-en-principio-fue-el-verbo-ii/[2] Véase La clase media es el Estado, en Viento Sur nº 149.
[3] Nos remitimos de cara a este análisis a las elaboraciones del Grupo Comunista Internacionalista (GCI) en numerosos textos, véase entre otros: El leninismo contra la revolución, Comunismo nº55, noviembre 2006, Contra el trabajo, Comunismo nº12, febrero de 1983 o ¿Proletario Yo? Contribución a una definición del proletariado, Comunismo nº 57, febrero 2008.
[4] Véase al respecto la recensión que hemos realizado a este interesante y estimulante libro http://colectivogerminal.org/703-2
[5] Sobre esta parte véase nuestra reflexión http://colectivogerminal.org/porque-fueron-subversivas-somos-el-pasado-de-nuestro-ser-i/ Estamos preparando una segunda parte de este artículo.
[6] De este modo se realiza además una fetichización de los “movimientos sociales” como hemos criticado en otro artículo http://colectivogerminal.org/2016/10/09/los-movimientos-sociales-fantasia-realidad/
Enlaces relacionados / Fuente:
http://colectivogerminal.org/2017/01/13/la-politica-en-su-ocaso/
REPRESIÓN ECONÓMICA TOTALITARIA
Represión económica
Enviado por anonerror (no verificado) en Vie, 06/01/2017 - 22:02
Hay mucho escrito sobre la represión
policíaca del Estado pero en lo relativo a la represión económica
estamos todavía casi en blanco.
La represión se alimenta del miedo.
Generalmente, del miedo a ser atacadas, torturadas, enjauladas… La
represión económica se alimenta concretamente del miedo a la escasez. Y
no hay que desdeñar el poder paralizante de este miedo en sociedades
capitalistas occidentales como la nuestra, mal criadas durante décadas
en la banalización del consumo y la acumulación espectacular de la
mercancía. La amenaza de la escasez es mucho más aterradora para quienes
hemos atravesado estos espejismos de abundancia o, más bien, hemos sido
atravesados por ellos[1].
No es de extrañar, pues, esta tendencia reciente a la agudización de la represión económica, que el Estado español ha cronificado con la conversión de tipos penales en tipos administrativos de la “ley mordaza”[2].
Lo primero que nos dice este cambio de penas por multas es que la
represión económica funciona por lo menos igual que otras clases de
represión, cuando no mejor. Ningún Estado modifica una táctica represiva
sin asegurarse de que cumple con eficacia sus objetivos, que son
principalmente dos: disuadir y distraer. Disuadir al mayor número
posible de personas de que se asocien y organicen para luchar contra él.
Distraer a las Asociaciones Libres de su actividad normal. Las
Asociaciones Libres están dilapidando recursos materiales y miles de
horas de militancia en la consecución de fondos para el pago de multas,
fianzas, etc. Peor aún: no sólo pierden el tiempo en una actividad
defensiva que les distrae de su actividad normal sino que el fruto de
esta actividad revierte directamente en el reforzamiento del enemigo, el
Estado, que recauda por esta vía del pago “voluntario” o por la vía
ejecutiva de embargos millones de euros. El beneficio es aún mayor si se
restan de la cuenta de pérdidas y ganancias del Estado los gastos de
manutención por recluso que éste deja de soportar cada vez que un
ingreso en prisión se conmuta por una multa[3].
En resumen, la represión económica
disuade y distrae pero además fortalece al Estado, que extrae de ella un
beneficio con el que financia más equipamientos, sueldos e
infraestructuras represivas. Sólo por esto, un estudio de la represión
económica que hemos postergado durante demasiado tiempo era acuciante.
Pero hay más. La resistencia a la represión económica estatal, tan poco
explorada, está llena de posibilidades. El violento latrocinio estatal
está resquebrajando esa imagen mitológica del Estado como organización
depositaria del bien público, ocasionando que cada vez más personas se
deslicen de un sentirse legitimadas a eludir el pago de multas a un
sentirse legitimadas a eludir el pago de impuestos. Los actos legítimos
de desobediencia económica se afianzan además por el descubrimiento de
nuevas formas de resistencia. Muchas personas que se quedaron en la
ruina, sin nada, y están aplastadas por deudas que nunca podrán pagar
han descubierto fortuitamente la “insolvencia”, lo más parecido a la
invulnerabilidad contra la represión económica. La mayor ventaja de una
ruina sobrevenida accidentalmente (es decir, por el expolio depredador
de bancos, Estado, etc.) es que la siguiente ruina ya no nos cogerá por
sorpresa, incluso se puede programar. La programación de la ruina, que
en el argot legal se conoce como “insolvencia punible”, es una táctica
de elusión de pagos a acreedores que los usurpadores de los medios de
producción y las plusvalías llevan practicando siglos[4]. Las Asociaciones Libres están empezando a incorporarlas ahora en su arsenal para sus propios fines de clase revolucionaria[5].

