
Se distinguen dos tipos de comunismos: Los comunistas por el resultado del trabajo propio; y los comunistas del resultado del esfuerzo ajeno.
Blas Infante.
Flojos, hasta para manifestarse.
Un peatón bonzo.
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Miles de trabajadores protestan contra el 'pensionazo' en Sevilla
CGT boicoteó con pitos y tambores los discursos de los líderes de los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, para exigir una "huelga general" en vez de movilizaciones
La marcha discurrió por la Avenida, desde la Puerta de Jerez hasta el arquillo del Ayuntamiento.
La división entre sindicatos mayoritarios (CCOO y UGT) y minoritarios (CGT) quedó ayer patente en la manifestación contra el pensionazo que congregó en Sevilla a más de 10.000 asistentes, según las organizaciones convocantes. "Lo que hay es una operación calculada de demolición de los derechos laborales tras más de un siglo de lucha de los trabajadores", resumió a gritos la protesta Manuel Pastrana, el líder andaluz de UGT, quien se hizo oír a duras penas en medio del ensordecedor estruendo de pitos y tambores de CGT. Este sindicato boicoteó por completo el colofón de la protesta para reiterar que se responda al Gobierno central con una "huelga general", una posición respaldada también por organizaciones como el Partido Comunista Obrero Español e Izquierda Capitalista. UGT y CCOO rechazan por completo esta opción y están decididos a seguir presionando con movilizaciones masivas.
La marea roja, por los banderines sindicales, partió de la Puerta de Jerez hasta la confluencia con la Plaza de San Francisco con pocas consignas a coro. El servicio municipal del Cecop cuantificó en 700 personas los congregados a las 19:30 antes de iniciarse la protesta. Los empleados de la construcción lucían pancartas visuales contra la obligación de trabajar en una obra con más de 60 años. La Avenida de la Constitución quedó ocupada de un lado a otro por trabajadores de todas las edades. Los empleados de Adolfo Domínguez (dos de las cuatro empleadas despedidas hace poco por testificar a favor de la ex presidenta del comité), MP y Kalise Menorquina venían a apoyar y lucían pancartas alusivas contra los despidos en su empresa. "Estoy aquí porque me faltan tres años para jubilarme y me parece mal el plan de los 67 años, aunque a mí no me afecte ya", se lamentaba Francisco, empleado de la madera que acababa de sumarse a la protesta convencido de que la presión servirá para que Zapatero se lo piense.
Sobre un escenario junto al arquillo del Ayuntamiento de Sevilla, los líderes sevillanos y andaluces de los sindicatos mayoritarios tomaron la palabra para anunciar "contundencia" en la defensa del sistema público de pensiones y negar a los que les acusan de "tibieza porque les molesta que seamos capaces de gobernar nuestras fuerzas", dijo Francisco Carbonero (CCOO-A) antes de recalcar las peticiones al Gobierno central: cumplir lo firmado con los sindicatos y que la Junta presione por ello, separar las fuentes de financiación para que lo público asuma los complementos a mínimos, que las profesiones de riesgo de jubilen antes, se mejore el sistema de incorporación de los jóvenes y se elimine la economía sumergida.
El dirigente Manuel Pastrana, de UGT-A, recalcó que no era la primera manifestación ni la última después de un año 2009 con protestas reiteradas contra la crisis, y negó que los sindicatos mayoritarios sean un freno a las mejoras laborales. "El sistema público de pensiones no se reforma si los trabajadores no queremos. depende de que convenzamos y movilicemos al conjunto de trabajadores", recalcó el dirigente antes de llamar a los sindicatos minoritarios a unirse a los grandes. "Sólo los trabajadores desunidos son vencibles. Sólo nos acorralan si cada uno hace y pierde la guerra por su cuenta. Ésta no la podemos dejar pasar", dijo. El discurso de los líderes sevillanos Alfonso Vidan (CCOO) y José Figueroa quedó ahogado con los pitos de CGT.
Fuente: Diario de Sevilla.


Quizá nunca hayas oído hablar del IMEI, pero es importante saber que existe y conocer qué cifras lo componen.
Imagen: ALBERT CUESTA
IMEI son las siglas en inglés de Identidad Internacional de Equipo Móvil (International Mobile Equipment Identity) y define un número de 15 o 17 cifras que identifica de forma teóricamente única a cada terminal móvil de tecnología GSM o UMTS que se fabrica en el mundo, distinguiéndolo de cualquier otro terminal existente, ya sea del mismo modelo o de otro. Cada fabricante graba electrónicamente en el móvil el IMEI en el momento de fabricarlo.
Para conocer el IMEI de tu móvil, puedes consultarlo de diversas formas:
- El IMEI suele figurar en la etiqueta de registro de fabricación del terminal, que acostumbra a encontrarse debajo de la batería. No hay que confundirlo con el número de serie, cuyo formato decide cada fabricante. Generalmente el IMEI aparece también en la etiqueta exterior del embalaje del móvil.
- Muchos terminales permiten consultar el IMEI mediante los menús del teléfono, a través de una opción denominada "Información del sistema", "Dispositivo" o algo parecido.
- Por último, en todos los móviles se puede teclear la secuencia *#06# para que aparezca el IMEI en la pantalla.
Es recomendable anotar el IMEI de nuestro móvil y conservarlo en lugar seguro, ya que en caso de robo o extravío, podremos comunicarlo a nuestra operadora móvil para que lo bloqueen, de modo que nadie pueda utilizarlo para realizar llamadas. Este sistema, de todos modos, funciona relativamente, ya que si bien la GSM Association mantiene un registro común de IMEI bloqueados, no todas las operadoras móviles lo utilizan.
Las cifras que forman el IMEI describen diferentes características del terminal, como el organismo que homologó originalmente su uso, el fabricante, el modelo, el número de serie y la versión de software, entre otras. Si quieres descifrar el IMEI de tu móvil, puedes introducirlo en esta página web.
El Consistorio estudia la posibilidad de ampliar a una hora o más la limitación horaria para circular por el centro para atender las alegaciones de vecinos y comerciantes · Fernández dice que la norma estará lista en 3 meses.
por Claudio Pulgar
La proliferación de cámaras de vigilancia en las ciudades con el argumento del combate a la delincuencia se asume como un costo de la modernidad del que no hay salida. Pero tal situación no sólo es un mero registro de lo cotidiano, sino que implica transformaciones profundas en la manera de desenvolvernos y de comprender los espacios públicos.
Para aportar más miradas a este debate, El Ciudadano conversó con Jorge Contesse, profesor de derecho y director del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Diego Portales; y con los integrantes del Grupo de Investigación en Educación y Poder-GIEP, Claudio Ibarra y César Pérez.
Si bien las cámaras de video vigilancia son justificadas por la reducción de la delincuencia en las ciudades ¿no se esta vulnerando el derecho a la privacidad con su puesta en los espacios públicos?