Y aquí es donde la cosa se pone
interesante. Las Asociaciones Libres están precipitando la insolvencia
de sus asociadas mediante la titularización societaria de propiedades
particulares, usando personas jurídicas instrumentales como Asociaciones
o Cooperativas. Pero lo que comienza como un mero cambio de titularidad
de la propiedad se convierte a menudo en un cambio real de régimen de
propiedad. Las Asociaciones libres no se conforman con una titularidad
colectiva que no es más que el disfraz de una propiedad privada sino
que, ya puestas en faena, se atreven a ensayar usos distintos de la
propiedad (colectivistas, comunistas, comunalistas, etc.) Estos
experimentos con el régimen de propiedad no se inician sólo por un
cambio circunstancial de la titularidad. Las Asociaciones traen ya un
rodaje previo en el uso compartido de comida, ropa, libros, etc, a
través de redes de apoyo mutuo. Y este entrenamiento en la
colectivización de objetos de consumo ha generado la confianza necesaria
para dar el paso siguiente a la colectivización de medios de
producción. Es todo un proceso. Y no sólo operativo, también narrativo.
La miseria ha espoleado el debate sobre las causas y los agentes de la
miseria. La represión económica del Estado y las crisis inducidas
cíclicamente por el capitalismo transnacional han provocado un cambio de
perspectiva, una comprensión menos resignada de los mecanismos de
dominación. Como en todo proceso revolucionario, es difícil decir cuándo
se está haciendo “teoría de la práctica” o “práctica de la teoría”. Por
ejemplo, se subvierten las relaciones de propiedad casi al tiempo que
se explica la necesidad de subvertirlas. Los ejercicios prácticos con la
insolvencia programada o con la okupación llevan a un mejor
discernimiento teórico de conceptos como “titularidad” y “uso”. Cuando
hablamos de propiedad privada o propiedad colectiva, ya no nos referimos
a la titularidad, ese artificio estatal[6],
sino al uso que las personas y colectivos hacemos de ella. Puede haber
propiedades de titularidad privada y uso completamente colectivizado y
al revés.
Estos procesos de transformación
colectiva, esta práctica revolucionaria entrelazándose con su teoría,
rompen los esquemas de una represión económica diseñada para atemorizar a
individuos considerados como propietarios privados de bienes de consumo
y de medios de producción. En tanto que propietarios privados, el
Estado nos puede atacar secuencialmente, de uno en uno, depositando
multas y notificaciones de embargo en cada buzón. Pero los ataques
económicos contra una Comunidad tienen que enmarcarse ya necesariamente
en actos de guerra[7],
sin careta, y estas son situaciones que el Estado procura evitar dentro
de sus fronteras porque la guerra a cara descubierta destruye esa
imagen sagrada de institución cuya existencia es apriorística, está
fuera de toda discusión. El eterno antagonismo entre el principio de no
delegación de las Asociaciones Libres y el principio de autoridad
representativa del Estado se desvela en los conflictos comunitarios,
momentos en que su misma razón de ser queda expuesta al escrutinio
público y, por lo tanto, momentos de máxima vulnerabilidad. Para
sobrevivir, el Estado tiene que impedir a toda costa el proceso por el
que se hace evidente su inutilidad: la unión libre asociacionista. En
otras palabras, tiene que recurrir constantemente a la división,
empezando por la división de La Tierra en parcelas numeradas y separadas
por cercas[8].
Una propiedad cerrada modela una mentalidad cerrada. La mentalidad de
propietario privado es individualista, desconfiada, nerviosa. Su
supervivencia no depende de las relaciones sociales solidarias sino de
la acumulación de bienes de consumo y medios de producción. Por eso
tiende a acaparar y a estar en estado permanente de alerta, puesto que
los demás son competidores, intrusos o ladrones en potencia. Sin
embargo, los terrores nocturnos a la escasez desaparecen cuando el
propietario privado, individuo reprimido y aislado, pasa a ser un
individuo libremente asociado, un “copropietario” que cuenta con el
respaldo solidario de su Red de Apoyo, su Cooperativa, su Comuna, etc.
El cambio en las relaciones de propiedad afecta directamente a las
relaciones de producción, por estar ambas íntimamente ligadas. La
jerarquía empresarial es intrínseca a la propiedad privada de los medios
de producción. Pero a la propiedad colectiva de los medios de
producción le corresponde una toma de decisiones colectiva: la Asamblea.