JC: El derecho a la privacidad, contrario a lo que podría pensarse, no está circunscrito al ámbito privado o íntimo, donde los demás no tienen libre acceso. Es posible ejercer el derecho a la privacidad también en lugares públicos, por lo cual las cámaras de seguridad ciertamente lesionan este derecho. Debe determinarse caso a caso qué debe prevalecer: si el combate contra la delincuencia por medio de cámaras o el derecho de las personas a decidir quiénes nos ven.
¿Establecen alguna relación entre el modelo de ciudad en que habitamos y la proliferación de cámaras de vigilancia?
CI & CP: El tejido urbano se articula a partir del diseño, delimitación, administración y gestión de sus centros. En este proceso de aplanamiento y administración del espacio, la función que vemos en el urbanismo es por una parte el de la gestión de la circulación de los cuerpos-mercancias por los centros que constituyen la ciudad, y por otra el encausamiento-captura de los cuerpos. Es desde esta perspectiva que pensamos que la construcción y diseño de las ciudades se corresponde con la creación de escenografías que organizan totalmente el espacio, buscando eliminar los elementos que puedan provocar la confusión, la espontaneidad, el desorden. Ahora bien, desde un tiempo a esta parte cada vez que levantamos la vista, en muchos de los espacios por los que circulamos, es habitual encontrarnos con cámaras de vigilancia que disponen nuestro actuar bajo una puesta en escena, una especie de teatro en donde nosotros participamos como actores acosados, este entramado seguritario podemos nombrarlo como el “espectáculo del asedio”.
¿Podrían precisar este concepto?
CI & CP: El espectáculo del asedio concibe cada espacio de acuerdo a una función determinada: las calles deben asegurar el tránsito de las mercancías y de las personas, las fábricas la producción, etc. en donde la gestualidad debe presentarse acorde a la función del espacio. De esta manera los no-lugares (entendidos como espacios de anonimato que reciben cada día a un número mayor de individuos) e incluso los hogares, se encuentran monitoreados, cuestión que media la gestualidad poniéndola bajo vigilancia, codificándola, confiscándola. Gestualidad en “búsqueda y captura” susceptible de ser sancionada, normada y castigada.
¿Qué derechos se estarían poniendo en entredicho con el uso por parte de los medios masivos de cámaras escondidas para denunciar pequeñas ilegalidades?
JC: Depende de la situación en particular, pero desde luego puede haber una afectación al derecho a la vida privada. Ahora, si se trata de una persecución penal, pueden existir razones que la justifiquen, pero ello no es claro cuando se trata simplemente de emisiones de televisión que buscan causar sensación. Es difícil sostener el principio de la presunción de inocencia cuando alguien es expuesto en público de esa manera.
¿Qué efectos conllevan estas tecnologías del registro cotidiano?
CI & CP: Las tecnologías de captura audiovisual se montan a partir de una doble ilusión. Por una parte la coincidencia del visor de la cámara con el ojo nos entrega a la ilusión de que lo capturado es real tanto o más que aquello que el ojo desnudo puede ver. Efectuada esta desantropologización de la mirada, la visibilización de la gestualidad por medio de la captura nos entrega una realidad mediada por el aparato, un modo de ver y de producir lo visto sujeto a leyes propias, un modo específico de producción de lo real. Esta mediación general del aparato como modo de captura y producción de lo real permitiría taxonomizar los gestos, poses, caracteres, actitudes, incluso personalidades.
También las cámaras escondidas son usadas por los medios de comunicación, sobre todo en la denuncia de pequeñas ilegalidades. La masificación de esto ¿qué efectos crees que genera en cuanto a nuestros comportamientos?
CI & CP: Sin duda es importante producir documentos y materiales que nos permitan elaborar juicios críticos sobre el accionar de unos u otros personajes de la vida pública (política, poderes económicos, policía y un gran etcétera) pero ¿cuál es el límite de la espectacularización de la vida?. La susceptibilidad de ser fotografiado meando en la calle, tal como un conductor se pasa una luz roja o un microtraficante entrega droga a un escolar, tanto como un mercedes benz subiendo a una niña en un puente del Mapocho o el robo hormiga a una multitienda como el asalto a un banco, un policía golpeando indiscriminadamente a una joven, un juez acudiendo a un prostíbulo, el pago de una coima o la paga por la información médica…..todas acciones que riñen con la norma o la ley, pero que en la medida que son capturadas y expuestas todos nos sentimos sujetos a la posibilidad de que en la más inesperada situación se nos revele lo real de lo real. El miedo, la introyección del miedo, la censura y la delación como acciones inmediatamente aparejadas con la susceptibilidad de ser capturados y expuestos a las visicitudes de los procesos judiciales o al juicio de la sociedad en general, pero la verdad y el acontecimiento de lo real mas bien flirtea, coquetea con la ilusión del aparato, es decir la cámara se esconde más como moneda de intercambio económico o político, la lógica del chantaje entre poderosos o de exposición de faltas irrelevantes que nos atemorizan en tanto nos reconocemos en ellas, pues los medios para capturar y exponer pública y masivamente un hecho de este tipo por lo general tienden hacia la criminalización más que la denuncia, tramando la coreografía de los cuerpos prefabricados con frío y miedo a la intemperie, en el “desierto de lo real”.
¿Qué pacto se podría plantear para normar esto y aceptar su uso en cuanto resguardo de la población y que no implique vulneraciones a la vida privada?
JC: La clave está en el consentimiento libre e informado de las personas. Cuando falta consentimiento, y algún medio utiliza imágenes de una persona, entonces hay una vulneración.
Fuente: El Ciudadano.