En conclusión, urge encarar la lucha
contra la represión económica por las dos razones apuntadas: Primero, es
un tipo de represión que está dando excelentes resultados al Estado y
que se está intensificando en las sociedades del “primer mundo”, donde
el capitalismo nos explota a través del consumismo tanto o más que a
través del productivismo. Segundo, la resistencia está llena de
posibilidades; ofrece nuevas técnicas como la insolvencia programada, la
constitución de sociedades instrumentales, la insumisión fiscal, etc., y
tiene un gran potencial para subvertir las relaciones capitalistas de
producción y propiedad. Si la propiedad privada modela un cerebro de
propietario jerárquico, egoísta e insaciable, la propiedad comunal puede
modelar un cerebro de propietario libertario, solidario y satisfecho.
Aparte de estas dos importantes razones
añadiremos una ventaja complementaria: Las técnicas de resistencia a la
represión económica están mucho menos penadas que las técnicas de
resistencia a la represión policiaca porque los tipos delictivos en que
se incurre son propios de la clase empresarial y política, no de la
clase obrera. Falsificación de documento mercantil, alzamiento de
bienes, apropiación indebida, insolvencia punible, fraude fiscal… El
Estado no puede endurecer la persecución o las penas de estos tipos
delictivos porque estaría perjudicando los intereses de clase que
defiende. Esta es la causa, por ejemplo, de que los mecanismos de
inspección fiscal sean tan deficientes. En realidad, el 90% de los
ingresos de Hacienda por el IRPF provienen de las rentas de los
trabajadores que son detraídas directamente de sus salarios por una
clase empresarial que actúa de recaudadora de impuestos del Estado.
Es obvio que la represión del Estado se
opera en connivencia con una clase empresarial que requiere los
servicios de seguridad que éste le provee para protegerse de los
amotinamientos de la masa esclava asalariada[9].
En lo que atañe exclusivamente a la economía, por no desviarnos del
tema del artículo, podemos hablar entonces de una opresión económica que
englobaría a la represión estatal y la explotación empresarial y que se
manifiesta en forma de impuestos, multas, embargos, desalojos,
inspecciones, usurpación de medios de producción, apropiación de
plusvalías, paro, emisión y distribución de moneda fiat (obligatoria),
etc., etc.
Esta opresión económica que sentimos en
el pecho y nos dificulta la respiración es el síntoma inconfundible del
capitalismo. Es cierto que el capitalismo ha infectado todo el tejido
social y, por lo tanto, tiene que ser combatido en todos los ámbitos
imaginables de la vida: pedagógico, psicológico, filosófico, erótico,
marcial, sanitario, ético, artístico… Pero no es menos cierto que la
lucha en el ámbito económico es tan importante como las anteriores,
probablemente más, porque al fin y al cabo el capitalismo es una
enfermedad que irradia desde la economía. Peor aún, el capitalismo es un
sistema económico que lo ensucia todo de economía mediante un proceso
llamado “mercantilización”: el amor, el juego, la sonrisa de un niño, un
trago de agua, la tierra, un atardecer… Cualquier cosa. Pero barrer el
capitalismo de la escuela y del consultorio médico es como quitar
chapapote de las playas y de las alas de las gaviotas: un voluntarismo
inútil si no se va a la causa del vertido. En otras palabras, no vale de
nada desmercantilizar la educación o la sanidad si no
desmercantilizamos también la economía. El capitalismo es ante todo un
sistema económico, luego hay que poner otro sistema económico en su
lugar. Y esto requiere conocimientos económicos, estrategias económicas,
instrumentos económicos.
A esta lucha específica en el ámbito de
la economía para combatir el capitalismo -en sus dos vertientes estatal y
empresarial- la hemos llamado “acción económica”. La acción económica
es una acción directa, sin árbitros, de clase revolucionaria. Las
Asociaciones anarcosindicalistas, por ejemplo, llevan siglo y medio de
experiencia en acción económica. Sus métodos de lucha tradicionales -la
huelga, el boicot, el sabotaje- están expresamente pensados para atacar a
los núcleos de la economía: la producción, la distribución y el
consumo. Sus objetivos no pueden ser más económicos: subida del precio
del trabajo, control de los procesos productivos y la gestión
administrativa… Eso, en primera instancia. En segunda instancia, la
reapropiación de los medios de producción y de lo producido. Y siempre
con un fin último en la cabeza: el comunismo libertario, un sistema
económico alternativo al capitalismo. Lo chocante es que ni siquiera el
anarcosindicalismo, cuyo carácter es eminentemente económico y donde
son frecuentísimas las alusiones a la “acción directa”, la “acción
sindical” o la “acción social”, tiene un apartado en sus textos
reservado a la “acción económica”. La omisión es demasiado llamativa
como para ignorarla. No es momento de entrar en las causas del lapsus
pero es inevitable lamentar una de las consecuencias: nos tememos que
una de las razones por las que casi nadie cae en la importancia de una
“acción económica” es que no hay un término coloquial o técnico para
referirse a ella. Así, aunque no descubrimos nada nuevo con esto de la
“acción económica”, pensamos que el solo hecho de ponerle nombre y
explicarla mínimamente puede suponer un avance en la lucha por la
emancipación. Y en esas estamos. En próximas entregas, si el tiempo y la
autoridad lo permiten, entraremos con más detalle en casos concretos de
acción económica.
[1]
Muchas de las trabajadoras que se despertaron arruinadas en la crisis
del 2008 tienen tan reciente aquel sueño de clases medias que todavía lo
confunden con un recuerdo real. Tienen miedo de perder lo poco que les
resta de lo que nunca fue suyo. El Estado es plenamente consciente de
que un número muy significativo de personas implicadas en el 15M
provienen de ese espectro social muy vulnerable todavía a la represión
económica.
[2]
Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de protección de la seguridad
ciudadana. Esta reforma legislativa elimina las faltas que se regulaban
en el Libro III del Código Penal anterior y las transforma casi
íntegramente en infracciones administrativas.
[3]
Esto no quiere decir que se reduzca el número de secuestros legales
anuales. Sólo quiere decir que cada vez que una pena se conmuta por una
multa el Estado gana por dos conceptos: lo que ingresa y lo que deja de
gastar por ese recluso en particular.
[4]
Las quiebras empresariales fraudulentas son, por ejemplo, operaciones
habituales para eludir el pago de indemnizaciones a las trabajadoras.
[5]
El concepto “clase revolucionaria” merece un artículo aparte. Baste
decir aquí que no nos plegamos a las categorías tradicionales. No
discutimos, por ejemplo, que desde una perspectiva economicista exista
una clase social con unas características muy determinadas denominada
“proletariado”. Discutimos que esta clase social sea un sujeto
revolucionario, como esperaban los socialistas del siglo XIX. Digamos
que la “clase revolucionaria” es una clase social consciente, coherente y
alevosa, que se resiste a ser catalogada como un objeto (y no sólo de
estudio) por doctrinas económicas, políticas, sociológicas, etc.
Entendemos, pues, como “clase revolucionaria” a aquella que, con
independencia de otras taxonomías más clásicas, aplica en su vida los
principios de libre asociación y no delegación como método para
construir una nueva sociedad basada en los principios de libre
asociación y no delegación.
[6]
La concesión de títulos de propiedad es una usurpación más del Estado,
que se ha arrogado la capacidad de enajenar el territorio sobre el que
ejerce el monopolio de la violencia.
[7]
Las agresiones económicas más habituales del Estado en escenarios de
guerra son el saqueo, la expropiación de tierras, el expolio de
recursos, la mano de obra esclava, etc.
[8] Otro ejemplo milenario de división desde el poder sería la operada para enfrentar a hombres y mujeres. “Descubrimos
que las jerarquías sexuales siempre están al servicio de un proyecto de
dominación que sólo puede sustentarse a sí mismo a través de la
división, constantemente renovada, de aquéllos a quienes intenta
gobernar.” La cita está extraída del libro de Silvia Federici
“Calibán y la bruja (mujeres, cuerpo y acumulación originaria)” y es
especialmente oportuna por el contexto en que se ubica, una expropiación
masiva de tierras comunales por parte del Estado de Nigeria pactada con
el FMI y el Banco Mundial en los años 80 del siglo XX: “En Nigeria
comprendí que la lucha contra el ajuste estructural formaba parte de una
larga lucha contra la privatización y el “cercamiento”, no sólo de las
tierras comunales sino también de las relaciones sociales, que data de
los orígenes del capitalismo en Europa y América en el siglo XVI”.
[9]
Uno de los grandes logros propagandísticos del capitalismo es haber
esparcido con éxito el bulo de la abolición de la esclavitud. La
esclavitud es una forma clásica de explotación laboral que en su
desenvolvimiento histórico estrictamente económico ha adoptado la forma
optimizada de trabajo asalariado, una esclavitud a tiempo parcial mucho
más rentable para el amo (o señor o empresario) porque el esclavo (o
siervo o empleado) pasa a hacerse cargo de su propia manutención y la de
su familia. En las fases más sofisticadas del capitalismo, un nuevo
tipo de esclavo llamado “autónomo dependiente” tiene que correr incluso
con los costes del medio de producción (por ejemplo, mantenimiento del
vehículo, combustible, seguros, etc.)
Enlaces relacionados / Fuente:
http://www.redautogestion.com/la-accion-economica/
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