http://infoinvi.uchilefau.cl/index.php/proliferacion-de-camaras-de-vigilancia-en-las-ciudades/
Imagen: Luthex. Extraída de http://www.makarras.org/2010/01/09/la-ley-sinde-para-torpes-y-periodistas-que-se-la-tragan-dobla/CICLISTAS POR LA SEGURIDAD Y EL RESPETO: NO AL CARRIL BICI URBANO Como ciclistas cotidianos expresamos nuestro descontento con la política sobre la bicicleta basada en el carril bici urbano. Es un error creer que circular por el carril bici urbano es más seguro que por la calzada. El carril bici urbano impide a los ciclistas que circulan por él interactuar con el resto del tráfico en condiciones óptimas, según las normas viales básicas. No evita las colisiones más típicas e introduce nuevos peligros en cada cruce, peligros que no existen con la integración del ciclista en la calzada. Hace disminuir la atención del automovilista hacia la presencia de ciclistas en el tráfico y, así mismo, los ciclistas reducen su atención ante el inherente riesgo del tráfico con el que inevitablemente tienen que interactuar. Una red de carril bici urbano no contribuye a la disminución del transporte motorizado, ya que es la especulación del suelo y la vivienda, con el crecimiento urbanístico, sus autovías, sus circunvalaciones y sus pueblos convertidos en dormitorio lo que obliga a las personas a depender del coche debido a las distancias generadas. El carril bici urbano no promueve el cumplimiento de las normas de tráfico por parte de los automovilistas, reforzando cuanto menos su agresividad. En centros urbanos perjudica el espacio del peatón, deteriora aceras, parques y zonas verdes, generando conflictos donde no existían. Limita nuestros derechos: en ciudades como Barcelona, Sevilla, San Sebastián y Valencia, por ejemplo, han prohibido que los ciclistas circulemos por la calzada en las calles donde existe un carril bici. Ya se puede circular en bici, llevamos muchos años usando la bicicleta a diario y podemos asegurar que no es un vehículo con mayor riesgo que la moto o el coche. Ante la inevitable interacción con el tráfico, se hace necesario aprender a circular en bici de forma segura, así como, el respeto hacia la naturalidad del uso de la bici en la calzada. La bicicleta es legalmente un vehículo y tiene derecho a usar la calzada. Ciclistas y demás conductores tienen derechos y obligaciones similares y deben convivir civilizadamente. No agradecemos que se nos segregue en el carril bici urbano para darnos falsas sensaciones de seguridad y para evitar a los automovilistas de su obligación de circular por debajo de los límites de velocidad y de aceptarnos con naturalidad en la calzada. Apostamos por una ciudad permeable a la bicicleta, la convivencia en el espacio público, la responsabilidad y el respeto entre todos los usuarios de la calle. http://biciescuelagranada.blogspot.com/2008/10/ciclistas-por-el-respeto- | |
| Mira tamibén: http://ciudadciclista.org/2139/cordoba-charla-en-bici-sin-carril-bici-consecuencias-del-carril-bici-urbano/ http://www.scribd.com/doc/7327622/La-falsa-seguridad-del-carril-bici-urbano |
Zapatero no sólo dio la noticia a los periodistas y a los diputados de la oposición, también se la facilitó a parte de su grupo parlamentario, que desconocía su intención de crear una comisión para canalizar este diálogo político, justamente cuando su portavoz, José Antonio Alonso, había iniciado el martes una ronda de contactos que buscaba el mismo fin. La comisión la integrarán la vicepresidenta económica, Elena Salgado, el ministro de Fomento, José Blanco, y el titular de Industria, Miguel Sebastián. Los tres se reunirán en breve con representantes de todos los partidos. Posteriormente, se crearán mesas de trabajo para cada área concreta, que arrancarán con el estudio de un documento con "propuestas abiertas" elaborado por el Gobierno. Zapatero se reserva la posibilidad de mantener contactos bilaterales.
De las prisas con las que actúa el Gobierno da buena cuenta una anécdota vivida ayer: mientras Blanco informaba en los pasillos del Congreso que la primera reunión de la comisión se celebraría con todos los partidos, sin excepción, Salgado se reunía en la sala de Gobierno con el portavoz de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida, en el que Zapatero ha puesto sus esperanzas para encauzar acuerdos razonables sobre parte de los proyectos económicos que se tramitan en la Cámara Baja. Otra clave: el presidente se mostró ayer muy duro con Esquerra Republicana, cuyo portavoz, Joan Ridao, pidió elecciones anticipadas. La decisión de crear esta comisión se adoptó en la tarde del martes ante la necesidad del presidente de hacer algún gesto como respuesta a la demanda ciudadana de un gran acuerdo político para salir de la crisis, presente también en los últimos emplazamientos del rey don Juan Carlos.
En el Gobierno y en el PSOE se percibe la creación de esta comisión con un gran pesimismo, tanto por la actitud del PP como por la del resto de la oposición. Todos cuestionaron ayer sin ambages el optimismo de Zapatero sobre la salida de la crisis y, además, expresaron sus temores a que un acompañamiento excesivo al Gobierno en una política económica que consideran desnortada les conduzca a convertirse en una "oposición sedada". La principal beneficiaria en términos políticos de esta sedación sería la diputada Rosa Díez, que exigió al presidente la convocatoria de elecciones anticipadas y le acusó de vivir "ajeno a la realidad".
Zapatero expresó su convicción de que en este primer semestre el PIB entrará en tasas positivas y de que a finales de año habrá creación neta de empleo. Negó también que el recorte de 1.760 millones en el Ministerio de Fomento vaya a perjudicar la actividad, ya que la inversión total se mantendrá en el entorno de los 17.000 millones, nivel similar al de los dos años pasados. El optimismo del presidente le llevó también a anticipar que con el fondo estatal para los ayuntamientos, dotado con 5.000 millones, se crearán 274.000 empleos.
Zapatero consideró también que están bien encauzadas la reforma laboral y la del futuro de las pensiones, así como el pacto educativo. Junto a estas iniciativas, subrayó la importancia de alcanzar acuerdos para mejorar la competitividad de la economía y fomentar el empleo, impulsar la renovación del modelo productivo mediante la política industrial, asegurar la reducción del déficit público y reformar el sistema financiero para que fluya el crédito. En este contexto, pidió "la máxima diligencia y colaboración" a los órganos rectores de las cajas de ahorro y a las comunidades autónomas que los tutelan para que el proceso de fusiones "culmine antes del verano". El Gobierno también quiere abordar una ambiciosa reestructuración del sector público empresarial, que ya supervisa el ministro de Fomento y la vicepresidenta económica. "Vamos a poner toda la carne en el asador para buscar acuerdos. Las reformas no se pueden demorar, no podemos abrir indefinidamente este proceso de diálogo", dijo el presidente, cuya intención es "concluir los acuerdos en menos de dos meses".
Ausencia de Corbacho
De la composición de la comisión para de encauzar la negociación con los partidos, algunos parlamentarios socialistas acentuaron ayer la ausencia de la vicepresidenta primera, Teresa Fernández de la Vega, del vicepresidente tercero, Manuel Chaves y, sobre todo, del ministro de Trabajo, Celestino Corbacho. Este llegó a sugerir a Blanco que aclarara a la prensa por qué él no quedaba encuadrado en la comisión. En un lugar incómodo queda también el portavoz del Grupo Socialista, José Antonio Alonso, pues inició el martes una ronda de contactos con los mismos objetivos que a partir de ahora perseguirán Salgado, Blanco y Sebastián. El líder del PP acogió la oferta de diálogo del presidente negando toda credibilidad a Zapatero para liderar desde el Gobierno un proceso negociador de esta naturaleza.
Rajoy juega con la moción de censura
"La pérdida de confianza en su forma de actuar es lo más grave que nos está pasando", le dijo. Recordó que en 2008 ya le propuso una mesa de reformas estructurales que nunca vio la luz y le dio tres alternativas: "Rectificar a fondo su política económica, disolver las Cámaras o que el Grupo Socialista le retire su apoyo…" En la réplica, Zapatero le emplazó a "tener coraje" y presentar una moción de censura. Fue una invitación envenenada que Rajoy le respondió de esta forma: "Si tuviera los votos suficientes y de mí dependiera, tenga la total certeza de que usted no estaba sentado allí". Hubo contrarréplica de Zapatero: "De usted ya ha dependido dos veces, pues ha habido dos elecciones y las perdió".
Después de este cruce de golpes, Rajoy lanzó un aviso que muestra a las claras la escasa posibilidad de alcanzar un acuerdo. "No me puedo hacer corresponsable de la política económica si no hay una rectificación completa porque le estaría prestando un pésimo servicio a este país". Con posterioridad, fue al grano y expuso al presidente las condiciones para negociar un pacto de Estado. Son estas: renunciar a la subida de impuestos, no exigir el pago del IVA hasta que las facturas no estén cobradas, fijar techos de gasto a todas las administraciones y dedicar los 5.000 millones del fondo local al pago de las facturas que tienen pendientes de pago los ayuntamientos.
El resto de los grupos de oposición también enfatizaron la falta de credibilidad de Zapatero y cuestionaron su capacidad para liderar la salida de la recesión. Los más directos fueron el portavoz de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida, y el del PNV, Josu Erkoreka. El primero le emplazó a pedir "sacrificios" al país con un amplio arropamiento político. "Es la hora de pensar más en las futuras generaciones que en las futuras elecciones", dijo Duran. Erkoreka le animó a huir de la "propaganda" y comparó a Zapatero con el "asno de Buridán". "Hambriento y sediento, se vio agarrotado por el dilema entre comer la alfalfa que pusieron a su derecha o beber del cubo de agua que situaron a su izquierda, y murió de ambas cosas: de hambre y de sed. Decídase, las medidas serán duras e impopulares, pero es usted quien tiene que poner el cascabel al gato, que para eso es presidente", dijo. Poco después, el ministro de Fomento recalcó a RNE que su departamento acometerá en breve una reordenación de las empresas públicas dependientes de su cartera con el fin de ahorrar costes. Se reducirán cargos directivos y se unificarán empresas.
Zapatero reconoció ayer pese a su optimismo, que el momento en el que ahora se encuentra España "es particularmente difícil" pues, aunque encara "la recuperación", tiene ante sus ojos "el parte de daños de la crisis, en términos estrictamente económicos, pero también sociales y políticos". En este contexto fue en el que el presidente pidió a los grupos políticos que compartan también su análisis sobre la solvencia de España para no sembrar nuevas desconfianzas en los mercados de deuda.
El presidente hacía este llamamiento después de que el Tesoro consiguiera ayer colocar con éxito una emisión de bonos a 15 años en condiciones mucho más razonables que las de hace sólo un mes. Zapatero recordó que el pago por los intereses de la deuda no llega al 2% del PIB, cuando la media en la zona euro es del 3%. "Sólo el 21% de la cartera total del Tesoro vencerá en 2010 y apenas el 30% está en manos extranjeras", abundó el presidente.
En estos momentos, el coste de la deuda a 10 años es del 4%, inferior, por ejemplo, al que se registraba a principios de 2004, "en una situación mucho menos complicada para las cuentas públicas", argumentó Zapatero. "Creo que es muy necesario compartir entre todos este análisis. Compartan la solvencia de España, contribuyan a la confianza reconociendo la buena salud de nuestra deuda pública", recomendó a la oposición. La sentencia de Rajoy fue inamovible: "No es España la que inspira desconfianza, es usted".
Fuente: Cinco Días. Federico Castaño - Madrid
Recientemente hemos asistido a un nuevo pacto entre patronal y sindicatos mayoritarios: el denominado “Preacuerdo para el empleo y la negociación colectiva”. Aparte del gesto -tan demandado por la sociedad según algunos medios-, aquel de un gran pacto entre los actores económicos (foto incluida) para generar confianza en la población, poco más se puede obtener en claro de un documento que ofrece no pocas vaguedades y que cuando concreta, apunta claramente contra los derechos de los trabajadores.
De hecho, el texto deja ya entrever que el modelo productivo no va a ser mejorado ni modificado y que la contratación eventual no se va reducir, sino que va a aumentar como efecto de la ampliación del ámbito de las ETTs al sector público y la Construcción.
En cuanto al primer aspecto, ya en la introducción se confirma que el sistema productivo está seriamente afectado por una razón fundamental: haberse basado en la construcción. Pero no deja de sorprender que la respuesta a este mal, que supuestamente pasaría por un “ajuste” del mismo, caiga en serias contradicciones: así tan pronto se afirma que hay que buscar la “ampliación y diversificación del tejido productivo” para pocas líneas después afirmar que “se ha de aumentar el stock de infraestructuras”. Lo que denota que, pese a todo, se sigue apostando por el mismo modelo basado en la construcción, puesto que ese y no otro es, a modo de ver de los firmantes, el único que puede hacerse cargo del volumen actual de mano de obra desempleada, más del 19%, (el 30% en comunidades como Andalucía o Canarias).
En lo que respecta al aumento de la contratación temporal, si en un momento se afirma buscar la promoción de la “contratación indefinida en el acceso al mercado de trabajo, transformando los contratos temporales en contratos fijos”, medida ambigua que no establece fórmulas concretas para que ese paso se lleve a cabo, ni por supuesto explica el cuándo y cómo; al poco se afirma que hay que “fomentar el uso adecuado de las modalidades contractuales de forma tal que (...) las necesidades coyunturales, cuando existan, puedan atenderse con contratos temporales causales, directamente o a través de ETT”. Afirmación en principio aséptica pero que se descalifica por el hecho de que pronto se especula con que tanto en la Administración como en la Construcción se pueda contratar a través de ETT. Y tampoco ahora se proponen fórmulas para limitar el abuso de la contratación temporal, dejándola en manos del “criterio” de los comités de empresa y la patronal, precisamente los mismos causantes del abuso actual de la misma.
En el lado opuesto de la balanza confirman que las empresas están considerablemente endeudadas y se debe de sanear el sistema financiero dando los créditos necesarios a la banca. O lo que es lo mismo, y para resumir: ayudas a la banca y más precariedad para los trabajadores.
Y es que cuando se habla de medidas de “flexiseguridad”, -eufemismo de moda que busca la cuadratura del círculo conjugando la flexibilidad deseada por la patronal con la supuesta seguridad en el empleo buscada por los sindicatos- lo que subyace es, nuevamente, más de lo primero y poco o nada de lo segundo.
Es con esas recetas con las que buscan generar “confianza en la población”, o mejor dicho, tenernos callados y en casa, evitando así movilizaciones. Precisamente por ello, para CNT se hace evidente que, tal y como decíamos en el caso de la reforma de las pensiones, hay que ir preparando una respuesta contundente, pues no de otra manera, podremos evitar que el peso de la crisis siga recayendo sobre los hombros de la clase trabajadora.
Fuente: CNT
Este primer libro está especialmente recomendado para aquellos que han perdido la fe en cualquier movimiento andaluz. Está dedicado a los tránsfugas, a los vegetales, a los resabiados, a los meapenes (drives), y a los que no hacen una función pública y cobran su salario por ello.


Soldados estadounidenses matan a 10 personas en el registro de una casa
Un total de 10 personas murieron, en la madrugada de este viernes, en una villa del sur de Irak cuando tropas de Estados Unidos abrieron fuego mientras registraban una vivienda.
Fuentes policiales aseguraron que el incidente se registró en la villa de Duwaijat, cerca de la ciudad de Amara, capital de la provincia de Missah. "Las fuerzas estadounidenses abrieron fuego dentro de una casa, matando a 10 personas, siete de ellas de la misma familia", dijeron las fuentes policiales, que prefirieron mantener en reserva su identidad. El Ejército de Estados Unidos no ha proporcionado datos sobre el incidente. Las fuentes iraquíes no aclararon qué motivó a los soldados estadounidenses a abrir fuego dentro de la vivienda.
Las mismas fuentes dijeron que en la misma operación las tropas estadounidenses arrestaron a 12 personas y las trasladaron a una base militar de la zona.
Los militares norteamericanos desalojaron las ciudades iraquíes en junio pasado y están presentes sólo fuera de los centros urbanos. La seguridad en las ciudades ha quedado a cargo de las fuerzas iraquíes.
Fuente: Diario El Mundo.
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La apostilla sobre la confidencialidad aparece al pie de todas las páginas de la circular, un documento «de uso restringido para unidades de extranjería» y de difusión «prohibida». La polémica orden 1/2010, que se ha distribuido por las comisarías de toda España, lleva fecha del 25 de enero y la firma el máximo responsable de inmigración de la institución, el comisario general de Extranjería y Fronteras, Juan Enrique Taborda Álvarez.
Este secretismo ha sorprendido a los propios mandos policiales. La Administración, en particular la Secretaría de Estado de Inmigración, tiene instrucciones de hacer públicas todas las instrucciones internas que afecten al derecho de defensa de los extranjeros. El propio Defensor del Pueblo viene insistiendo en que todas las órdenes o circulares en esta materia sean publicadas en boletines oficiales para evitar una suerte de ’infraderecho’, ajeno al conocimiento de abogados y jueces.
La circular, que ha levantado por ello ampollas entre los letrados de inmigración, introduce varios puntos controvertidos y, en algunos aspectos, va mucho más allá de lo que establece la Ley de Extranjería, que entró en vigor el pasado 13 de diciembre. Un aspecto llamativo es que Interior insta sin disimulo a obviar los cambios introducidos por la reforma que, precisamente, aporta modificaciones importantes en los procedimientos de deportación. «La reforma de la Ley de Extranjería -afirma el documento- no supone novedad alguna que implique un cambio en la actuación de las unidades de extranjería o de seguridad ciudadana en la vía pública».
Detención «cautelar»
En ese sentido las órdenes son claras: «Detención preventiva» de cualquiera que, aun siendo regular, no pueda acreditarlo en ese momento en la calle. Este arresto «cautelar» tiene el amparo de la nueva ley, pero el legislador (en los artículos 61 y 63) sólo habla de ella como una opción («podrá») no como una obligación. La circular, incluso, introduce una nueva figura jurídica que no aparece en la Ley de Extranjería: la detención «a efectos de identificación».
Interior ordena esas «detenciones cautelares» con carácter previo al expediente de expulsión, sin saber si hay una causa real que la justifique. Es decir, ordena privar de libertad sin conocer todavía si la sanción desembocará en una orden de expulsión, ya que podría terminar en una simple multa.
La Comisaría General hace también una interpretación muy personal sobre cuándo se tramitará un expediente ordinario de repatriación -lo que debe ser la norma general, según la ley- y cuándo el procedimiento será «preferente». El documento invita a usar este último. Así, por ejemplo, el artículo 62.1 de la ley apunta que uno de los aspectos «a tomar en consideración» para que el juez decida el internamiento de un irregular es el «carecer de domicilio». Interior va mucho más allá y decide por su cuenta que hará expedientes ’exprés’ de deport ación cuando el inmigrante tenga domicilio, pero «éste ni sea fijo ni estable, sino temporal o de tránsito».
En el tema del domicilio, Interior va mucho más allá de cualquier normativa. Ordena, sin que exista referencia alguna en las leyes, considerar que hay un «riesgo de incomparecencia» del extranjero -riesgo de fuga- cuando viva con personas que, a su entender, no son muy de fiar. Esto es, son más confiables los irregulares que «convivan con familiares» que aquellos que habiten con «personas diferentes», «si son todos amigos, si algunos amigos y otros conocidos…».
Expulsiones sin pausa
El espíritu de la orden de Interior queda especialmente patente en su preocupación de que haya siempre, las 24 horas del día, alguien en la comisaría con potestad para iniciar «el expediente de expulsión a la mayor brevedad y en el mínimo tiempo imprescindible». Por ello, la circular ordena que en todos los puestos haya «delegación de firma», de tal modo que «en ningún caso y en ningún supuesto pueda esperarse a que llegue o se persone -el funcionario autorizado- para que dicte el acuerdo de iniciación -del expediente de expulsión-». La circular también da consejos para sortear los problemas que puedan plantearles los abogados defensores en los expedientes de expulsión. En los dos últimos años, se ha deportado a 84.460 inmigrantes.
Fuente: Insurgente
Las cifras son incomprensibles, la devastación imposible de imaginarse. 150,000 muertos debajo de los escombros, dos millones sin vivienda y abandonados. Las noticias muestran el vaivén de helicópteros y portaviones frente a los puertos arruinados, pero todo es un espejismo, un simulacro de acción. Conforme van pasando los días nada cambia en los barrios destruidos de Port au Prince. Según Charles Arthur, director del Grupo Británico de Apoyo a Haití, “los militares estadounidenses están paralizados por la indecisión y la incompetencia”.
El gobierno de Estados Unidos ha reaccionado redefiniendo el problema como una cuestión de seguridad y orden público, y los medios de comunicacón, hasta los más progresistas, le siguieron la pista en una especie de frenesí. “ Muestran a una cuantas personas peleando por algunos productos abandonados o se refieren en tono dramático a los 4000 presos fugados de la cárcel derrumbada,” apunta Charles Arthur, “sin aclarar que entre el 80 y el 90% de los encarcelados no son malandros empedernidos sino gente esperando ir al juicio”.
Brian Concannon, director del Instituto Estadunidense por la Democracia y la Justicia en Haití explica “poner el énfasis en la seguridad y el orden público tiene dos consecuencias; primero, retrasa la distribución de la ayuda y segundo frena los impulsos generosos del pueblo de colaborar con los damnificados”.
Las noticias ofrecían tomas espectaculares de edificios públicos destruidos pero rara vez filmaban los barrios colapsados, como Cité Soleil, en los cerros de la ciudad donde se encontraban la inmensa mayoría de los muertos. Quedaron dos millones sin techo, no porque un hotel de lujo o el palacio presidencial se derrumbara, sino porque un río de lodo y piedras arrasó con las frágiles viviendas de los inmigrantes expulsados del campo que vinieron a parar en la capital buscando trabajos en los talleres de confección y las maquiladoras de la ciudad.
Tras la cortina de humo del mantenimiento del orden, Haití es una vez más víctima de los intereses externos que siempre usaron y siguen usando el país. El espectáculo de turistas ricos bañándose en el mar en una playa de veraneo en el norte financiada por empresas norteamericanas, mientras en el sur desembarcan diez mil soldados norteamericanos para ‘mantener el orden’ es tan elocuente como degradante. Y mientras el avión de la Clinton aterrizó sin problemas en el aeropuerto, a dos aviones mexicanos y tres de la organización Médicos sin Fronteras cargando ayuda se les negó la entrada al país.
A cualquiera le conmueve la pobreza en la que está sumida la mayoría del pueblo haitiano – las cifras, que el 75% de la población vive con menos de dos dólares diarios, expresan la inhumanidad de la situación. Pero esto no se debe a un atraso peculiar de Haití, sino que es el resultado de siglos de explotación y abuso de sus recursos y su pueblo.
Para finales del siglo 18, Saint-Domingue ( que así se llamaba en ese entonces) era la colonia más rica del Caribe, y su capital, Cap Haitien, una de las ciudades más prósperas del mundo. En 1789, recién empezada la Revolución Francesa, la isla ostentaba 800 plantaciones de azúcar y 3000 haciendas productoras de café, algodón e indigo. Todo iba dirigido a Francia bajo el monopolio comercial de la colonia. Su población de 35,000 criollos y 27.000 mulatos controlaban la economía de la isla, mientras que más de medio millón de esclavos africanos, la inmensa mayoría traídos en la segunda mitad del siglo, trabajaban las tierras.
En ese mismo año el Dr Ogé, un mulato residente en París, se presentó ante la Asamblea Nacional exigiendo la liberación de los esclavos, ya que la Declaración de los Derechos del Hombre reconocía los derechos de todo ser humano. La respuesta de parte de la Asamblea fue reafirmar los derechos de los colonizadores. Ogé regresó a la isla para encabezar una revuelta que fue rápidamente aplastada y su líder torturado hasta la muerte. Al año, en 1791, una segunda revuelta de los esclavos encabezada por Boukman, movilizó a 100,000 luchadores que mataron a 2000 colonos y quemaron cientos de haciendas antes de que a Boukman se le matara y la insurrección fuera acabada con sangre. En los años que siguieron tanto Gran Bretaña, como Estados Unidos y España intentaron aprovechar la situación y apoderarse de la colonia francesa de Saint-Domingue, que ya se escindía en facciones de clase en guerra.
El futuro líder de la lucha nacional, Toussaint Louverture nació esclavo en 1743, pero con el relativo privilegio de ser esclavo doméstico y domador de caballos pudo aprender a leer y escribir. Cuando le dieron su libertad a la edad de 33 años ya había leído los textos revolucionarios que circulaban en Francia. Para simbolizar su nuevo estatus abandonó su nombre de esclavo ( el apellido de su dueño) para adoptar Louverture, que significa apertura. Como tantos más, debe haber esperado que la Revolución de 1789 liberara a los esclavos y compartido la decepción de muchos cuando la Asamblea Nacional de la Francia revolucionaria devolviera el poder a los hacendados y latifundistas de la colonia, por temor a perder los ingresos que representaba el comercio colonial.
Sin embargo Toussaint vaciló ante la rebelión de Boukman, rechazando la violencia de los insurrectos. En 1792, la Asamblea reconoció los derechos de aquellos negros libres y mulatos que defendieran los derechos franceses ante la amenaza británica y española, y un año más tarde el representante del gobierno francés decretó también la libertad de cualquier esclavo que tomara las armas en defensa de Francia.
Toussaint, por su lado, carismático, inteligente y militar capaz habia entrado en las filas del ejército español – pero por razones estrictamente puntuales. Su única preocupación era la abolición de la esclavitud, y la independencia de su país. Lo aclaró en una carta en 1793; “Tomaré venganza. Quiero que reine en Saint-Domingue la Libertad y la Igualdad. Estoy trabajando para que esto ocurra”. Así fue que cuando la Asamblea Francesa abolió la esclavitud, en 1794, Toussaint se afilió de nuevo en el ejército francés, creando un batallón de 4000 bajo su mando directo. Conocía demasiado bien su terreno para que el ejército británico o los españoles debilitados representaran un reto , y para 1797, Francia le declaró comandante militar de la colonia. Toussaint iba acumulando un poder inigualable. Los oficiales negros de su ejército ya administraban las plantaciones y Toussaint impuso un regimen de trabajo draconiano, con el fin de reanimar una economía ya al borde de la ruina después de casi diez años de guerra continua. Cualquiera que se le opusiera fue duramente reprimido. Sin embargo, para 1801, la producción de azúcar, algodón y café iba de nuevo en alza.
Era una paradoja. Toussaint de hecho restableció la economía de la plantación junto con un sistema de trabajo represivo; al mismo tiempo abrió relaciones comerciales con Estados Unidos y Gran Bretaña. La nueva Constitución escrita por él le nombró Gobernador vitalicio. Pero por otro lado la isla seguía siendo una colonia francesa y Toussaint dudaba si romper o no ese vínculo. Napoleon, por su lado, sospechaba de la ambición y el creciente poder del líder negro y, aprovechándose de la indecisión de Toussaint, mandó un ejército de 43,000 al mando de su cuñado Leclerc, para retomar la isla, y restaurar la esclavitud y el monopolio comercial de Francia. Toussaint, con su disciplina característica, montó una resistencia feroz con sus 20,000 tropas, y no dio cuartel. Sin embargo siguió temiendo que la colonia no podría sobrevivir si rompía el vínculo con la antigua metrópoli. Por su lado, Gran Bretaña y Estados Unidos, pese a las relaciones comerciales establecidas, temían el impacto de la rebelión de Saint-Domingue sobre sus propios esclavos, y no le ofrecieron apoyo alguno.
En 1803, Toussaint fue detenido y transportado a Francia. Quizas se imaginaba que llegaría a entrevistarse con Napoleon, heredero de aquellas ideas que tanto le habían inspirado. Pero no resultó así. El nuevo emperador francés, en un acto de crueldad, mandó al gran dirigente de la lucha de los esclavos a pasar un invierno en un castillo en la sierra de los Alpes, donde murió.
Gran líder revolucionario, Toussaint vaciló ante el último paso de su lucha – la independencia. Quizás desconfiaba de la capacidad de su propio pueblo insurrecto, como decía C L R James en su grandioso estudio Los jacobinos negros. De todas formas, bajo el mando de su teniente Dessalines, la lucha siguió. De las tropas francesas, sólo 7000 sobrevivieron a la fiebre amarilla y la lucha de los haitianos. Y el 1 de enero de 1804, se declaró la independencia de Haiti, primera república libre del continente americano.
En 1823 Francia reconoció la joven república, pero sólo a cambio de reparaciones de 150 millones de francos (sumarían 20 billones de dólares hoy). El préstamo, con intereses, sólo llegó a pagarse en 1947! Estados Unidos negaba el reconocimiento hasta 1863, año en que se abolió alí la esclavitud. Para entonces la economía de plantación estaba en su ocaso, pues los esclavos se fugaban del regimen de trabajo que imperaba en la plantación para convertirse en pequeño campesinado en las montañas, mientras que los mulatos, antiguos hacendados, se trasladaban a la nueva capital de Port-au-Prince para meterse en el comercio.Presidentes y generales se siguieron uno tras otro sin que que hubiera intervención extranjera directa – hasta el siglo veinte.
Todo cambió en 1915. Después de ocho años de inestabilidad y enfrentamientos sociales, los Marines de Estados Unidos invadieron Haití, tal y como habían invadido y ocupado Cuba y Puerto Rico en años anteriores y ocuparían Nicaragua poco tiempo después. El pretexto, siempre, era la necesidad de proteger intereses norteamericanos, pero su fin real era el control y dominio del Caribe y de América. En los tres años que siguieron a la llegada de los Marines, se reintrodujo la segregación racial, y se volvió a imponer el trabajo forzado; la resistencia de los campesinos fue reprimida con brutalidad y miles de personas murieron a manos de los norteamericanos. Haiti se encontraba atrapado en el abrazo venenoso del imperio.
Seguía la resistencia , pero desde la clandestinidad, y fue duramente reprimida por las tropas de la ocupación. Se expresaba más bien en estos años en el ámbito cultural, y en el redescubrimiento y celebración de la cultura y la religión (el Vodún) negras. El movimiento nacionalista negro que surgió en esa década – noirisme – produjo varios dirigentes negros nuevos, entre ellos ‘Papa Doc’ Duvalier, que llegó a la presidencia en 1957 y se declaroó presidente vitalicio en 1964. La manera en que gobernó tenía su expresión más clara en los Tontons Macoutes, grupos armados que sometieron a la población al terror del estado y callaron toda forma de protesta.
Tras su muerte en 1971, le siguió en el poder su hijo corrupto e hinchado, ‘Baby Doc’, prometió democratizar el país, pero en un breve lapso recurrió de nuevo a la violencia y el terror. Al mismo tiempo la economía haitiana abrió sus puertas a los intereses de Estados Unidos. Los productos agrícolas, en su mayoría importados de Estados Unidos, inundaron el mercado y los pequeños productores abandonaron el campo, emigrando hacia Port-au-Prince donde les esperaban los trabajos a bajísimo sueldo y en condiciones inhumanas en los talleres y maquiladoras de las zonas de exportación especiales. Los que pudieron se escaparon a Estados Unidos o Canadá, muchas veces en balsas abiertas a Florida.
En 1986 un poderoso movimiento estudiantil protestando contra la represión y la pobreza general logró derrocar al último Duvalier – sin embargo, el régimen militar que lo siguió absorbió a los Tontons Macoutes y continuó con el ‘Duvalierismo siun Duvalier’. Pero los movimientos sociales y la resistencia popular resultaron imparables. Los Macoutes y los militares respondieron con una violencia salvaje. A principios de 1987 masacraron a cientos de campesinos durante una manifestación a favor de la reforma agraria; y las elecciones de noviembre del mismo año se ahogaron en sangre cuando los Macoutes abrieron fuego contra los que iban a votar. Un año más tarde, murieron trece personas en una iglesia de barrio pobre donde predicaba el cura local, Jean Bertrand Aristide, que pertenecía al movimiento de la teología de la liberación, o el Ti Legliz como lo llamaban en Haiti. En 1990 salió Aristide como candidato del Frente Nacional por el Cambio y la Democracia, una coalición de organizaciones de izquierda. Los movimientos sociales, por su lado, se fusionaron en el gran movimiento Lavalas (Marea). El entusiasmo por Aristide era general, el optimismo ante su candidatura sin precedentes. Ganó el 67% del voto, y asumió la presidencia el seis de enero de 1991. Pero a los ocho meses fue derrocado por un golpe militar acompañado por el terror y la matanza a gran escala de los integrantes de Lavalas. Aristide se marchó al exilio; para el nuevo gobierno se trataba de acabar con Lavalas.
En 1994 Aristide regresó, esta vez con el apoyo de Estados Unidos, para completar su presidencia. Pero el movimiento que lo llevó al poder estaba destruido y regresaba acompañado por tropas norteamericanas y apresado en el abrazo de Bill Clinton. Abandonó el país en 1996, y el gobierno de Rene Preval que lo siguió presenció una corrupción generalizada y el empobrecimiento creciente de la población. Según Charles Arthur, del Grupo de Apoyo a Haiti, escribiendo en 1996, “el gobierno de Lavalas y la comunidad internacional hablaba mucho de puestos de trabajo, carreteras nuevas, promoción de la educación, 1,2 billones de dólares de ayuda y el Programa de Recuperación de Emergencia – o sea un programa de reconstrucción masivo. Todo ha sido un engaño. Las últimas cifras demuestran que Haiti está sufriendo los impactos de políticas económicas de Estados Unidos y Naciones Unidas poco menos que criminales.”
Pese a sus buenas intenciones, queda claro que Aristide fue cruelmente usado por Estados Unidos y que al final todo contribuyó a reforzar el papel de Haití en el plan norteamericano – de abastecer de mano de obra superexplotada a las multinacionales de la confección de ropa. Para 1997, Haiti importaba tres veces más de Estados unidos de lo que exportaba, y buena parte de lo que importaba eran alimentos de los que veinte años antes se autoabastecía, sobre todo arroz, ¡ pero también azúcar! En el momento una coalición de movimientos sociales emitió la siguiente declaración:
“aceptar la presencia de tropas de Estados Unidos o de Naciones Unidas en Haiti, en la forma que sea, significar continuar el maltrato de nuestro pueblo y la negación de sus derechos.Mientras siga ocupado nuestro país no puede haber desarrollo económico a favor del pueblo ni seguridad para sus mayorías”.
Lo que se dijo en 1996 sigue siendo cierto a partir de allí y hasta el momento.
En 2000, se reelige a Aristide como presidente con una mayoría aplastante; sigue siendo la esperanza de los pobres de Haití y símbolo del momento en que ese pueblo asumió brevemente el protagonismo de su propia historia. Pero Haiti en el 2000 era muy distinto al país de nueve años antes. El movimiento popular tuvo que enfrentar una represion constante y brutal a manos de los Tontons, la policía y las tropas de ocupación. La pobreza de la mayoria se volvía cada vez más profunda; los que tuvieron la ‘suerte’ de encontrar un trabajo en las zonas de exportación ganaban sus dos dólares diarios y aguantaban las pésimas condiciones de trabajo y el constante acoso sexual. Los demás vivían en la precariedad en los barrios de Cité Soleil, que a diferencia de las zonas de exportación no tenían ni electricidad ni agua limpia, y mucho menos calles pavimentadas. Lavalas se había escindido y caído en la corrupción y las infinitas disputas internas que señalan una organización en decadencia. El gobierno de Busha financiaba la oposición en busca de ‘un cambio de régimen’. Y fue poco lo que podía conseguir un Aristide cuya inmensa popularidad encubría la ausencia de organización en la base social. Sacado del poder otra vez en 2004, y transportado al exilio en Suráfrica, el gobierno de Latortue que patrocinaba Washington en su lugar fue sin duda el gobierno más cruel y represivo que había conocido Haiti.
En 2006 vuelve Preval al poder, pero le acompaña una fuerza de 9,000 tropas de las Naciones Unidos que incluye mil soldados norteamericanos. Pese a llevar el casco azul de Naciones Unidas su papel – una vez más – era de apoyar un gobierno corrompido y al final de participar en la represión sistemática del movimiento popular. La carestía de la vida produjo un movimiento reivindicando un aumento del salario mínimo de 2 a 4,25 dólares. En abril de 2009, bajo la presión de las movilizaciones populares, el parlamento haitiano aprobó el alza. Preval, sin embargo, se negó a implementar la nueva ley, argumentando que las compañías multinacionales en las zonas de exportación se negarían a pagar los nuevos sueldos. En junio estudiantes (ya haciendo campaña contra los cambios en el currículo académico) y trabajadores se juntaron en una protesta masiva sin precedentes. Las tropas de Naciones Unidas participaron en la represión que dejó un saldo de muertos.
A la tragedia sigue una ola de solidaridad y simpatía internacional. En las escuelas y los centros comerciales las colectas rinden millones de dólares de ayuda. Pero las noticias nos dicen que la ayuda no está llegando. Llegan tropas (10,000) en cuestión de días; se apoderan del aeropuerto. Los buques de la marina noretamericana forman una barrera en alta mar para impedir que los refugiados sigan la ruta de los miles de haitianos que en años anteriores partían en balas frágiles para Miami. Estados Unidos cede $329 millones en ayuda – pero la tercera parte de esa ayuda va dirigida al mantenimiento de la presencia militar.
Pasan los días y las tropas parecen cada vez más una fuerza de ocupación. Se habla mucho del “problema de la seguridad y el orden”. El nivel de ayuda a nivel gubernamental ha sido vergonzoso; los 88 millones de libras del gobierno británico, por ejemplo, representan aproximadamente un 0,1% del dinero desembolsado para salvar los bancos quebrados del país. El Fondo Monetario Internacional ha ofrecido un préstamo de 100 millones de dólares, libre de intereses claro como gesto de benevolencia. Y Estados Unidos, de sus $329, pasará alrededor de un 40% al pueblo – si es que les llega.
Lo más siniestro, sin embargo, es que la solución a largo plazo que ofrecen los países acreedores - Estados Unidos, Unión Europea ect –y el Secretario general de las Nacionales Unidas es de acelerar la incorporación de Haití en el mercado global como proveedor de mano de obra barata, abriendo nuevas zonas de exportación donde se fabrican las franelas de Disney y los blueyins que ningún trabajador haitiano se podrá permitir. Ya tuvo su primera reunión los que se arrogaron la responsabilidad para Reconstruir Haití – para bien y en nombre del mercado global por supuesto. Uno no puede más que recordar la Reconstrucción de Irak o, lo que viene más al caso, la Reconstrucción de Nueva orleans después de Katrina. Y esa población negra cuyas casas pobres quedaron arrasadas por el huracán ¿donde estan ellos ahora? Esperando todavía en los trailers y carpas dizque temporales, mientras la ciudad se transforma en una gran urbanización para la clase media “reconstruida” por las multinacionales como Haliburton.
Algunos sugieren que hay que recurrir a las Naciones Unidas. Debemos recordar la oscura historia de las Naciones Unidas en ese país, que siempre y sólo sirvió para respaldar la explotación del país por el imperio del norte. No se puede esperar que una fuerza que mató a tiros a manifestantes campsino hace apenas seis meses vuelva en nombre de la ayuda humanitaria. Otros insisten en que la solución es mandar recursos al gobierno de Haití, pero es el mismo gobierno que ha actuado como agente obediente del capital global, que se negó a apoyar la demanda de los trabajadores de su país para un salario más o menos vivible. De todas formas es un gobierno débil e ineficaz que desde hace tiempo cedió buena parte de su poder a las ONGs (suman 9000) que administran (o en muchos casos malversan) el 80% de los recursos que se envían a Haiti.
Hay una fuerza capaz de organizar la ayuda para bien de las mayorías, de decidir colectivamente cómo distribuirla, de definir las prioridades del país. La creación de nuevas zonas de explotación no sirve sino a una minoría de intereses locales atados a las grandes multinacionales. Haití necesita hoy un programa de restauración ecológica de las tierras devastadas por la explotación a través de los anos, necesita inversión en una producción local ligada a los pueblos americanos. Pero antes que nada y como condición de una verdadera salida, necesita de una democracia real, donde son las comunidades que determinan y deciden su propio futuro, las comunidades que desde el primer día después de la tragedia, mientras la ayuda internacional se aletargaba y demoraba, se estaban ayudando mútuamente y reconstruyendo con los materiales que sobrevivieron al terremoto.
En occidente se suele mirar a las poblaciones negras del sur como pasivas víctima de la naturaleza. Es la imagen que repiten ad nauseam los medios masivos. O son malandros circulando con machete en mano o son los patéticos damnificados esperando la ayuda del Gran Dador. La historia de Haití nos cuenta otra historia, una historia de lucha, de valor, de resistencia y de una infinita capacidad para reconstruir la verdad desde abajo. Nuestra solidaridad debe buscar todas las formas posibles de fortalecer esa fuerza popular, para que el fénix que surja de los escombros sea un nuevo Haiti.
Fuente: Mike González es miembro del Socialist Workers Party (SWP), organización hermana de En lucha/En lluita en Gran Bretaña, escribe habitualmente en el semanario Socialist Worker.